El Rosario Central de Jorge Almirón volvió a quedar en deuda en el Torneo Clausura y apenas rescató un empate 1 a 1.
Tras la Supercopa Internacional, el equipo auriazul no estuvo a la altura en el Sur bonaerense y dejó una imagen de desorden táctico y anemia colectiva ante un rival que buscó la permanencia.
El Banfield de Pedro Troglio fue muy superior en la etapa inicial y abrió el marcador con un golazo de Tomás Adoryan, un derechazo desde afuera del área que pegó en el palo antes de entrar.
En el complemento, Rosario Central se paró más adelante para buscar la igualdad, pero dejó espacios atrás y dependió de las atajadas de Jeremías Ledesma para no perder. El único jugador de campo que dijo presente fue Ignacio Ovando, firme en la marca y con buen pie para la salida.
La historia cambió con un remate cruzado de Giovanni Cantizano desde la media luna del área, que le dio al Canalla un empate impensado y lo alejó de una derrota segura.
El punto lo aleja de su objetivo de volver a ganar la Tabla Anual, pero el mayor problema es la imagen futbolística y la anemia colectiva que dejó ante un rival en los papeles inferior.
El Taladro fue voluntarioso, humilde y con recursos escasos, pero puso un corazón enorme para incomodar a un Central que, por momentos, lo miró tocar la pelota con tranquilidad.
El Canalla hizo agua en todo el encuentro: no funcionaron las sociedades en ofensiva, atrás dio muchas ventajas y el medio fue una zona de libre circulación para los dirigidos por Pedro Troglio.
La diferencia de jerarquía entre planteles quedó reducida a la mínima expresión por el esfuerzo del local, que generó situaciones de gol claras en cantidad y calidad. De tanto insistir, el Banfield se quedó con el premio mayor en el primer tiempo.
Llamó la atención la cantidad de pases errados, el desorden táctico y la poca solidez que mostró la visita. En el complemento, obligado por las circunstancias, Central se paró más adelante, pero dejó espacios que no pudieron ser aprovechados por la falta de eficacia y un Ledesma que mantuvo al equipo auriazul con vida.
Almirón permaneció impoluto en el banco, sin cambiar nada pese a las falencias expuestas por sus dirigidos. El trámite le pedía al menos dos o tres cambios que modificaran la anemia colectiva, pero recién sobre el final metió mano.
El punto deja puntos en el camino que alejan al Canalla de su objetivo de volver a ganar la Tabla Anual. Más allá del resultado, la imagen futbolística y la anímica que dejó ante un rival en los papeles inferior son las que preocupan.
El funcionamiento sigue sin aparecer, no hay juego, y así es muy difícil alcanzar desafíos grandes. Cuando parecía que había una levantada con los últimos resultados, el rendimiento de esta noche vuelve a dejar dudas sobre la posibilidad de llegar lejos en el Clausura.

Comentarios (10)
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No me banca el empate. Banfield hizo todo para ganar y Central pareció estar en la fiesta de la Supercopa.
La verdad es que el equipo se quedó dormido. No se puede perder la concentración después de una copa.
Almirón se quedó quieto en el banco. Si el equipo no funciona, hay que mover el banco antes de que se le escape el partido.
Justo. Ovando fue el único que jugó. El resto estaba en otra sintonía.
Banfield fue superior en el primer tiempo. No es abandono, pero Central no tuvo ideas.
Coincido. El Taladro generó situaciones claras y Central solo miró. Eso no se puede repetir.
Al menos Ledesma y Cantizano sacaron un punto. En el Sur no es fácil, aunque el equipo no esté fino.
Un punto no alcanza. Si sigue así, la Tabla Anual se va a ir lejos.
Con pibes de inferiores te hacen el partido. Eso no es fútbol, es abandono.
Hay que ser justos: Banfield fue superior en el primer tiempo. Central no puede pretender ganar todo sin jugar.