Las escalinatas de Tribunales Provinciales fueron escenario de una protesta que no pasó desapercibida. Decenas de mujeres se plantaron este jueves frente al edificio de Balcarce y Pellegrini para rechazar de plano el proyecto de ley de la senadora nacional Carolina Losada sobre falsas denuncias en disputas familiares.
La Asamblea Lesbotransfeminista, que nuclea a distintos colectivos de la ciudad, llegó con pancartas y una imagen que no se olvida fácil: bocas tapadas con cintas como símbolo del silencio que, según denuncian, este tipo de legislaciones impone a las víctimas.
"Ya hoy es muy difícil denunciar", disparó Lucrecia Aranda, feminista y exlegisladora, desde el lugar. Y tiró un dato que duele: según encuestas oficiales de 2017, nueve de cada diez personas que sufrieron violencia en la niñez o adolescencia nunca denunciaron por desconfianza en el sistema y temor a la revictimización.
¿Pero qué es lo que realmente está pasando? Aranda fue al hueso: "Mientras la senadora Losada hace proyectos para las falsas denuncias, acá lo que pasa en realidad es que faltan denuncias y que las pocas denuncias que se hacen no llegan a sentencia condenatoria".
Las manifestantes apuntaron directo contra la carga de la prueba que siempre recae en las víctimas. "A un nene pequeño se le hacen múltiples entrevistas y a la madre decenas de test psicológicos", cuestionó la profesional, marcando una realidad que conoce de cerca.
La protesta también buscó solidarizarse con profesionales de la salud mental, abogadas y médicas forenses que actualmente se encuentran denunciadas. No es casual: en Rosario recientemente salieron a la luz acusaciones contra tres psicólogas por supuestamente fraguar peritajes para obstruir vínculos familiares.
"La Justicia carece de perspectiva y no cuenta con equipos interdisciplinarios suficientemente entrenados", dispararon las manifestantes, que ven en el proyecto de Losada una amenaza directa a quienes trabajan en la contención de niños y niñas.
Las organizaciones también enmarcaron este escenario en las políticas del gobierno nacional, al que acusaron de ir contra los derechos de los movimientos de diversidades, mujeres y personas con discapacidad.
La pregunta que queda flotando es clara: ¿realmente necesitamos endurecer penas cuando el problema parece ser exactamente el opuesto? En una ciudad donde los casos de violencia familiar no paran de crecer, la respuesta de estas mujeres fue contundente: más protección, no más silencio.

Comentarios (11)
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Perfecto, que protesten. Pero también hay que reconocer que existen las denuncias falsas y hacen mucho daño a familias inocentes.
Como padre separado te digo que las denuncias falsas existen y destruyen vidas. No todo es violencia machista.
Roberto, nadie niega que puedan existir casos aislados, pero las estadísticas son claras: 9 de cada 10 casos de violencia nunca se denuncian. El problema es la falta de denuncias, no el exceso.
Trabajé 15 años en un juzgado de familia. La realidad es que la mayoría de las denuncias son reales, pero el sistema está colapsado y mal preparado.
Ana tenés razón, el problema no son las falsas denuncias sino que la Justicia no funciona. Hay que invertir en capacitación y equipos interdisciplinarios.
Mientras discutimos esto, los pibes siguen sufriendo violencia en silencio. Hay que proteger a las infancias, no criminalizar a quienes las defienden.
Losada siempre con proyectos populistas. ¿No sería mejor invertir en prevención y asistencia a las víctimas?
Las feministas tienen razón en esto. Mi hermana tardó años en animarse a denunciar y cuando lo hizo la revictimizaron en cada audiencia.
Diego, lamento lo de tu hermana. Pero también conozco casos de padres que no pueden ver a sus hijos por denuncias inventadas. El tema es complejo.
El problema es que siempre se polariza todo. Hay que proteger a las víctimas reales Y evitar las denuncias falsas. No es tan difícil de entender.
Mientras los políticos hacen circo, los chicos siguen sufriendo. Basta de usar el dolor ajeno para hacer campaña.