¿Cuánto más vamos a discutir sobre las reglas del juego inmobiliario? La nueva ley de alquileres que modificó varios artículos del Código Civil tiene a los rosarinos divididos como en un clásico entre Central y Ñuls.
En los barrios de Rosario, la bronca es palpable. "Antes teníamos contratos de tres años que nos daban tranquilidad, ahora volvemos a la incertidumbre", cuenta María Elena, inquilina de Fisherton que lleva dos décadas alquilando. La flexibilización de los plazos permite contratos desde seis meses, pero ¿realmente beneficia al que busca casa?
Los martilleros de la zona centro no ocultan su satisfacción. "Se destrabó el mercado", asegura un corredor de calle Córdoba que prefiere no dar su nombre. La eliminación del índice de actualización basado en inflación y salarios devolvió la libertad para pactar aumentos. Pero esta libertad tiene precio: los alquileres en barrios como Pichincha y Echesortu subieron entre 15% y 25% en los últimos meses.
Lo que pasó en el Congreso no se olvida fácil. La derogación de la ley anterior se votó en medio de una fuerte polémica, con argumentos que iban desde "liberar el mercado" hasta "proteger la propiedad privada". Pero acá, en las calles rosarinas, la realidad es otra: familias que no pueden acceder a una vivienda digna.
¿Será que los legisladores conocen el precio real de alquilar en nuestra ciudad? Un monoambiente en zona céntrica no baja de los 180 mil pesos, y con la nueva normativa, los propietarios recuperaron el poder de fijar condiciones que parecían cosa del pasado: depósitos de hasta seis meses, garantías propietarias excluyentes y aumentos cada cuatro meses.
La tendencia nacional muestra que este tema genera más de 200 búsquedas diarias en Google, evidenciando la preocupación ciudadana. En Santa Fe, el impacto se siente especialmente en ciudades como Rosario, donde la demanda habitacional siempre fue alta por la concentración universitaria y comercial.
El panorama no es alentador para quienes buscan mudarse. Los requisitos volvieron a endurecerse y la oferta sigue siendo escasa. Mientras tanto, los propietarios celebran haber recuperado herramientas que consideran fundamentales para proteger su inversión. La pregunta que queda flotando es si esta nueva ley realmente solucionará el problema habitacional o solo cambiará las reglas de un juego que siempre favorece al que más tiene.
Comentarios (3)
Deja tu comentario
Era hora que se termine esa ley que solo beneficiaba a los inquilinos. Ahora los propietarios podemos proteger nuestras inversiones.
Una vergüenza. Con estos precios es imposible alquilar para una familia trabajadora. Volvimos a los '90.
El problema no es la ley, es que hay poca oferta de viviendas. Habría que construir más departamentos.