Esta vuelta a casa será distinta a todas. Lionel Messi aterriza en Rosario sin que Jorge, su papá, esté para recibirlo. El hombre que fue su primer hincha, su manager, su sostén, murió en la mañana del sábado 8 de agosto tras una larga enfermedad, y el mundo entero sintió el golpe.
La noticia sacudió a la ciudad que lo vio nacer. En los barrios, en los bares, en las redes: el nombre de Jorge Messi circuló con esa mezcla de dolor y respeto que se reserva para los que se van dejando una huella real. No era un personaje público en el sentido estricto, pero cualquier rosarino sabe que detrás del mejor jugador de la historia hubo un padre que apostó todo, que cruzó el océano con su hijo de 13 años para que ese sueño no se apagara en la puerta de un consultorio médico.
Leo tomó un vuelo desde Miami en cuanto pudo. El arribo al aeropuerto Islas Malvinas de Rosario está previsto para las 20 horas. Desde allí, el reencuentro con su familia: Matías, Rodrigo, su madre Celia, y los suyos más cercanos. La despedida será íntima, privada y breve. Sin cámaras, sin protocolo, sin el ruido que suele rodear cada paso del capitán de la Selección.
¿Cuántas veces volvió Messi a Rosario en los últimos años y fue una fiesta? Esta vez, la ciudad lo recibe en silencio. Y ese silencio dice más que cualquier bandera.
El crack tenía un compromiso deportivo esta noche con Inter Miami, que debía enfrentarse a Monterrey —dirigido por Matías Almeyda— por la Leagues Cup. Ese partido, claro, quedó en un segundo plano absoluto. Hay cosas que están por encima del fútbol, y Jorge Messi era una de ellas.
Según trascendió, al día siguiente Lionel regresará a Estados Unidos. La despedida será breve porque así lo pidió la familia: sin exposición, sin multitudes, con el dolor adentro y la intimidad como único escudo posible.
Jorge Messi tenía 68 años. Trabajó en una fábrica de acero en Rosario antes de que la vida de su familia cambiara para siempre. Fue el hombre que negoció con el FC Barcelona el primer contrato de Lionel —la famosa servilleta de papel donde quedó plasmado el acuerdo—, y que durante décadas acompañó cada paso de su hijo desde las sombras, sin buscar el protagonismo que muchos en su lugar habrían aprovechado. Eso, en este mundo, no es poco.
Rosario hoy está de duelo. No el duelo ruidoso de los grandes eventos, sino ese otro, el que se siente en el pecho cuando se va alguien que formó parte de una historia que nos pertenece a todos un poco.

Comentarios (13)
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Que tristeza enorme. Jorge fue el pilar de todo. Uno se imagina lo que debe estar sintiendo Leo ahora mismo y se le parte el alma. Fuerza familia Messi.
Rosario hoy llora. Y no importa si sos de Newells o de Canalla. Esto está por encima de todo eso.
El tipo cruzó el océano con su hijo de 13 años apostando todo. Eso es un padre. Descanse en paz don Jorge.
Ojalá la gente respete la privacidad que pide la familia y no haya fotógrafos en el aeropuerto. Dejenlos despedirse en paz.
Seguro que igual van a estar los medios todos ahí empujándose. Nunca aprenden.
Lamentablemente sí, Braian. Es lo que pasa siempre. Esperemos que al menos mantengan distancia.
Yo lo vi a Jorge una vez en el barrio Las Heras, años atrás. Un tipo sencillo, sin poses. Nada que ver con lo que uno esperaría del papá del mejor del mundo. Eso dice todo.
Me parece bien que vuelva solo un día. Tiene compromisos y una vida armada allá. No le podemos pedir más.
¿Cómo que 'me parece bien'? Perdió a su papá. No necesita tu aprobación para decidir cuánto tiempo se queda.
Tranquilo, no lo estoy juzgando. Dije que me parece comprensible, no que esté mal. Bajá un cambio.
La servilleta del primer contrato, el viaje a Barcelona, toda una vida al lado de Leo. Jorge Messi fue mucho más que el papá de una estrella. Fue un héroe anónimo del fútbol argentino.
Almeyda dirigiendo a Monterrey contra el equipo de Messi justo esta noche... qué vuelta rara da la vida.
Fuerza Leo. Hoy no sos el mejor jugador del mundo, sos un hijo que perdió a su papá. Y eso duele igual para todos.