Javier Milei regresó de Francia tras la Semana Argentina en París, un evento que el Gobierno usó para presentar anuncios de inversiones y calmar a un mercado que lleva semanas mostrando dudas sobre la sustentabilidad política del modelo económico.
El cierre del Paris Economic Forum dejó una imagen incómoda: el presidente terminó a duras penas su discurso, con la voz quebrada, y agradeció el sacrificio de sus seres queridos. Las cámaras oficiales apuntaron hacia la silla de Karina Milei, en la oscuridad que se volvió norma en las presentaciones del Presidente.
La pregunta que atraviesa la semana es directa: ¿puede Milei reelegir con esta economía? Quien lo apoya podría sumar otra: ¿la Argentina puede permitirse una economía distinta? El debate tiene un cierre forzado: la revalidación electoral.
Con los malos resultados económicos de las últimas semanas, quedó claro por qué el Gobierno adelantó la campaña electoral y trajo a este año una pelea que estaba reservada para el año electoral. En el equipo de Luis Caputo advierten que habrá pocas buenas noticias capaces de cambiar el clima económico.
Milei y Caputo dedicaron la primera etapa de la gestión a mostrar al mercado que estaban dispuestos a pagar cualquier costo reputacional para mantener el superávit fiscal. Recortes a jubilaciones, universidades, el hospital Garrahan, tratamientos para personas con discapacidad y quitas a gobernadores fueron presentados como sacrificios posibles en el altar de la disciplina fiscal.
Ese mensaje fue contundente y le permitió al presidente bajar de manera apreciable el Riesgo País, aunque nunca hasta el rango de 200 o 300 puntos que necesitaba para volver a financiarse con inversores privados, algo que Argentina tiene vedado desde hace años.
La estrategia política del año pasado, muy controvertida, le permitió a La Libertad Avanza ganar elecciones de cargos legislativos nacionales, pero sufrir derrotas en las provincias. Desde entonces, el precio de los bonos argentinos volvió a caer y Milei y Caputo no lograron salir de ese barrial.
Ahora, el pobre desempeño de la actividad económica y la baja de la recaudación de impuestos asociados al consumo obligarán al Gobierno a hacer más ajustes que los ya realizados. Caputo, a su vez, está obligado a mantener su prédica fiscalista, porque cualquier señal de flexibilidad lo haría perder el prestigio de ajustador que se ganó entre los actores del mercado financiero.
Patricia Bullrich entendió rápidamente que esa encerrona le abre oportunidades para diferenciarse del Gobierno y ganar votos entre los perjudicados por la gestión que ella misma integra. La otra jaula sin salida es la del “riesgo kuka”, que Milei y Caputo invocan una y otra vez.
Hoy, con Axel Kicillof bien parado en la carrera para el año que viene, el “riesgo kuka” vuelve a aparecer como un problema político interno. El regreso de Francia no trajo soluciones: trajo de vuelta los mismos problemas que el presidente se llevó en sus valijas.

Comentarios (10)
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Al menos el Gobierno no se esconde: si hay déficit, hay que ajustar. La pregunta es si la sociedad va a bancar el costo.
No es esconderse, es que el mercado les exige disciplina. Si Caputo se flexiona, el riesgo país se dispara.
Mientras hablan de superávit, la recaudación cae y la gente no llega a fin de mes. ¿Reelegirse con esta economía? Duda.
La recaudación baja porque la actividad cayó, no porque la gente no quiera pagar. Hay que ver los números de consumo.
La oscuridad del escenario no tapa la oscuridad del modelo. Karina aplaudiendo y el país pagando.
Bullrich ya está buscando votos entre los perjudicados. El peronismo también. El que pierde es el que paga los impuestos.
No todo es peronismo. Bullrich está dentro del Gobierno y sabe que el ajuste le complica. Pero sí, la oposición le pega donde duele.
Me parece bien que hayan ido a París a buscar inversiones. El mercado necesita señales claras.
Inversiones para calmar al mercado, no para el laburante. El riesgo país bajó, pero no a 200 o 300.
La nota deja claro que la pelea electoral ya empezó. El año que viene va a ser duro para todos.