Lo que se va armando alrededor de Fernando 'Narigón' Vázquez es una figura que la Justicia rosarina conoce bien: el hombre que aparece en varios frentes a la vez, con una historia criminal que se fue tejiendo durante años en las sombras. Esta semana, la trama se hizo más densa.
El juez federal Carlos Vera Barros procesó con prisión preventiva a Vázquez por una causa de narcotráfico que se inició en 2018 y que lo tenía como prófugo desde entonces. Ocho años esquivando a la Justicia. Ocho años con un pedido de captura activo mientras, según la investigación, seguía operando como proveedor mayorista de cocaína para una estructura vinculada a Los Monos.
La resolución judicial lo ubica en una posición de conducción dentro de una red narcocriminal dedicada al tráfico de estupefacientes bajo la modalidad de tenencia con fines de almacenamiento, distribución y comercialización. No era un soldado de a pie: era quien fijaba precios, administraba recursos e impartía directivas. Así lo reconstruyeron vigilancias, intervenciones telefónicas y el trabajo de la División Antidrogas de la Policía Federal, impulsado originalmente por el entonces fiscal federal Claudio Kishimoto y retomado ahora por la Oficina de Litigio Oral Estratégico a cargo del fiscal Federico Reynares Solari.
La causa tiene un origen que sacudió a Rosario: la muerte de dos jóvenes que consumieron drogas de diseño en una fiesta electrónica en el predio Punta Stage de Arroyo Seco, el 1° de enero de 2017. Esa tragedia abrió una investigación que terminó desenredando una red de comercialización con ramificaciones en el macrocentro rosarino y más allá. Un tal Jerónimo S. fue señalado como quien introdujo las drogas al evento y como operador de puntos de venta en la ciudad, con una cocina para procesar sustancias en la zona de Oroño y Saavedra.
La organización, según la Justicia, funcionaba con dos células. Una encabezada por Cristian Mario 'Negro' González, con actividad en Villa Moreno y vínculos directos con Los Monos. La otra, liderada por Vázquez, cuya función era abastecer como proveedor mayorista a la banda de González. Una estructura vertical, con jerarquías claras y una lógica empresarial del delito que la Justicia federal tardó años en desarticular.
Uno de los episodios más concretos que valoró el juez ocurrió el 9 de junio de 2018, en plena calle, en Ferreyra y Juan B. Justo, en Arroyito: un proveedor le entregó a Vázquez dos kilogramos de cocaína compactada a cambio de 120.000 pesos en efectivo. Cuando advirtió la presencia de la Policía Federal, Vázquez logró escapar. Ese día arrancó su fuga, que duró casi una década.
La caída llegó el 16 de junio de 2026, cuando la Tropa de Operaciones Especiales lo detuvo en una casa de Libertad al 200, en Villa Gobernador Gálvez. Apenas dos semanas después, el 1° de julio, los fiscales provinciales Patricio Saldutti, Agustina Eiris e Ignacio Hueso lo imputaron como uno de los dos presuntos sicarios que el noviembre de 2024 asesinaron a Andrés 'Pillín' Bracamonte y Daniel 'Rana' Attardo, número 1 y 2 de la barra brava de Rosario Central, en la esquina de Avellaneda y Reconquista, tras la derrota de Central ante San Lorenzo por 1 a 0.
Ahora suma el procesamiento federal. Dos causas graves, una sola persona. ¿Cuánto tiempo más tardó el sistema en cerrar este cerco? La pregunta no es retórica: Vázquez tenía pedido de captura desde 2018 y siguió en la calle, con nombre y apellido en los expedientes, hasta que alguien finalmente fue a buscarlo. Eso también merece una explicación.
Lo que queda claro es que el perfil de 'Narigón' no es el de un delincuente menor arrastrado por las circunstancias. Es el de un operador criminal con años de trayectoria, conexiones con una de las bandas más peligrosas del país y capacidad para moverse en las sombras durante casi una década. Que hoy esté procesado con preventiva es un paso. Que haya tardado tanto en llegar, una deuda pendiente.

Comentarios (14)
Deja tu comentario
Ocho años prófugo con pedido de captura y nadie lo fue a buscar. Eso no es un error del sistema, es el sistema funcionando para cierta gente. Recién lo agarran cuando matan a Pillín y se arma el escándalo mediático.
No romantizo a los barras, pero el punto de Marcelo es válido. ¿Cómo un tipo con pedido de captura federal sigue operando en Arroyito, Villa Moreno y Arroyo Seco durante casi una década? Alguien lo cubría.
Silvia, bienvenida al mundo real. En Rosario hay gente que vive años con pedidos de captura y nadie los molesta. No es novedad, es la triste normalidad.
Que se pudra adentro. Mató a dos personas que, les guste o no, eran parte de la historia del club. Justicia.
Igual hay que reconocer que la causa está bien armada. Vigilancias, escuchas, transacciones documentadas. Cuando la Justicia federal quiere, puede. El problema es el 'cuando quiere'.
Rodrigo tiene razón, la investigación está bien hecha. Pero no perdamos de vista que este tipo mató gente, vendió droga que mató gente, y anduvo suelto casi diez años. El procesamiento es lo mínimo.
Me acuerdo de los chicos que murieron en Punta Stage. Eso fue en 2017 y sus familias esperaron años para ver algo de justicia. Ojalá este procesamiento sea un paso real y no se caiga en la nada como tantas otras causas.
¿Y Los Monos siguen ahí? Porque procesan a un proveedor mayorista pero la estructura sigue en pie. Esto es como cortar una rama del árbol.
Villa Gobernador Gálvez, Arroyito, Villa Moreno... este tipo operaba en media ciudad. ¿Nadie lo veía? ¿O lo veían y miraban para otro lado?
Soy abogada y quiero aclarar algo: el procesamiento con preventiva no es condena. Hay que esperar el juicio oral. Dicho esto, los elementos que describe la resolución son sólidos. Difícil que zafe.
Patricia, gracias por la aclaración. Pero con todo lo que se describe en la nota, dos kilos de cocaína en plena calle, años de escuchas, vínculos con Los Monos... si esto no alcanza para condenarlo, entonces algo muy raro pasa.
jaja ahora si lo agarraron, 8 años despues. bravo la policia
Lo que me llama la atención es que la causa arranca por los chicos de Punta Stage y termina destapando una red narco con conexiones en media ciudad. Eso habla de lo ramificado que está el problema en Rosario. No es un caso aislado.
Que no lo larguen más. Ya fue.