Newell's Old Boys volverá a jugar sin público en las tribunas por primera vez en cinco años. La última vez que la Lepra disputó un partido sin hinchas fue durante la pandemia de Covid-19, cuando el ingreso de espectadores estaba prohibido en todo el país. Ahora, la historia se repite, pero por razones bien distintas: una sanción deportiva que deja al club pagando los platos rotos de la violencia de sus propios seguidores.
El partido en cuestión es la visita de Newell's a Platense, que se disputará a estadio cerrado como consecuencia de una resolución de la Aprevide —la Agencia de Prevención de la Violencia en el Deporte—, organismo bonaerense que regula la seguridad en los encuentros futbolísticos que se desarrollan en territorio de la provincia de Buenos Aires.
La sanción tiene origen en los incidentes protagonizados por hinchas del Calamar en Vicente López, durante la revancha de los cuartos de final de la Copa Libertadores ante Fluminense. Ese episodio de violencia, que manchó la participación del club en el torneo continental, derivó en esta medida que ahora le impide a los hinchas rojinegros acompañar al equipo en cancha.
La ironía es brutal: los mismos fanáticos que generaron el caos en la Libertadores son los que hoy le niegan a miles de hinchas —muchos de ellos absolutamente ajenos a los hechos— la posibilidad de ver a su equipo en vivo. Así funciona la lógica de la violencia en el fútbol argentino: unos pocos rompen todo, y la sanción la paga la mayoría.
Para Newell's, que viene buscando regularidad en el torneo local, jugar sin el aliento de su gente no es un dato menor. El apoyo de la hinchada suele ser un factor determinante, especialmente en partidos de visitante donde el ambiente puede inclinar la balanza. Esta vez, el banco de suplentes y el campo de juego serán los únicos testigos del encuentro.
La Aprevide es el organismo que tiene potestad sobre los espectáculos deportivos en la provincia de Buenos Aires, y sus resoluciones son de cumplimiento obligatorio para los clubes que juegan en ese territorio. En los últimos años, el organismo ha endurecido sus criterios ante episodios de violencia, aplicando sanciones que van desde la prohibición de visitantes hasta el cierre total de estadios.
El fútbol argentino arrastra una deuda histórica con la violencia en las canchas. Décadas de impunidad, barras bravas enquistadas en los clubes y una cultura de la amenaza que ninguna dirigencia se animó a desarmar de raíz. El resultado es este: partidos jugados en el silencio de un estadio vacío, mientras los verdaderos responsables siguen sueltos.
Para los hinchas de Newell's que planeaban viajar a Vicente López, la noticia es un golpe directo. Cinco años después de la pandemia, la sensación de ver fútbol sin gente vuelve a instalarse, esta vez sin ninguna emergencia sanitaria que lo justifique. Solo la violencia de siempre, con sus consecuencias de siempre.

Comentarios (13)
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Una vergüenza total. Unos pocos idiotas arruinan el partido para miles de hinchas que no tienen nada que ver. Esto pasa porque los clubes nunca se animaron a limpiar las barras de verdad.
Jajaja el Calamar pagando las consecuencias de sus propios barrabravas. Karma puro.
Tenía las entradas compradas para ir con mi hijo. Nos enteramos por las redes. Ni siquiera avisaron bien. Una falta de respeto al hincha de a pie que paga todo.
La Aprevide hace bien en sancionar. Si no hay consecuencias reales, la violencia no para nunca. Que duela en el bolsillo y en la tribuna.
¿Hacer bien? Le hacen pagar a toda la hinchada por lo que hicieron 20 boludos. Eso no es justicia, es una sanción colectiva.
Y entonces qué propones? ¿Que no pase nada? Así estamos como estamos. Alguien tiene que hacerse cargo.
Cinco años sin jugar a puertas cerradas. Ojalá sean otros cinco. Esto no puede normalizarse.
Lo que me indigna es que los que generaron los incidentes no van a sufrir ninguna consecuencia real. Siguen libres. La sanción la pagamos los que vamos a la cancha a ver fútbol, no a pelear.
Igual Newell's viene jugando tan mal que con o sin público da lo mismo jajaja
No es chiste. El apoyo de la gente en cancha cambia partidos. Jugar en silencio total es durísimo anímicamente para los jugadores.
Me parece bien la sanción pero deberían identificar y sancionar individualmente a los que hicieron los incidentes. No puede ser que pague el que no hizo nada.
El fútbol argentino es un desastre hace décadas y nadie hace nada de fondo. Ni los clubes, ni AFA, ni el Estado. Todos cómplices.
Que triste que en 2026 sigamos hablando de violencia en las canchas. Países que resolvieron esto hace 30 años. Acá seguimos igual.