"El fútbol es la única religión que no tiene ateos", escribió Eduardo Galeano, y este domingo esa frase cobra vida cuando River y Boca se enfrenten en el superclásico número 266. Según informó El Ciudadano, la previa del clásico más importante del país se carga de expectativas mientras escritores y periodistas han convertido esta pasión en literatura pura.
Por dos horas, el país se paraliza para que Gallinas y Xeneizes desaten la maquinaria del fútbol más visceral. Pero esta vez, la mirada está puesta en cómo los grandes plumíferos argentinos han sabido capturar la esencia de ser hincha, esa "actividad que ofrenda los mayores disparates", como define la crónica.
La historia arranca a principios del siglo XX, cuando Natalio Botana, fundador del diario Crítica, le pidió al cronista Pablo Rojas Paz -conocido como "El negro de la tribuna"- que embelleciera el juego con palabras. En aquella época, si no ibas a la cancha, solo conocías los goles por lo que leías o escuchabas. Rojas Paz se despachó con las impresiones de la tribuna de Boca y habló del "jugador número 12", descripción que después adoptaría la barrabrava.
"El hombre en trance futbolístico sucumbe a un frenesí difícil de asociar con la razón pura", escribió el mexicano Juan Villoro en su obra "Dios es redondo". Para Villoro, en los mejores momentos del fútbol, el hincha "recupera una porción de infancia, el reino primigenio donde las hazañas tienen reglas, pero dependen de caprichos".
Del lado riverplatense, Andrés Burgo ha dedicado su carrera a escribir sobre su club y las peripecias que hizo por el mundo para acompañar a River. Su obra "La final de nuestras vidas" retrata lo que fue el River-Boca en el Santiago Bernabéu de Madrid, mientras que "Ser de River" narra la agonía del descenso y la resurrección.
Como escribió Martín Caparrós: "El fútbol era sobre todo un relato". Y este domingo, cuando se juegue el superclásico 266, esa literatura volverá a escribirse con tinta de hincha en las tribunas del país que vive el fútbol como religión.

Comentarios (12)
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Hermoso artículo. El fútbol argentino siempre tuvo esa mística especial, y River-Boca es lo máximo que hay. Galeano tenía razón: es una religión.
Como hincha de River desde la cuna, puedo decir que Andrés Burgo capturó perfectamente lo que es ser millonario. 'La final de nuestras vidas' me hizo llorar.
Muy lindo todo, pero al final lo que importa es la cancha. Este domingo se define quién es más grande. VAMOS BOCA!
@Boquense de corazón Jajaja siempre lo mismo ustedes. River ya demostró quién es más grande en Madrid. Gallina una vez, gallina para siempre.
@Marcelo Gutierrez Tranquilo gallina, que el domingo te volvemos a hacer llorar como en la Bombonera. Boca es pasión, River es cartón.
Me parece genial que se rescate la literatura futbolera. Juan Villoro es un genio, 'Dios es redondo' debería ser lectura obligatoria.
Está bueno el artículo pero por favor, no todo el fútbol argentino es River y Boca. Existen otros equipos con historia también.
@Rosario_Central Tenés razón, pero hay que reconocer que el superclásico mueve masas como ningún otro partido. Es un fenómeno único.
Excelente análisis. La relación entre fútbol y literatura en Argentina es fascinante. Desde Fontanarrosa hasta Sacheri, siempre hubo esa conexión.
@Profesora de Literatura Totalmente de acuerdo. Fontanarrosa era hincha de Central pero escribía sobre fútbol como nadie. El deporte y las letras van de la mano.
266 partidos y seguimos discutiendo quién es más grande. Esa es la magia del superclásico, nunca termina la pasión.
Pablo Rojas Paz fue un adelantado. Sin él no existiría el periodismo deportivo como lo conocemos hoy. Un genio incomprendido.