Lo que escribió Nicolás Otamendi este jueves no fue un comunicado de prensa. Fue una despedida de verdad, de las que duelen y quedan. El defensor central que fue columna vertebral de la Selección Argentina durante más de 15 años anunció su retiro del equipo nacional con una carta que circuló en sus redes sociales junto a un video que repasa sus títulos, sus goles y sus momentos más recordados con la albiceleste.
El timing no pudo ser más cinematográfico: su último partido fue una final del Mundial. Argentina perdió ante España, y eso duele. Pero Otamendi eligió no quedarse en el dolor. "El destino quiso que mi último partido fuera una final del mundo. No fue el resultado que queríamos, pero me voy con la cabeza en alto de que este grupo lo intentó hasta el último segundo", escribió el defensor, que arrancó su carta con una frase que no deja lugar a dudas sobre el peso de la decisión: "Hoy me toca escribir las palabras más difíciles de toda mi carrera".
"Me despido con la tranquilidad de haberlo dejado todo", sintetizó. Y esa frase, en el caso de Otamendi, no suena a cliché. El zaguero fue uno de los pilares del ciclo de Lionel Scaloni, el que terminó con la Copa América 2021, la Finalissima y el histórico Mundial de Qatar 2022. Un tipo que jugó con la mandíbula apretada en cada partido, que puso el cuerpo cuando había que ponerlo, que nunca fue el más vistoso pero siempre fue de los más necesarios.
En la carta también hubo lugar para la hinchada, a la que le agradeció con una imagen que va a quedar: "Cada vez que sonaba el himno sentíamos que no éramos once jugadores, sino millones defendiendo un mismo sueño". Y para su familia, que "soportaron las distancias, las ausencias, las lágrimas y las frustraciones". Eso es lo que no se ve en la cancha pero sostiene todo lo que sí se ve.
Pero quizás el párrafo más potente fue el que le dedicó a los jugadores que siguen. "Nunca dejen de creer", les pidió. "Habrá golpes que parecerán imposibles de superar, pero esta camiseta siempre recompensa a quienes la defienden con humildad, sacrificio y amor". Y remató con una apuesta al futuro: "Estoy convencido de que el próximo capítulo de nuestra historia será de ustedes".
¿Cuántos defensores argentinos pueden decir que se van después de jugar una final del mundo? Muy pocos. Otamendi lo hace con más de 130 partidos con la camiseta nacional, con medallas que pesan y con la conciencia tranquila de alguien que no guardó nada para después.
"Los títulos quedan en la historia, pero el amor por estos colores dura para toda la vida", cerró. Y así, con esa frase que mezcla orgullo y nostalgia a partes iguales, el "Ota" le dijo adiós a la Selección. Una era se cierra. La que viene, tendrá que ganarse su propio lugar.

Comentarios (15)
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Otamendi es de esos jugadores que nunca te daban el lujo de la gambeta ni el golazo, pero cuando no estaba se notaba. Un guerrero de verdad. Gracias, Ota.
Llorando en el trabajo como un idiota leyendo la carta. No me arrepiento.
Hermosa carta, pero no puedo dejar de pensar en que perdimos la final. Igual, Otamendi se va con la frente alta. Merecía terminar así, en una final del mundo.
Perdimos la final y encima se nos va el Ota. Semana para el olvido.
Qué semana para el olvido decís? Llegamos a la final del mundo! Hay que tener un poco de perspectiva, che.
Sí, llegamos, pero perdimos. No es lo mismo. Con Otamendi en cancha en Qatar ganamos. Algo dice eso.
Lo que más me llegó fue cuando habló de la familia. Las distancias, las ausencias. Eso no lo ve nadie pero es lo que más pesa en una carrera larga.
Ojalá los jugadores que vienen lean bien ese párrafo donde les habla a ellos. Humildad, sacrificio y amor. Eso es lo que hizo grande a este grupo.
Más de 130 partidos con la celeste y blanca. Eso no lo logra cualquiera. Uno de los defensores más importantes de nuestra historia, sin discusión.
Yo lo banco a Otamendi pero seamos honestos: en los últimos años ya no era el mismo. Era lento y le costaba la velocidad de los delanteros modernos. Se fue en el momento justo.
Lento o no, jugó una final del mundo a los 37 años. A ver quién hace eso.
Nadie dijo que no sea un grande, dije que se fue en el momento justo. Son cosas distintas.
"Los títulos quedan en la historia, pero el amor por estos colores dura para toda la vida." Esa frase me va a quedar para siempre. Gracias Ota.
Ídolo. Punto.