"¿Cuál es el instrumento que más ha hecho avanzar a la medicina?". La pregunta parece simple, pero la respuesta de Gregorio Marañón, destacado clínico español de mediados del siglo pasado, sigue siendo revolucionaria: "la silla".
Según informó La Capital, esta frase del reconocido médico español encierra una verdad que muchos profesionales de la salud rosarinos parecen haber olvidado en estos tiempos de consultas express y turnos cronometrados. Marañón, con inmensa calidad gráfica y tal vez metafórica, resaltó la inigualable importancia que significa que el médico tenga lugar, espacio y tiempo para sentarse y escuchar.
¿Cuándo fue la última vez que tu médico se sentó realmente a escucharte? La diferencia entre recibirse de médico y ser médico clínico pasa exactamente por ahí: por la capacidad de tomarse el tiempo necesario para comprender, analizar, elaborar una hipótesis diagnóstica y emitir las recomendaciones correspondientes.
En Rosario, donde el sistema de salud vive una presión constante y las obras sociales aprietan los tiempos de consulta, la reflexión de Marañón cobra una relevancia especial. Los médicos del Hospital de Emergencias Clemente Álvarez o del Hospital Provincial saben bien que entre la teoría de la facultad y la práctica real hay un abismo que solo se cruza con experiencia y, sobre todo, con tiempo.
La medicina moderna se llenó de tecnología, estudios sofisticados y protocolos digitales. Pero el arte de la clínica sigue siendo el mismo que practicaba Marañón: sentarse, mirar a los ojos del paciente, escuchar no solo lo que dice sino cómo lo dice, y construir un diagnóstico desde la humanidad antes que desde la máquina.
En una época donde los médicos jóvenes salen de la Facultad de Medicina de la UNR con conocimientos técnicos impecables pero sin haber aprendido el valor del silencio terapéutico, la lección del clínico español resuena como una advertencia: la silla no es solo un mueble, es el símbolo de una medicina que se toma en serio el sufrimiento humano.

Comentarios (10)
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Como médico del Hospital Provincial puedo confirmar que esto es así. Los turnos de 15 minutos no alcanzan para hacer medicina de verdad. Marañón tenía razón.
Muy lindo todo pero en el mundo real las obras sociales te dan 10 minutos por consulta. ¿Cómo hacés para sentarte a filosofar?
Roberto, ahí está el problema. El sistema nos obliga a ser técnicos en lugar de médicos. Pero algunos todavía luchamos por hacer las cosas bien.
Mi médico de cabecera se toma su tiempo conmigo y eso se nota. Hay una diferencia abismal con los que te atienden parado y ya están pensando en el próximo paciente.
Estoy en 4to año de medicina y esto me hace reflexionar. En la facultad nos enseñan protocolos pero poco sobre la importancia del vínculo médico-paciente.
Mi abuela siempre decía que los médicos de antes te curaban con la palabra. Ahora te dan una receta sin ni mirarte.
¿Y si el problema es que hay pocos médicos para tanta gente? Capaz necesitamos más profesionales, no más tiempo por consulta.
Trabajo en consultorio privado y puedo darme el lujo de tomarme tiempo. La diferencia en los resultados es notable. El sistema público necesita una reforma urgente.
La última vez que fui al HECA el médico me atendió parado, mirando la computadora. Ni me tocó. Así no se puede.
Mi viejo es médico jubilado y siempre dice lo mismo: 'La medicina se hace con los ojos, las manos y el corazón, no con la computadora'.