El dengue ya no es una enfermedad lejana para los rosarinos. Lo que durante décadas fue casi inexistente en la ciudad hoy se repite con brotes que ponen a prueba al sistema sanitario y generan alarma en los barrios. Frente a ese escenario, un grupo de científicos locales decidió ir a fondo con una solución que puede cambiar las reglas del juego en el diagnóstico: un test rápido, económico y de producción regional para detectar el virus en sus primeras etapas.
El proyecto está en marcha en el Instituto de Biología Molecular y Celular de Rosario (IBR), dependiente del Conicet, y es liderado por la investigadora rosarina Elisa Bolatti. El equipo acaba de recibir un apoyo económico sustancial que les permitirá acelerar el desarrollo, con miras a tener un prototipo funcional el año que viene.
La clave del test está en su capacidad de detectar el virus durante las fases iniciales de la infección, que es justamente el momento más crítico para actuar a tiempo, aislar al paciente y evitar la propagación. Hoy, los métodos de diagnóstico disponibles suelen requerir laboratorios equipados, tiempos de espera y costos que no siempre están al alcance de todos los sectores de la población.
La propuesta del equipo del IBR apunta a resolver esa brecha: un dispositivo que pueda usarse en centros de salud de barrio, postas sanitarias o incluso en contextos de emergencia epidemiológica, sin depender de infraestructura compleja ni de insumos importados. Producirlo en la región es parte central del diseño, lo que reduciría costos y garantizaría disponibilidad en momentos de brote.
El dengue es transmitido por el mosquito Aedes aegypti, cuya presencia se ha expandido en Argentina de la mano del cambio climático y la urbanización. Rosario, por su ubicación geográfica y densidad poblacional, ha sido uno de los epicentros de los brotes más recientes. La temporada 2023-2024 fue históricamente grave en todo el país, con récords de casos que desbordaron la capacidad de respuesta de los sistemas de salud provinciales y municipales.
En ese contexto, contar con herramientas de diagnóstico accesibles no es un lujo científico sino una necesidad sanitaria urgente, especialmente para los sectores populares que dependen del sistema público de salud. Un test rápido que pueda aplicarse en el primer nivel de atención puede marcar la diferencia entre una respuesta temprana y un brote descontrolado.
El IBR es uno de los institutos de investigación científica más importantes del interior del país y tiene una larga trayectoria en biología molecular aplicada. Que este desarrollo surja desde Rosario y para resolver un problema de salud pública local y regional es también una señal de la vitalidad del sistema científico nacional, en un momento en que el financiamiento a la ciencia pública sigue siendo un debate político central en Argentina.
El prototipo, si logra superar las etapas de validación y escalado, podría convertirse en una herramienta clave para el sistema sanitario no solo de Santa Fe sino de todo el país, e incluso tener proyección regional en América Latina, donde el dengue es endémico en vastas zonas.

Comentarios (12)
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Qué orgullo que esto salga de Rosario. Mi hijo tuvo dengue el verano pasado y tardaron tres días en confirmarlo. Si hubiera un test rápido en el centro de salud del barrio, todo hubiera sido diferente.
Mientras Milei destruye el Conicet, los científicos siguen laburando igual. Eso se llama vocación.
Muy bien la investigación, pero ojo: de prototipo a que esté disponible en un salita de barrio hay un camino larguísimo. No cantemos victoria antes de tiempo.
Roberto tiene razón, el camino de validación y aprobación del ANMAT puede llevar años. Igual el avance es muy importante y hay que celebrarlo.
Salas, siempre hay uno que tiene que bajar el ánimo. ¿Preferís que no investiguen nada?
No, prefiero que no vendan humo. Celebrar está bien, pero informar bien también. Son cosas distintas.
Ojalá llegue a los barrios de verdad y no solo a las clínicas privadas. Siempre pasa lo mismo con estas cosas.
El dengue en Rosario ya es una realidad de todos los veranos. Que haya científicos trabajando en esto desde acá es una noticia que merece más difusión.
¿Y cuánto va a costar el test cuando esté listo? Porque si termina siendo caro, de poco sirve para la gente que más lo necesita.
La nota dice que justamente el objetivo es que sea económico y de producción regional. Eso es lo que lo diferencia de lo que hay ahora.
Elisa Bolatti y su equipo son un ejemplo. Ciencia pública argentina de la mejor calidad, pese a todo.
Ojalá el municipio y la provincia acompañen esto con financiamiento propio también. No puede ser que dependamos solo del Conicet para resolver problemas de salud pública urgentes.