La pesadilla que vive el sistema educativo santafesino no para. Dos nuevos casos de amenazas sacudieron las localidades de Arroyo Seco e Ibarlucea, sumándose a los ya 14 procedimientos que se contabilizaron en Rosario y la región tras el tiroteo que conmocionó a San Cristóbal el pasado 30 de marzo.
En el Colegio San José de Arroyo Seco, un alumno de séptimo grado cruzó todos los límites: llevó un arma blanca al aula y amenazó tanto a un compañero como a la docente presente. La escuela activó inmediatamente el protocolo de seguridad y dio intervención a las autoridades, aunque por suerte no se registraron heridos.
"Deseamos transmitir tranquilidad, ya que no se registraron personas heridas ni lesionadas", informó el equipo directivo en un comunicado a las familias. Pero la tranquilidad es relativa cuando un chico de 12 años lleva un cuchillo a clase.
El segundo episodio ocurrió en la escuela N° 395 Carlos Sylvestre Begnis de Ibarlucea, donde un adolescente de 15 años amenazó a un compañero de 13 y después extendió las intimidaciones por redes sociales a los padres que intentaron calmarlo. Según testigos que hablaron con Telenoche Rosario, el chico gritó desde una ventana del colegio que "realizaría disparos en el establecimiento".
La reacción de los padres fue inmediata: decidieron no llevar a sus hijos a la escuela. ¿Quién los puede culpar? La institución citó a la abuela y tutora del menor para buscar una solución, pero el daño ya estaba hecho.
Estos casos se suman a una lista que crece día a día. Desde el gobierno provincial confirmaron que cada operativo de seguridad cuesta 6 millones de pesos y ya anticiparon que buscarán recuperar esos fondos de los adultos responsables de los menores. Una medida que suena lógica pero que llega tarde.
El patrón se repite: mensajes en baños que advierten sobre posibles tiroteos, amenazas por redes sociales, y un clima de terror que se instaló en las aulas santafesinas. El episodio más grave ocurrió en Maristas, donde encontraron un mensaje junto a un cartucho calibre 9 milímetros.
Mientras tanto, una secundaria de Santa Fe decidió dar clases en la plaza para visibilizar el problema. Una iniciativa que nació de los propios estudiantes, hartos de vivir con miedo en lo que debería ser su segundo hogar.
El Ministerio de Educación envió pautas a las escuelas y avanzó en un programa de educación digital, pero reconoció la dificultad de anticipar estos "desafíos virales". Una confesión de impotencia que no tranquiliza a nadie.
La pregunta que todos se hacen es la misma: ¿hasta cuándo vamos a permitir que nuestros chicos vivan con miedo? El caso de San Cristóbal, donde Gino C. asesinó de un escopetazo a Ian Cabrera e hirió a otros estudiantes, parece haber abierto una caja de Pandora que nadie sabe cómo cerrar.

Comentarios (12)
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Como madre de dos chicos en edad escolar, esto me tiene sin dormir. Ya no sabés si mandarlos al colegio o no. El Estado tiene que hacer algo YA.
6 millones por operativo y después se quejan de que no hay plata para educación. Que los padres se hagan cargo de una vez.
@El Tano Rossi fácil hablar cuando no tenés hijos. Los padres también están desbordados, esto es un problema de toda la sociedad.
@Rosarino_indignado tenés razón, pero algo hay que hacer. No puede ser que los chicos vivan con miedo de ir a la escuela.
Mi hija va al San José de Arroyo Seco. Por suerte no pasó nada grave, pero el susto fue terrible. Los chicos están asustados.
Hay que poner psicólogos en todas las escuelas. Estos chicos necesitan ayuda, no solo castigos.
Desde San Cristóbal que esto se descontroló. Los pibes ven las noticias y se copian. Los medios también tienen responsabilidad.
En mis tiempos esto no pasaba. ¿Qué está pasando con los chicos de ahora? Falta autoridad en casa y en la escuela.
@Marta de Fisherton en tus tiempos tampoco había redes sociales ni acceso a tanta información violenta. Es otro mundo.
Trabajo en una escuela de zona sur y te digo que los docentes también tenemos miedo. No estamos preparados para esto.
Que pongan detectores de metales en todas las escuelas. Es lo mínimo que se puede hacer.
Mi hermano va a la escuela de Ibarlucea y dice que todos están re nerviosos. Los profes no saben qué hacer.