Lo que empezó como una búsqueda desesperada se fue convirtiendo, con el correr de los días, en una carrera contra el tiempo. Micaela Albornoz, de 32 años, lleva más de diez días desaparecida en Rosario, y cada hallazgo de sus pertenencias abre una nueva pregunta sin respuesta: ¿dónde está, y con quién?
La joven fue vista por última vez el 24 de junio a las 9.30 de la mañana, cuando salió de la vivienda de Becquer al 500 bis, donde convive con dos hermanos y su hija de dos años. Según la familia, dijo que iba a una plaza cercana. Nunca volvió.
En las últimas horas, los allegados encontraron nuevas prendas y un colchón que reconocieron como de Micaela en la zona de Presidente Perón y Crespo. El hallazgo se suma al de la noche del martes, cuando también aparecieron ropa de la joven debajo de un árbol en bulevar Oroño y Lugones, a metros del Jardín de los Niños, en los alrededores del Laguito del Parque Independencia. Los dos puntos están separados por apenas un kilómetro en línea recta, lo que sugiere que Micaela se movió por esa zona del macrocentro rosarino.
Pero lo que más preocupa a la familia no es solo el paradero de la chica. Es lo que escucharon de boca de otras personas: que Micaela estaba en situación de calle y que había un hombre cerca de ella. Esa figura masculina no identificada es hoy el centro de la sospecha. Los allegados temen que la esté reteniendo, que la tenga bajo algún tipo de control o dependencia. No es un dato menor: Micaela padece problemas de salud mental, estuvo internada y necesita medicación de manera regular. Sin ella, su estado puede deteriorarse rápidamente.
La hermana Eliana recibió el dato a través de su hermano Alejo, quien a su vez lo obtuvo de personas que la vieron deambular por la zona. Esa cadena de testimonios callejeros es, por ahora, el hilo más concreto que tiene la familia para seguir tirando. «Mis hijos recorren la ciudad y hablan con personas en situación de calle, con malabaristas, cuidacoches, gente que está de noche y de día en la calle. Así obtenemos algunos datos», contó la madre de Micaela con una mezcla de agotamiento y determinación que parte el alma.
Ante los nuevos hallazgos, los hermanos se comunicaron con el fiscal Nicolás Rolón, de la Fiscalía de Flagrancia en Turno, quien ordenó la intervención del Gabinete de la Policía de Investigación para secuestrar y peritar el material encontrado. Las prendas y el colchón podrían aportar indicios sobre el tiempo que Micaela estuvo en ese lugar y si hubo otra persona con ella.
¿Cuánto más puede resistir una mujer con problemas de salud mental, sin medicación, en pleno invierno rosarino y posiblemente bajo la influencia de alguien que no le desea el bien? La pregunta no es retórica: es urgente.
La búsqueda de Micaela Albornoz es también un espejo de una realidad que Rosario conoce bien: la de personas vulnerables que caen en las grietas del sistema, que se pierden entre la calle y la desidia, y cuyas familias terminan haciendo el trabajo que debería tener más respaldo institucional. Los hermanos de Micaela llevan más de diez días sin dormir bien, recorriendo barrios, hablando con desconocidos, siguiendo pistas que a veces no llevan a ningún lado. Eso no debería ser solo tarea de ellos.
Si alguien tiene información sobre el paradero de Micaela Albornoz, puede comunicarse con la familia o con las autoridades policiales de Rosario.

Comentarios (12)
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Dios mío, diez días ya. Y la familia buscando sola, hablando con gente de la calle porque no tienen otra. El Estado brilla por su ausencia como siempre. Ojalá aparezca bien.
¿Y la policía qué hace? ¿Esperando que la familia resuelva todo? Vergüenza.
Ojo, la nota dice que el fiscal ya ordenó la intervención de la Policía de Investigación. No es que no están haciendo nada. Igual entiendo la bronca, diez días es mucho.
Tengo una hija con problemas de salud mental y esto me parte el corazón. Sin medicación una persona puede perder totalmente la noción de dónde está, quién es, qué le conviene. Es una situación de altísimo riesgo. Por favor que la encuentren.
Yo trabajo cerca del Parque Independencia y hay mucha gente durmiendo en esa zona. Si alguien la vio que hable, no cuesta nada dar un dato.
Lo del hombre que supuestamente está con ella me preocupa muchísimo. Una mujer vulnerable, sin medicación, en la calle... eso tiene todos los ingredientes para terminar muy mal. Espero que la Justicia tome esto en serio.
Ojalá aparezca. Pero también hay que hablar de lo que pasa después: ¿qué red de contención tiene esta mujer cuando la encuentren? ¿Vuelve a la misma situación sin tratamiento adecuado?
Exactamente eso. El sistema de salud mental en Rosario está desbordado. Hay personas que necesitan seguimiento y quedan libradas a la familia, que tampoco tiene herramientas. No es crítica a la familia de Micaela, al contrario, están haciendo todo lo que pueden.
Comparto para que llegue a más gente. Ojalá alguien la reconozca.
La madre diciendo que sus hijos recorren la ciudad de noche hablando con gente de la calle... eso es amor puro. Ojalá haya novedades pronto.
Zona de Oroño y Lugones la conozco bien, hay mucho movimiento nocturno. Alguien tiene que saber algo.