El frío polar que azota la región obligó a las distribuidoras de gas a tomar una decisión que ya se volvió rutina cada invierno: cortar el suministro a empresas y estaciones de GNC para garantizar que no falte gas en los hogares rosarinos.
Metrogas y Naturgy activaron los llamados contratos interrumpibles, un mecanismo que permite suspender el servicio a grandes consumidores industriales cuando el consumo residencial se dispara por las bajas temperaturas. Es la postal de un sistema energético que cada invierno camina por la cornisa.
¿Hasta cuándo vamos a seguir con este sainete? Cada vez que baja el termómetro, la misma película: las familias prenden las estufas y automáticamente se quedan sin gas las fábricas y las estaciones de servicio. Un país que no puede garantizar energía para todos sus sectores productivos al mismo tiempo.
Los contratos interrumpibles son un parche que se volvió norma. Las empresas que los firman pagan tarifas más baratas a cambio de aceptar que les corten el gas cuando el sistema no da abasto. Suena lógico sobre el papel, pero en la práctica significa que cada ola de frío paraliza parte de la actividad económica.
En Rosario, las estaciones de GNC ya empezaron a colgar carteles de "sin servicio por falta de gas". Los automovilistas que dependen del gas natural comprimido para moverse conocen la rutina: en invierno, mejor cargar nafta o quedarse a pie. Una situación que se repite año tras año sin que nadie encuentre una solución definitiva.
Las industrias también sienten el golpe. Muchas empresas del cordón industrial rosarino deben reducir su producción o directamente parar máquinas cuando llegan estos cortes programados. El costo económico de esta improvisación energética lo terminamos pagando todos.
El problema de fondo es que Argentina sigue sin invertir lo suficiente en infraestructura gasífera. Tenemos Vaca Muerta, una de las reservas de gas no convencional más grandes del mundo, pero no logramos que ese gas llegue de manera estable a todos los rincones del país cuando más se necesita.
Mientras tanto, los rosarinos encienden las estufas sin saber que cada grado menos en el termómetro significa menos gas para la actividad productiva. Un círculo vicioso que cada invierno nos recuerda que en materia energética seguimos navegando sin rumbo fijo.

Comentarios (9)
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Todos los años la misma historia. Tengo GNC y en invierno directamente ni salgo con el auto porque sé que no voy a poder cargar. Un desastre.
Por lo menos en casa tenemos gas. Prefiero que corten a las empresas antes que nos quedemos sin calefacción con este frío.
¿Y la industria qué? Mi cuñado labura en una fábrica y cada invierno tienen que parar producción. Así no se puede trabajar.
Con Vaca Muerta deberíamos estar nadando en gas, pero seguimos con los mismos problemas de siempre. Falta inversión en serio.
Esto pasa porque nadie invierte en infraestructura. Siempre parches y más parches. Cuándo vamos a tener un sistema energético en serio?
@Rosarino indignado Tal cual hermano, pero mientras tanto hay que priorizar. Mejor que corten a las empresas que nos quedemos sin gas en casa.
Yo trabajo en una estación de servicio y es un bajón tener que explicarle a la gente que no hay GNC. Nos putean como si fuera culpa nuestra.
Los contratos interrumpibles son un invento para tapar la falta de inversión. En países serios esto no pasa.
Por suerte tengo calefactor eléctrico de backup. Con estos cortes nunca se sabe qué puede pasar.