El presidente de Francia, Emmanuel Macron, se dirigió a la población por televisión después de una jornada de saqueos y disturbios que dejó casi 2000 detenidos en todo el país.
Según las autoridades, grupos enmascarados provocaron incendios e irrumpieron en edificios públicos, incluidos ayuntamientos, en varias ciudades durante la protesta contra el costo de vida.
En Limoges, una ciudad del centro de Francia, las llamas envolvieron el ayuntamiento del siglo XIX, provocaron el derrumbe del tejado y casi destruyeron el edificio histórico.
El domingo, cientos de manifestantes volvieron a reunirse en la Place de la République de París, mientras la policía usó gas lacrimógeno cuando las tensiones se avivaron de forma esporádica.
El ministro del Interior, Laurent Nuñez, escribió en X que “el derecho a protestar es un derecho fundamental”, pero que sembrar el desorden con violencia no lo es, y mencionó saqueos en varias ciudades.
Las autoridades señalaron que unas 550.000 personas participaron en las protestas, mientras los organizadores contabilizaron unas 800.000. Los llamados partieron de un sindicato, organizaciones estudiantiles y activistas que buscaban reactivar los chalecos amarillos.
La policía de París informó que 855 personas fueron detenidas en la región de la capital, y la fiscalía dijo que 557 quedaron bajo custodia. El total nacional se acercó a los casi 2000 arrestos registrados en un solo día en diciembre de 2018.
La policía de París indicó que una persona murió de un ataque al corazón, sin aportar detalles. La fiscalía de París anunció que estaba investigando el caso.
En la mañana del domingo, adoquines arrancados, escaparates destrozados y vidrios rotos evidenciaban los incidentes en París. Muchos parisinos fotografiaron la base parcialmente desmantelada de la estatua de Marianne, símbolo de Francia.
Una empleada del gobierno, Marie Peyreigne, de 57 años, dijo estar “realmente atónita” por el nivel de destrucción. Jean Foissy, de 74, contó que quiso unirse a la protesta pero encontró “un muro de policías antidisturbios y fuegos por todas partes”.
Margaux Eude, de 26 años, apoyó el movimiento, pero sostuvo que “no pensé que se intensificaría así” y que los alborotadores “deslegitiman el movimiento”. Líderes políticos buscaron convertir los disturbios en capital político de cara a las elecciones presidenciales de la próxima primavera.
La líder de ultraderecha Marine Le Pen arremetió contra su rival de extrema izquierda, en un contexto donde el espectro político francés busca explotar el malestar social.
Con información de: La Nación, a través de AFP.

Comentarios (10)
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Me parece bien que Macron haya hablado, pero casi 2000 detenidos en un día es una señal de que el malestar social está explotando.
Coincido, pero también me preocupa que se use la violencia para deslegitimar el reclamo. En la nota lo dice una joven manifestante.
Siempre igual: protestan por costo de vida y terminan saqueando. Eso no es protesta, es vandalismo.
No todo el que protesta saquea. En la nota dicen que hubo grupos enmascarados y alborotadores, no los 550.000 o 800.000 manifestantes.
Y cuando hay 2000 detenidos, ¿dónde está la proporcionalidad? La policía también puede excederse.
Lo que más me llamó la atención fue el ayuntamiento de Limoges con el tejado derrumbado. Es un daño enorme al patrimonio.
Igual, si el edificio es público, el Estado tiene que responder. No puede ser solo culpa de los saqueadores.
Espero que las elecciones presidenciales de primavera no se conviertan en una pelea de líderes políticos mientras la gente sigue con el costo de vida.
Marine Le Pen y la extrema izquierda siempre quieren capitalizar el caos. La gente común pierde.
Que haya muerto una persona de un ataque al corazón y la fiscalía investigue es importante. No hay que minimizarlo.