Nueva York, miércoles. El reloj marca las 11.45 de la Argentina y el presidente Javier Milei sube al atril de la Asamblea General de la ONU con una sola certeza: lo que diga hoy va a resonar mucho más allá de este salón. El contexto no podría ser más cargado. Un día antes, el premier británico Andy Burnham se paró en el mismo lugar y advirtió que el Reino Unido estará "firme contra cualquier amenaza al orden de la ley", en un pasaje que todos en la sala entendieron como una respuesta directa al endurecimiento argentino sobre Malvinas.
La réplica no tardó. Esa misma noche, el canciller Pablo Quirno tomó la palabra durante casi tres minutos ante el organismo, acompañado por el embajador Francisco Tropepi, para reafirmar la "plena disposición" argentina a reanudar negociaciones bilaterales y dejar en claro que el "Reino Unido ocupa ilegalmente" las islas. Sin eufemismos, sin guantes diplomáticos.
Será la tercera vez que Milei hable ante la ONU como jefe de Estado. En 2024 ya había marcado el tono: "La organización no ha cumplido satisfactoriamente su misión de defender la soberanía territorial de sus integrantes, como sabemos los argentinos de primera mano". El año pasado fue un paso más y convocó a los británicos a "reanudar las negociaciones bilaterales de conformidad con la resolución 2065". Esta vez, con las tensiones en su punto más alto en años, el discurso promete ser el más contundente de los tres.
El texto fue elaborado junto a su asesor de máxima confianza, Santiago Caputo. Quirno, consultado anoche por periodistas argentinos —entre ellos La Nación—, fue deliberadamente hermético: "No vamos a spoilear lo que dirá Milei. Esperemos al miércoles; uno se prepara para estos momentos". Y cuando le preguntaron si las declaraciones de Burnham podrían modificar el texto, fue tajante: "No, ya hicimos la réplica nosotros".
Milei llegó a Estados Unidos el lunes junto a Karina Milei, secretaria general de la Presidencia, y el propio Quirno. Antes del discurso central, el presidente ya acumuló una agenda intensa: participó junto a Donald Trump de una sesión del programa Escudo de las Américas —la iniciativa republicana de coordinación regional en seguridad-para-el-partido-de-argentina-y-pe.html" class="auto-link">seguridad— y mantuvo una reunión bilateral con el secretario de Estado Marco Rubio. El funcionario norteamericano no escatimó elogios públicos: "Nuestra relación bilateral es sólida, y nuestro hemisferio es más seguro gracias a nuestra estrecha cooperación en temas de energía, minerales críticos y agricultura", escribió en X.
¿Qué hay detrás de todo esto? La figura de Trump se volvió central en el diferendo. Semanas atrás, el presidente norteamericano generó un verdadero temblor diplomático al sugerir —por primera vez en la historia de las relaciones entre ambos países— que podría "revisar" la posición de neutralidad de Estados Unidos sobre la soberanía de las islas, y hasta se ofreció como eventual mediador. Para Washington, Malvinas es también una palanca de presión sobre Londres: el Reino Unido no está cumpliendo con el nivel de gasto militar que la OTAN —y Trump— exigen, y su postura en el conflicto de Medio Oriente tampoco satisface a la Casa Blanca.
El propio Burnham lo confirmó sin querer: entre los temas que trató con Trump el martes mencionó Ucrania, Irán, comercio, y agregó casi al pasar: "Mencionamos a las Falklands". Que un primer ministro británico nombre las islas en su discurso ante la ONU es, en sí mismo, un hecho inédito que la Argentina leyó como una señal de que su estrategia de presión está dando resultado.
Quirno descartó que de la reunión Milei-Rubio pueda surgir una convocatoria de la Casa Blanca para una mesa de negociación tripartita. "No está planteado", dijo. Y aclaró que el Gobierno tampoco pedirá formalmente una reunión con Washington por el tema. La estrategia, por ahora, es otra: acumular presión, sumar visibilidad internacional y esperar que el tablero se mueva solo.
Lo que pase en las próximas horas en Nueva York va a definir el tono de la relación Argentina-Reino Unido por un buen tiempo. Y Milei lo sabe. Por eso este discurso no es uno más.
Con informacion de: La Nacion, Rosario3.

Comentarios (14)
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Por fin un gobierno que pone el tema Malvinas en serio en la agenda internacional. Que Burnham haya tenido que mencionar las islas en su propio discurso ante la ONU dice todo. Algo se está moviendo.
Che, que Burnham las mencione no significa que vayan a devolver nada. Que no nos vendan humo. Llevan 44 años 'presionando' y las islas siguen siendo británicas.
Y quedarse callados como hicieron otros gobiernos cambió algo? Al menos esto genera presión real. Trump metido en el tema es algo que no pasó nunca.
Lo de Trump me genera desconfianza. Ese hombre no hace nada gratis. Si 'apoya' a Argentina con Malvinas es porque le sirve para presionar a los ingleses por la OTAN. Somos una ficha en su tablero, no más que eso.
Exactamente Silvia. Bien dicho. A Trump le importamos tres pitos, lo que le importa es que el Reino Unido gaste más en defensa. Milei cree que tiene un aliado y tiene un socio oportunista.
Más allá de la geopolítica, el hecho concreto es que la Cuestión Malvinas volvió a estar en el centro del debate internacional. Eso tiene valor en sí mismo, independientemente de lo que uno piense de Milei.
Quirno diciendo que no van a 'spoilear' el discurso... che, estamos hablando de soberanía nacional, no de una serie de Netflix. El nivel de frivolidad de esta gente es increíble.
Discrepo con LaFlaca. En diplomacia no anticipar lo que vas a decir es básico, no frivolidad. Si decís todo antes, le das tiempo al otro lado para preparar la respuesta. Es estrategia elemental.
Tres veces en la ONU y las islas siguen igual. Cuándo vamos a entender que los discursos solos no alcanzan?
Comparto la emoción de ver el tema en agenda, pero me preocupa que toda la estrategia dependa de la relación con Trump. Ese vínculo puede durar lo que dure la conveniencia de Washington.
Y mientras tanto acá en Rosario sin trabajo, sin seguridad, y el presidente viajando a Nueva York a dar discursos. Prioridades, señores.
Malvinas es un tema de Estado que trasciende la coyuntura interna. Que el presidente esté en la ONU defendiendo la soberanía no es incompatible con atender los problemas locales. Son cosas distintas.
Mi viejo fue a la guerra del 82. Para nuestra familia esto no es un discurso político, es algo muy serio. Ojalá algún día se resuelva de verdad.
Karina Milei viajando también, para qué? Cuánto nos costó ese viaje a todos los argentinos?