El celular incautado a un dealer rosarino en 2025 terminó de abrir una causa federal que este viernes dejó seis imputados y una red de venta de drogas con contactos en cuatro provincias.
Entre los acusados figura Pablo Andrés Volpe, de 45 años, ex productor bolichero y exsocio de Yameli, la firma que explotó el boliche Punta Stage, de Arroyo Seco.
La investigación de los fiscales Matías Scilabra, Santiago Alberdi y Ezequiel Coscia arrancó con el peritaje del teléfono de Leonel Gómez.
Gómez fue detenido el 19 de febrero de 2025 en Mitre al 5400, tras un viaje a Buenos Aires, con 40 kilos de marihuana prensada. Ese teléfono se convirtió en la pista inicial de la pesquisa.
En los audios y chats, Gómez hablaba con un contacto agendado como “Pppppp”. La titularidad del número estaba a nombre de Volpe, y en las conversaciones se discutían manejos de abastecimiento y venta de drogas.
Volpe cometió un error de principiante, incluso cuando se jactaba de que esa línea era la de “trabajo”. No fue difícil establecer la identidad del contacto, porque el número agendado estaba a su nombre.
En las charlas, Volpe se jactaba de estar bien abastecido y enviaba imágenes de su catálogo: micropuntos de presunto LSD, pastillas de éxtasis, ketamina cocinada, tusi y otras drogas de diseño.
El juez federal Carlos Vera Barros dejó detenidos a Volpe, a su pareja Agostina A., a un dealer riojano, al proveedor de pastillas conocido como el Viejo Claudio y a un vendedor local llamado Pablo.
El seguimiento de Volpe, con detectives en tareas de campo y análisis de sus huellas digitales, abrió distintas aristas interprovinciales. A eso se sumó la declaración de un imputado colaborador que brindó información a los fiscales y entregó a Volpe.
Según la causa, Volpe residía con su pareja en un departamento de México al 1100, en Buenos Aires. Junto con la joven, oriunda del barrio Sarmiento de Rosario, detentaba un nivel de vida relativamente alto.
Los investigadores detectaron viajes a Chilecito, La Rioja, donde Volpe abastecía a un dealer llamado Enri Leonel. También mantenía contactos con los familiares de Arnaldo Alarcón Cardozo, alias Kape, un narco paraguayo.
La hipótesis de la causa es que, a través de ese contacto, Volpe se abastecía de drogas. La pesquisa sobre Viejo Claudio abrió líneas en torno a la posible elaboración nacional de pastillas de éxtasis.
Ese proveedor era de 62 años, radicado en Olivos, dedicado al negocio automotor y coleccionista de coches antiguos. La investigación incluyó la compra de insumos químicos a nombre de una empresa que, en teoría, fabrica herrajes y accesorios para ataúdes.
En el apartado local, Volpe abastecía a Karen, una joven de Villa Gobernador Gálvez que, según los indicios, vendía a baja escala. La muchacha fue la única de los seis imputados que recuperó la libertad.
Volpe también tenía a un dealer conocido como Pablito Newell’s Old Boys, que utilizaba un Chevrolet Corsa taxi para los recados. Fue detenido en Belgrano Sur, donde gendarmes hallaron una pistola 9 milímetros.
El arma tenía una denuncia por sustracción desde el año pasado y había pertenecido a un policía, dato que complicó su situación procesal. Los trece allanamientos de Gendarmería se concretaron el 21 de octubre en Buenos Aires, Olivos, El Palomar, Villa Sarmiento, Córdoba, Chilecito y en el Fonavi de Baigorri.
Hasta el momento hay seis imputados, pero la causa sigue abierta. Como ya ocurrió, los celulares incautados pueden seguir abriendo pistas en una investigación que ya cruzó varias provincias.
Con información de Rosario3 y de la investigación federal.

Comentarios (7)
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Que un ex productor bolichero tenga contactos en cuatro provincias y un catálogo de drogas de diseño no es un caso aislado. La investigación federal tiene que llegar al hueso.
Bancá. En Rosario se ve la droga en cada esquina y siempre aparecen tipos con vida alta y contactos en Buenos Aires.
No es solo Rosario, la causa tiene aristas en Córdoba y Chilecito. Si los celulares siguen abriendo pistas, va a haber más nombres.
Lo que más me llama la atención es la empresa de herrajes para ataúdes comprando insumos químicos. Eso hay que auditarlo con lupa.
Bien que el juez haya dejado detenidos a cinco y que la causa no se quede en la primera detención. Falta ver si se llega a los proveedores.
Ojalá, pero con la pistola 9 milímetros que le sacaron al Pablito Newell’s Old Boys ya se ve que no era un pibe de barrio.
La única que recuperó la libertad fue Karen, la de Villa Gobernador Gálvez. Eso muestra que la causa distingue roles, aunque igual hay que seguir vigilando.