La última asamblea de Rosario Central dejó una frase que se quedó en el aire: “Fue el honor de mi vida”.
En la subsede Cruce Alberdi, Gonzalo Belloso cerró el ciclo de su comisión directiva con un balance que mezcló orgullo, cuentas y incertidumbre.
Ante una numerosa concurrencia de socios, el presidente expuso los resultados económicos y deportivos de sus casi cuatro años de gestión y la deuda institucional heredada.
El dato que más pesa en el relato oficial es la fuerte reducción de la deuda heredada y la obtención de tres títulos oficiales.
Belloso no se quedó en el número: insistió en que el club llegó con un plan que trabajaron y estudiaron antes de ejecutarlo en su gran mayoría.
“Nosotros vinimos con un plan que trabajamos y estudiamos un tiempo antes y que pudimos ejecutar en su gran mayoría”, recordó, con la idea de dejar un club que compita hasta el último día y siempre en la pelea.
El dirigente también se mostró orgulloso de la gente que lo eligió y de haber estado a la altura, aunque admitió que siempre quedan cosas por hacer.
Ahí aparece el punto que más ruido hace: las elecciones presidenciales del 20 de diciembre de 2026 y la duda sobre si Belloso volverá a presentarse.
“Estamos definiendo cómo seguimos, Raza Canalla tiene gente muy preparada para continuar con este trabajo, pero todavía no hemos tomado una decisión”, afirmó.
La frase suena a cierre, pero también a puerta abierta: el presidente dijo que la gestión va a terminar fuerte y que, si le toca seguir, lo dirá.
El clima de la asamblea no fue solo de despedida: se aprobó el balance y se nombró la Comisión Electoral, el primer paso formal hacia el 20 de diciembre.
Con el club en el centro de la escena, la pregunta ya no es solo qué dejó Belloso, sino qué viene después de un balance que él mismo calificó como “muy positivo”.
El balance también tuvo un tono político: no fue una simple rendición de cuentas, sino una defensa del proyecto frente a una asamblea numerosa.
En ese marco, Belloso subrayó que el club quiere estar siempre en la pelea, aunque admitió que siempre puede haber alguien mejor.
Esa mezcla de ambición y cautela define el clima: hay legado para mostrar, pero también incertidumbre sobre el próximo paso.
La mención a Raza Canalla no es menor: el presidente dejó entrever que el espacio tiene gente preparada para continuar.
Sin embargo, la falta de confirmación alimenta la especulación: el club necesita claridad y el dirigente eligió no dar la palabra final.
La asamblea dejó dos mensajes claros: la gestión se cierra con exigencia y el futuro se define en meses.
Para el hincha, la frase de Belloso funciona como cierre emotivo; para el club, queda la tarea de convertir ese honor en proyecto.
La pregunta que queda en el aire es si el honor de su vida se transformará en un nuevo ciclo.
Con información de: El Ciudadano, La Capital.

Comentarios (10)
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Belloso se fue con el pecho inflado, pero lo de la deuda y los tres títulos no es para menos.
Lo que más me preocupa es que no confirme si sigue. El club necesita saber con qué proyecto va a jugar el 20 de diciembre.
No es para tanto: la asamblea nombró la Comisión Electoral y el dirigente dijo que van a trabajar hasta el último día.
Igual, la incertidumbre complica. Si Raza Canalla tiene gente preparada, que la ponga en la cancha política, no en frases.
Cuatro años con tres títulos y deuda bajando no se borra con una asamblea. Hay que darle crédito.
Pero si no hay renovación, ¿quién va a sostener el plan? Me parece que falta claridad.
Braian, no es falta de claridad: el propio Belloso dijo que todavía no tomaron decisión. Hay que esperar.
El 20 de diciembre va a ser clave. Por ahora, lo mejor es que la comisión directiva mantenga el ritmo hasta el final.
La frase de Belloso cierra un ciclo, pero el club no puede vivir de la emoción. Hay que ver la próxima comisión directiva.