Una pareja fue condenada a prisión perpetua por el homicidio calificado de José Coelho de Sousa de Melo, un bombero retirado de 84 años que vivía en Pérez.
El juicio se cerró con el veredicto del tribunal integrado por Lisandro Artacho, Rafael Coria y Paola Aguirre, mientras que la acusación estuvo a cargo de Ignacio Hueso.
Según la investigación, la víctima fue emboscada en su casa de Rivadavia al 900, en Pérez, la noche del 21 de agosto de 2023. La pareja golpeó a la víctima en la cabeza y luego le cortó la respiración con un cable HDMI y una media.
Horas antes, la Policía se había presentado en la vereda de la vivienda cuando Coelho mantenía una discusión a gritos con Hidalgo y Ramírez. El jubilado dijo que no había llamado a la fuerza y que no tenía intención de hacer denuncia. Hidalgo explicó que iba a retirar su ropa y pertenencias tras ser echada del trabajo.
Coelho recriminó la presencia de Ramírez, quien, al parecer, le guardaba enceno, sentía celos y mantenía una postura violenta. Los policías se retiraron después de identificar a Hidalgo, quien había dado un nombre y un DNI falsos.
Los cabos sueltos que dejaron los homicidas fueron clave para que la pareja terminara condenada. La investigación permitió ordenar la secuencia de la discusión, la identificación falsa y la emboscada dentro de la vivienda del jubilado.
Eran cerca de las 20.30 cuando los policías se retiraron. Minutos después, el hombre fue atacado dentro de su vivienda. La escena quedó marcada por la violencia y por los elementos que faltaron después del crimen.
Al día siguiente, un vecino advirtió que las luces de la casa seguían encendidas y avisó al hijo de Coelho. El hallazgo del cadáver confirmó el horror y permitió establecer que de la vivienda faltaban elementos.
El caso tomó otra dimensión cuando el vecino avisó al hijo de Coelho. Lo que parecía una discusión personal se convirtió en un homicidio con saña, con robo y con una investigación que terminó en condena.
El robo de dos televisores, un celular y documentación quedó incluido en la reconstrucción del hecho. Esos elementos faltantes ayudaron a confirmar que el ataque no fue un altercado menor, sino un crimen con saqueo posterior.
La causa también incorporó el aporte de un remisero que se presentó en medio del procedimiento policial. El hombre era chofer de una empresa ubicada a una cuadra y decidió aportar datos que ayudaron a cerrar los cabos sueltos del caso.
La Fiscalía y la División Homicidios determinaron que la pareja estaba sumida en el consumo de cocaína y que la relación entre Hidalgo y su empleador se había tornado conflictiva tras un año y medio de trabajar en su casa.
El crimen se calificó como homicidio calificado por ensañamiento y alevosía. La sentencia dejó en evidencia la gravedad de la agresión y el modo en que la víctima fue atacada dentro de su propia casa.
La detención de ambos se produjo días después en Vélez Sársfield al 6400, en el barrio Ludueña. Ese procedimiento completó una investigación que partió de una discusión en la vereda y terminó con una condena de prisión perpetua.
Con información de: La Capital, Rosario3.

Comentarios (10)
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La justicia tardó, pero al menos no quedó impune. Ojalá sirva para que se investigue bien todo lo que pasó.
¿Alguien sabe si el remisero dijo algo concreto? Me parece que ese dato era clave para cerrar la causa.
Me da bronca que un jubilado viviera solo y terminara así. La violencia siempre encuentra a los más vulnerables.
No hay que victimizar al tipo. La pareja lo atacó con saña y robó en su propia casa.
Bueno, al menos la condena fue clara. Esperemos que no vuelvan a quedar sueltos por errores de la investigación.
Ojalá se investigue si había más gente detrás. Una discusión en la vereda no termina así sin más.
Cocaina y violencia siempre terminan mal. El tipo no se lo merecía.
Que la pena sea ejemplar. Un bombero retirado no tiene por qué morir en su casa.
Lo que más me impacta es que la policía ya había pasado por la vereda y no pasó nada. Ahí se ve la fragilidad de la prevención.
Espero que la sentencia quede firme y que no haya apelaciones eternas. La familia merece tranquilidad.