DICHO Y PROMETIDO
El Gobierno de Santa Fe cumplió el calendario: el viernes 30 de octubre presentó el último presupuesto de la gestión Pullaro, en tiempo y forma y con entrada por el Senado, como manda la alternancia. Pablo Olivares lo vendió como un ejercicio equilibrado: los números «se basan en la austeridad y la eficiencia operativa; nuestra definición es hacer más con lo que se cuenta: maximizar resultados», dijo el ministro, según la cobertura de El Litoral.
El proyecto contempla recursos por más de 18 billones de pesos; El Litoral detalla 18,7 billones de ingresos previstos para 2027. El ahorro corriente proyectado es de 2,27 billones, que sería el primer componente que financia la inversión, con una participación del 97% del gasto de capital. El resultado financiero previsto es positivo: «el resultado financiero se ha previsto un resultado positivo de 919 millones de millones», acotó el ministro. El grueso de la inversión iría a educación (3,98 billones), seguridad (2,34), obras públicas y vivienda (2,1) e infraestructura productiva (1,98); el área de Salud prevé un flujo total de 1,8 billones, de los cuales 1,46 serían gastos corrientes.
El semestre que estira la alfombra
La promesa convive con un pasado reciente que no cierra. Santa Fe fue la segunda provincia del país con mayor déficit fiscal en el primer semestre de 2026: «El resultado financiero fue del 12,5%, por caída de los ingresos y expansión del gasto», consignó Página|12 a partir de los datos del Ministerio de Economía de la Nación; solo Tierra del Fuego, con 14,5 puntos negativos, hizo peor. El mismo equipo económico que ahora proyecta ahorrar 2,27 billones cerró junio gastando por encima de lo que le entraba, con los ingresos en caída.
La cuenta en dos inflaciones
El presupuesto asume un aumento de recursos «del orden del 30% respecto del presupuesto anterior». Ese mismo número da dos presupuestos distintos según la inflación que termine corriendo. Si se cumple lo que el proyecto nacional de Ley de Presupuesto 2027 prevé para el año próximo —«la inflación desacelera al 18,0% interanual en el mismo período», dice la síntesis oficial de la norma que está en el Congreso—, los recursos santafesinos crecerían 10,2% en términos reales. Si los precios siguen como ahora —33,4% interanual en septiembre, con una suba acumulada de 23,6% en los primeros nueve meses del año, según el INDEC—, ese 30% nominal es una caída real del 2,5%. Para UMN24, ahí está la verdadera tabla macro del presupuesto santafesino: todo lo que prometió Olivares depende de que la inflación se frene 15 puntos en quince meses.
Ahorro de cartón
El detalle duele más. Si el ahorro corriente de 2,27 billones financia el 97% del gasto de capital, el gasto de capital implícito es de 2,34 billones: el 12,5% de los recursos totales. El otro 87,5% se consume. Y el mismo día de la presentación, el ministro celebró el penúltimo pago de 89 millones de dólares de una deuda tomada en 2016 y recordó que desde diciembre de 2023 la Provincia canceló deudas por 338.884 millones de pesos. Lo que no dijo en voz alta: entre esa deuda cancelada y la del 2016, Santa Fe colocó en diciembre pasado un bono internacional por USD 800 millones a 9 años con un cupón anual del 8,10% y mantiene abierto el anticipo de coparticipación nacional de hasta $400.000 millones por provincia. Cancelar deuda vieja mientras se toma deuda nueva no es austeridad: es refinanciación con banda de sonido.
Un presupuesto de despedida no se juzga por lo que proyecta, sino por lo que no muestra: el resultado financiero real del 2026 que termina, que este proyecto no exhibe. ¿Cuánto del ahorro prometido para 2027 ya se comió el déficit del semestre que deja atrás, ministro Olivares? La lapicera firmó en octubre; las cuentas se liquidan en diciembre.
Con información de El Litoral (Santa Fe), de Página|12, del Ministerio de Economía de la Nación, de El Cronista, de Infobae y de Normativa nacional.

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