El fútbol femenino de Rosario volvió a vivir una noche para el recuerdo: clausura-hora-canal-y-posibles-formaci.html" class="auto-link">Rosario Central se consagró campeón de la Primera B tras vencer a Platense por penales en el Gigante de Arroyito.
La definición llegó después de un cruce de ida y vuelta: las dirigidas por Matías Giugno habían ganado 1-0 el partido de ida, pero el Calamar se impuso por el mismo resultado en Rosario y forzó la tanda decisiva.
El conjunto auriazul ya había asegurado el ascenso a Primera a dos fechas del final del campeonato. Este domingo, en cambio, se quedó con el título y completó una campaña que deja huella.
No fue un triunfo cualquiera: fue la coronación de un proceso que primero logró el ascenso y después cerró la temporada con el campeonato.
La historia del cruce muestra lo fino que estaba el campeonato. Central arrancó con ventaja, pero Platense no se rindió y devolvió la serie en Rosario. Ahí apareció la definición por penales, donde el equipo canalla terminó festejando.
En el Gigante de Arroyito, la tensión de la definición se resolvió en los penales.
El mérito del equipo de Matías Giugno no está solo en el título. Está en haber convertido el ascenso en un objetivo cumplido antes de tiempo y, aun así, seguir peleando hasta el último partido para quedarse con la Primera B.
Para el fútbol rosarino, este campeonato tiene un valor doble: consolida a Rosario Central en Primera y refuerza la idea de que el fútbol femenino local puede competir, sostenerse y celebrar logros concretos.
La pregunta que queda es simple: ¿qué viene después? Con el ascenso ya en el bolsillo y el título en la vitrina, el equipo canalla parte con una base más sólida para lo que viene.
Por ahora, la celebración es canalla. Rosario Central femenino ganó la Primera B, venció a Platense por penales y convirtió un ascenso anticipado en una temporada completa.
La fecha también importa: el campeonato se definió el domingo 4 de octubre de 2026, un cierre que llega después de una temporada en la que el objetivo principal ya estaba resuelto.
Con el ascenso asegurado a dos fechas del final, el equipo auriazul pudo encarar la última etapa con otra presión: no solo defender el logro, sino también pelear por el título de la Primera B.
Esa doble misión explica por qué el cruce con Platense tuvo tanto peso. No era un partido cualquiera: era la chance de convertir una campaña sólida en un campeonato, y el equipo canalla la aprovechó.
La serie se resolvió en el detalle. Central ganó la ida, Platense ganó 1-0 la vuelta en Rosario y la definición por penales terminó de inclinar la balanza del lado auriazul.
Para el fútbol femenino de Rosario, este título no es un dato menor. Es una muestra de que el proyecto canalla puede sostenerse en el tiempo, sumar logros y seguir creciendo en Primera.
Ahora, la pregunta se vuelve más simple: ¿cómo se sostiene este nivel? Con el ascenso ya consumado y el campeonato en la vitrina, el equipo parte con una base más sólida para lo que viene.

Comentarios (10)
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Qué lindo ver a Central femenino ganar la Primera B y ascender. El equipo de Matías Giugno se lo ganó.
No me gusta que se hable tanto de penales. El partido de vuelta lo ganó Platense en Rosario y eso también cuenta.
Si el partido de ida fue 1-0 para Central, la serie no estaba tan fácil. Por eso los penales pesan.
El Gigante de Arroyito debe haber sido un escenario hermoso para definir por penales.
Ojalá que en Primera mantengan el nivel. El ascenso ya estaba, pero el título suma.
Bancando a Central, pero el Calamar también hizo su trabajo. La serie estuvo re pareja.
Que el ascenso se haya asegurado a dos fechas del final le dio otra presión al equipo. Por eso el título pesa más.
Me encanta que el fútbol femenino rosarino tenga estas finales. Más que un título, es un proceso.
El equipo canalla lo cerró bien: ascenso y campeonato. Ahora a ver cómo se sostiene en Primera.
La fecha del 4 de octubre de 2026 queda marcada para el fútbol femenino de Rosario.