El riesgo país de la Argentina cerró en 939 puntos básicos y marcó su máximo en los últimos 12 meses, según el índice de JP Morgan.
El dato volvió a encender las alarmas en el equipo económico porque se produce en medio de los compromisos de deuda que el país deberá atender el próximo año. La lectura del mercado es clara: la confianza se deterioró.
La jornada mostró un comportamiento volátil. En el arranque de Wall Street, el indicador llegó a perforar la barrera de los 900 puntos e incluso descendió hasta las 895 unidades, impulsado por un rebote inicial en los bonos argentinos.
El rebote inicial fue momentáneo. Los bonos de deuda argentina mejoraron al inicio, pero el mercado no encontró respaldo para sostener esa mejora. Cuando los títulos volvieron a caer, el riesgo país se disparó.
Esas mejoras no duraron. A medida que avanzó la sesión, los títulos soberanos en dólares recortaron las ganancias y volvieron a operar con signo negativo en el exterior. El optimismo inicial se quebró y el indicador volvió a acelerarse con fuerza.
Al cierre, el salto diario fue del 1,5% y el avance semanal quedó cerca del 18,9%. Para encontrar un nivel de tensión similar, hay que retrotraerse a octubre de 2025, en la antesala de las elecciones legislativas de ese año.
El salto semanal cercano al 18,9% muestra que no se trata de un movimiento aislado, sino de una racha alcista que se profundizó en las últimas semanas. El mercado está descontando mayor incertidumbre sobre la capacidad de la Argentina para honrar sus obligaciones.
En la plaza local, la Bolsa de Buenos Aires estuvo paralizada por el Día del Bancario y por los feriados eclesiásticos de la agenda regional. Por eso, el pulso de los negocios se leyó exclusivamente a través de los títulos que cotizan en Nueva York.
La ausencia de operaciones en Buenos Aires obligó a leer el mercado desde el exterior. En ese escenario, los bonos argentinos cotizados en Nueva York funcionaron como termómetro de la confianza, y su caída pesó sobre el indicador.
Las caídas alcanzaron a los bonos Bonares y a los Globales. Especies de referencia como el AE38D y el GD35D también retrocedieron, lo que amplió la presión sobre el mercado de deuda.
El retroceso de los Bonares y Globales amplió la presión sobre el mercado de deuda. Cuando caen las especies de referencia, el resto de los títulos suele arrastrar la misma tendencia, y el riesgo país se convierte en un termómetro de la desconfianza.
Para el mercado, cada punto de riesgo país no es solo un número: es una señal de que el Estado debe mostrar orden fiscal, previsibilidad y capacidad de pago. En un contexto de deuda soberana, la confianza se construye con reglas claras y no con promesas.
El desafío para el próximo año será sostener la confianza de los tenedores de bonos y evitar que la presión sobre la deuda se convierta en una restricción para la economía.
Comentarios (10)
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Finalmente el mercado muestra que sin orden fiscal no hay confianza. Ojalá el gobierno baje el gasto y no prometa más.
No es solo gasto, también falta previsibilidad. Si el Estado cambia reglas a mitad de camino, nadie presta.
Exacto, y además con inflación alta nadie confía en el peso. El riesgo país lo muestra.
Me preocupa que suba tanto antes de los vencimientos de deuda. ¿Qué va a pasar con los bonistas?
Cada vez que hay feriados la bolsa cierra y el mercado se lee desde afuera. No es casualidad.
Lo que me llama la atención es que primero bajó a 895 y después subió a 939. El mercado está nervioso.
Con 939 puntos, los bonos van a seguir cayendo. Ojalá no se contagie al dólar.
El dólar ya viene con presión, pero acá el problema es la deuda. Si no hay orden, todo se complica.
Al menos el mercado está dando señales. Lo que no se puede es tapar el sol con un manojo de anuncios.
Las señales no alcanzan si no se baja el gasto público. El riesgo país no perdona.