La semana de Central arrancó con una buena noticia y terminó con una mala. El sábado, el equipo rosarino derrotó a Huracán en Arroyito y se transformó en el líder absoluto de la tabla anual.
Pero el domingo cambió el signo de la clasificación. Boca venció en el final a Independiente en Avellaneda y volvió a bajar a Central en la tabla anual.
El golpe no quedó ahí. En el cierre de la 14ª fecha del Clausura, Argentinos Juniors también sumó de a tres y volvió a superar a Central en la tabla anual.
El resultado fue un 1-0 sobre Independiente Rivadavia, justo cuando el conjunto de Rosario necesitaba que el resto no le diera aire. La fecha se cerró con la sensación de que el club volvió a quedar en una posición incómoda.
El problema de Central no es solo un partido. Es una tabla anual que se mueve cada fecha y que obliga a mirar de reojo los resultados de otros.
El sábado, el conjunto rosarino había hecho lo que tenía que hacer: ganar en su casa y quedar primero. Pero el fútbol argentino no premia solo al que gana; también castiga al que depende de otros. En este caso, la combinación de Boca y Argentinos Juniors le devolvió la presión al club.
La pregunta que queda en Rosario es simple: ¿cuántas fechas más va a depender Central de que otros no le ganen? Porque la tabla anual no perdona y cada punto que suma un rival directo puede cambiar el mapa de la clasificación.
El cierre de la 14ª fecha dejó a Central con una sensación amarga. El equipo volvió a estar en la pelea, pero también volvió a quedar expuesto a los resultados ajenos. En una clasificación tan ajustada, un punto puede ser la diferencia entre respirar y volver a mirar hacia abajo.
La palabra mala para Central no es exagerada. El club había logrado un objetivo importante: quedar como líder absoluto de la tabla anual después de vencer a Huracán en Arroyito. Pero ese logro duró apenas un día.
El detalle que pesa es la secuencia. Primero, Central ganó y quedó primero. Después, Boca le ganó a Independiente en el final. Y al cierre, Argentinos Juniors venció a Independiente Rivadavia y volvió a ubicarse arriba.
Para el hincha de Central, la frustración es doble. Por un lado, el equipo cumplió en Arroyito. Por otro, la tabla anual volvió a mostrar que no se juega solo con los propios resultados, sino también con los de los rivales que pelean en la clasificación.
El 1-0 de Argentinos Juniors fue el golpe final. No necesitó ser un resultado amplio: bastó con un punto para que la clasificación se moviera y para que Central volviera a quedar debajo de un rival directo.
Con información de La Capital y datos de la tabla anual.
Comentarios (10)
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Lo peor es que Central hizo su parte en Arroyito y aun así quedó abajo. La tabla anual castiga hasta cuando ganás.
No es que Central no haga su parte, es que la clasificación está tan ajustada que un 1-0 de Argentinos alcanza para todo.
Estoy de acuerdo con Juan Carlos. El sábado quedó primero y al domingo ya estaba abajo. Eso no es casualidad, es la tabla anual.
Me da bronca porque Argentinos Juniors solo necesitó un punto y le cambió la cara a la fecha. Hay que seguir mirando resultados ajenos.
Al menos Central ganó en Arroyito. Si además pierde, la bronca sería otra.
Boca ganando en el final en Avellaneda siempre es un dolor para el que pelea en la tabla. Central no tuvo nada que ver con ese resultado.
Boca le ganó a Independiente en el final y eso también pesa. Central no puede controlar todo, pero sí tiene que sumar de a tres.
Cada vez que pienso que se va a resolver, aparece un resultado ajeno. Falta tranquilidad y puntos propios.
Argentinos Juniors hizo lo suyo y no hay que inventar. El 1-0 a Independiente Rivadavia fue justo para ellos en la tabla.
La palabra mala del título no es exagerada. Quedar líder un día y volver a quedar abajo es para no dormir.