Lo que comenzó como la búsqueda de los responsables del brutal asesinato de Ramiro Nast terminó destapando una red de microtráfico que operaba en pleno Funes, el municipio del Gran Rosario conocido como el Jardín de la Provincia. Este sábado, Mauro Bracamonte, de 26 años, quedó en prisión preventiva por 60 días acusado de ser el organizador de dos búnkeres de venta de cocaína en esa localidad.
La causa fue impulsada por la fiscal Mercedes Banchio como un legajo paralelo al homicidio de Nast, y el juez Rodrigo Santana ordenó la detención tras una investigación que combinó testimonios de identidad reservada, tareas de vigilancia y registros fílmicos. El nombre de Bracamonte había aparecido reiteradamente en el expediente del crimen: según declarantes incorporados a esa pesquisa, Nast mantenía una deuda cercana al millón de pesos con el imputado por drogas.
Ramiro tenía 23 años y fue visto por última vez el viernes 3 de abril, cuando salió a una fiesta. Su cuerpo fue hallado el lunes 6 de abril dentro de una heladera arrojada en un zanjón con agua, en inmediaciones de Tomás de la Torre y Paysandú, en Funes. La autopsia determinó que había sido golpeado hasta la muerte en una casa de Coronel Brandsen al 5300, literalmente a la vuelta del lugar donde descartaron su cadáver. Por ese crimen ya están detenidos Luis Vega (29), Kevin Toloza (25) y Matías Zabala (40).
Mientras avanzaba esa investigación, el comportamiento de Bracamonte fue levantando sospechas. Varios testigos señalaron que, tras la desaparición del joven, el imputado mostró un inusual interés por saber qué información manejaban los allegados de Nast e insistía en que la víctima "estaba muy mal por el tema de las drogas". Una versión que fue desmentida por quienes lo conocían: "Ramiro consumía marihuana, pero nunca lo vi mal por consumo, no lo veía drogado", declararon personas de su entorno. Además, después de que apareciera el cuerpo, Bracamonte eliminó sus perfiles en redes sociales.
El caso terminó de complicarse para el imputado a partir de una situación doméstica: durante un procedimiento policial motivado por una discusión con la madre de su hijo, la mujer reveló que él utilizaba una réplica de arma de fuego para amenazar a deudores de un búnker de estupefacientes. Esa información, sumada a al menos tres testimonios de identidad reservada, habilitó a la fiscalía a avanzar con once allanamientos realizados el martes pasado en Funes y Roldán.
En esos procedimientos, Bracamonte fue detenido. En otro domicilio allanado se secuestraron casi 30 gramos de cocaína, balanzas de precisión, 28 celulares y otros elementos vinculados con la comercialización de drogas. La fiscal Banchio le atribuyó el delito de comercio de estupefacientes en calidad de autor y sostuvo que, al menos desde abril, controlaba un punto de venta en Esquiú al 2000 y usaba otro domicilio en Hipólito Yrigoyen al 1400 como lugar de resguardo.
En la misma jornada también fue imputada como partícipe secundaria del mismo delito Paola R., una mujer de 44 años que había sido detenida durante los allanamientos del 30 de junio en la vivienda de Esquiú al 2000. Aunque el nombre de Bracamonte surgió directamente de la investigación por el crimen de Nast, hasta el momento no fue imputado por ese homicidio. La Justicia sigue trabajando para determinar si existe una conexión directa entre la deuda de drogas y el asesinato del joven de 23 años.

Comentarios (13)
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Qué tristeza lo de Ramiro. 23 años y lo mataron por una deuda de drogas. Ojalá la Justicia llegue hasta el fondo y no quede todo en la nada como tantas veces.
28 celulares secuestrados. VEINTIOCHO. Y operaba en Funes, en el jardín de la provincia jajaja. El jardín tiene yuyos bien pesados.
Lo de Bracamonte borrando las redes después de que apareciera el cuerpo dice todo. Eso no es casualidad, eso es culpa.
Hay que reconocer que la investigación fue bien hecha. Testimonios reservados, vigilancia, allanamientos coordinados. Así tiene que funcionar la Justicia.
Che, pero ojo que todavía no lo imputaron por el homicidio. Que sea narco no lo hace asesino automáticamente. Que la Justicia pruebe lo que tenga que probar.
Totalmente de acuerdo, pero la deuda de un millón de pesos y el comportamiento raro después del crimen no son datos menores. Algo sabe este tipo.
No digo que no sepa, digo que hay que probarlo. Si no, cualquiera puede terminar preso por sospechoso. Yo también quiero que paguen los culpables, pero bien.
mi primo vive en funes y dice que todo el mundo sabía de ese bunker. como puede ser que la policia no actuó antes???
Eso me pregunto yo también. Si hay tres testimonios reservados que lo señalaban, ¿por qué esperaron tanto? Mientras tanto el pibe murió.
Las investigaciones llevan tiempo, no es tan simple. Si actuaban antes sin pruebas suficientes, el tipo quedaba libre en dos días y encima denunciaba a los testigos.
Lo que me parte el alma es la familia de Ramiro. Imaginate buscar a tu hijo y encontrarlo en una heladera en un zanjón. No hay palabras.
La mujer que lo delató en la discusión doméstica fue clave. A veces la Justicia llega por los caminos más inesperados.
Y Paola R. de 44 años también imputada. Una señora de mediana edad metida en el narcomenudeo. Esto ya no tiene edad ni cara.