Lo que pasó en el partido entre Estudiantes y Rosario Central no se olvida fácil: un primer ataque que terminó en gol y una respuesta que se lleva el protagonismo.
El dato es simple y duro: Estudiantes encontró el gol en su primer ataque ante Rosario Central. No fue un error menor, no fue un detalle suelto: fue una señal clara de que el partido podía volverse incómodo para el equipo rosarino. En el fútbol, los primeros minutos pesan. Un gol temprano cambia el aire, la presión, hasta la manera en que se juega el resto del encuentro.
Y ahí apareció Ángel Di María. El golazo de tiro libre no fue solo una jugada vistosa: fue una respuesta inmediata al golpe inicial de Estudiantes. Un mensaje claro de que Rosario Central no se iba a quedar quieto.
En el fútbol, un tiro libre bien ejecutado pesa doble. No es un gol de área, no es un rebote, no es un contraataque: es un jugador que se para frente al arco, que mira la barrera, que decide y que convierte. Y eso es exactamente lo que hizo Ángel Di María: se paró, miró, y convirtió. Ese tipo de gol se queda en la cabeza de quien lo ve.
Lo de Estudiantes en su primer ataque tiene una lectura directa: el equipo llegó, definió y no desperdició la oportunidad. En el fútbol, cuando un rival convierte apenas iniciado el encuentro, el que recibe el golpe tiene que reaccionar rápido o se queda arrastrando la marca. Y esa reacción, en el caso de Rosario Central, llegó con la firma de su jugador más destacado.
Y Rosario Central reaccionó. La respuesta no vino con un gol cualquiera: llegó con un tiro libre de Ángel Di María, esa clase de jugada que se recuerda porque combina precisión, valentía y efecto. No es un gol que se olvida al día siguiente.
Fue el 26 de septiembre de 2026 cuando el fútbol rosarino vivió esta secuencia memorable. Un partido que, por estos dos momentos, se va a recordar mucho más allá del resultado.
¿Y qué queda de la noche? Queda la eficacia de Estudiantes en su primer ataque y la respuesta de Ángel Di María con un tiro libre que se lleva el protagonismo. Dos hechos que resumen lo mejor y lo más incómodo del partido. Y si hay algo que se lleva el lector, es que Rosario Central tuvo una respuesta a la altura del golpe inicial. Con un golazo, el partido se volvió memorable.

Comentarios (10)
Deja tu comentario
El golazo de Di María me dejó sin palabras, Rosario Central jugó con carácter.
De acuerdo, aunque el primer ataque de Estudiantes no se puede ignorar. Hay que trabajar en la defensa.
Que Estudiantes haya marcado en el primer ataque dice mucho de la presión que se viene.
Siempre se habla de Di María, pero el equipo necesita sostener el resultado y no regalar el primer ataque.
No es solo Di María, el tiro libre fue de otro planeta. Hay que bancar al equipo, no estar buscando culpables.
Banco a Di María, pero si el resto no acompaña, no alcanza. El primer ataque de Estudiantes no se puede ignorar.
El primer ataque de Estudiantes fue un aviso, pero el golazo cambió la noche. Dos momentos que se quedan.
Me gustó el gol, pero me preocupa que nos metan en el partido tan rápido. Eso no puede seguir pasando.
Eso es fútbol, si no estás al frente te castigan. El tiro libre de Di María fue la respuesta perfecta.
Qué alegría ver a Rosario Central con un golazo así. El 26 de septiembre se va a recordar por ese tiro libre.