La lluvia no los para. Pese al pronóstico de lluvias y tormentas para este jueves, los organizadores de la marcha en Rosario contra el proyecto de ley de propiedad privada del gobierno de Javier Milei salieron a confirmar la movilización con todas las letras: se va, con agua o sin agua.
La convocatoria reúne a un arco amplio: sindicatos, organizaciones sociales y espacios políticos de distinto signo confluyeron en el rechazo a una iniciativa que, según sus impulsores, afecta derechos fundamentales sobre el acceso a la tierra y la vivienda. El proyecto será debatido en el Senado de la Nación en los próximos días, lo que le da urgencia a la protesta.
¿Qué es exactamente lo que preocupa? El proyecto de ley de propiedad privada que lleva adelante el Ejecutivo nacional busca, entre otras cosas, flexibilizar o modificar las condiciones bajo las cuales el Estado puede intervenir en materia de tierras y bienes inmuebles. Para los sectores que marchan, la iniciativa representa una amenaza directa para los sectores populares, los inquilinos y las comunidades que habitan terrenos sin título formal.
Rosario no es un caso menor en este debate. La ciudad tiene una historia larga y compleja con el acceso a la vivienda: asentamientos irregulares, disputas por tierras en la periferia y una crisis habitacional que se profundizó en los últimos años hacen que cualquier modificación en las reglas de juego sobre la propiedad tenga un impacto directo y concreto en miles de familias rosarinas.
La decisión de mantener la marcha pese al mal tiempo no es un detalle menor. Habla del nivel de convicción —y también de la presión política— que existe sobre los organizadores para mostrar músculo en la calle justo antes del debate parlamentario. En política, el timing lo es todo, y movilizarse hoy, con el Senado a punto de tratar el proyecto, es un mensaje claro: la calle también legisla.
Queda por ver cuánta gente efectivamente se suma al llamado. Las marchas bajo la lluvia siempre son una prueba de fuego para la convocatoria real. Si los números acompañan pese al temporal, el mensaje que llega a Buenos Aires va a ser difícil de ignorar. Si la movilización queda floja, los impulsores del proyecto van a leer eso también.
Lo que está claro es que el debate sobre la ley de propiedad privada no termina en el recinto del Senado. Empieza —o continúa— en las calles de ciudades como Rosario, donde la discusión sobre quién tiene derecho a vivir dónde es todo menos abstracta.

Comentarios (12)
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Bien por los que van igual con lluvia. Eso es convicción. Esta ley nos afecta a todos los que vivimos de alquiler o en barrios populares, no solo a los que tienen tierras en disputa.
Marchar bajo la lluvia contra una ley que ni leyeron completa. Típico de la izquierda rosarina, movilizarse por consigna.
¿La leíste vos? Porque los que la leyeron y la explican son los que están convocando a marchar, no los que la defienden desde el sillón.
Sí, la leí. Y no dice lo que dicen que dice. Puro relato para movilizar gente.
Che, ¿alguien sabe a qué hora es y dónde se concentran? No encuentro info clara en ningún lado.
Lo que me preocupa es que esta discusión llega tarde. La crisis habitacional en Rosario viene de hace años y recién ahora se juntan todos cuando hay una ley de por medio. ¿Dónde estaban antes?
Exacto Marcos, siempre lo mismo. Cuando hay que hacer política de vivienda real, nadie. Cuando hay que marchar contra Milei, todos.
Yo vivo en un asentamiento en el oeste de la ciudad y esta ley me da miedo de verdad. No es relato, es mi casa la que está en juego. Voy a marchar igual, con paraguas y todo.
Fuerza Silvia, eso es lo que hay que entender. No son abstracciones, son familias reales.
El timing de la marcha justo antes del debate en el Senado es inteligente políticamente. Bien jugado de los organizadores, les guste o no a los que critican.
A ver si esta vez los senadores escuchan la calle o hacen lo que siempre: votan lo que les mandan y listo.
Lluvia o no, si la convocatoria es masiva el mensaje llega. Si van 200 personas, nadie en Buenos Aires va a mirar para Rosario.