Lo que pasó este martes en Rosario no se olvida fácil. La ciudad que vio nacer a Lionel Messi y a Giovani Lo Celso no esperó una copa para salir a la calle: salió igual, con la misma intensidad, con la misma devoción de siempre.
Después de la dolorosa derrota en la final del Mundial 2026, el plantel de la selección argentina regresó al país con el corazón partido. Pero Rosario decidió que sus dos hijos merecían algo más que silencio y resignación. La ciudad les armó una bienvenida de proporciones históricas, de esas que quedan grabadas en la memoria colectiva de un pueblo.
El recorrido de Messi y Lo Celso por las calles rosarinas fue un desfile de emociones encontradas: la tristeza del subcampeonato mezclada con el orgullo genuino por dos jugadores que lo dieron todo en el torneo más importante del mundo. Miles de vecinos se apostaron en las veredas, en los balcones, en cada recoveco posible para ver pasar a sus ídolos. No importó el resultado. Importó el gesto.
¿Cuántas ciudades del mundo hacen esto por sus deportistas después de una derrota? Pocas. Muy pocas. Y eso dice algo sobre Rosario y su relación particular con el fútbol, con la identidad, con la pertenencia.
Messi, que a sus 38 años disputó lo que probablemente sea su último Mundial, llegó a la ciudad que lo vio crecer con una mezcla de agotamiento y emoción visible. El capitán de la selección campeona en Qatar 2022 no pudo repetir la hazaña en esta edición, pero nadie en Rosario pareció dispuesto a reprocharle nada. Al contrario.
Lo Celso, el volante del Villarreal que fue uno de los pilares del equipo de Lionel Scaloni durante el torneo, también recibió su cuota de afecto. El jugador formado en las inferiores del Rosario Central tiene una historia particular con esta ciudad: creció en el barrio, se hizo futbolista acá, y cada vez que vuelve lo hace como si nunca se hubiera ido.
El homenaje recorrió la ciudad de una forma muy particular, según describieron quienes lo vivieron desde adentro. No fue un acto oficial frío y protocolar. Fue algo más orgánico, más genuino, más rosarino. La gente se organizó sola, como suele pasar acá cuando algo moviliza de verdad.
El subcampeonato duele. Claro que duele. Perder una final del mundo siempre deja una marca. Pero Rosario eligió este martes no quedarse con esa imagen. Eligió quedarse con la de sus dos hijos volviendo a casa, y eso, en el fondo, es lo que define a una ciudad que entiende el fútbol como pocas en el planeta.

Comentarios (13)
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Se me piantó un lagrimón viendo pasar a Leo por las calles del barrio. No importa si ganaron o perdieron, ese pibe es Rosario para siempre.
Lo Celso formado en Central y la gente lo quiere igual aunque juegue para todos. Eso es Rosario, hermano.
Hermoso gesto de la ciudad, pero no puedo evitar la tristeza de la final perdida. Duele mucho. Esperemos que los chicos estén bien anímicamente.
Perdieron la final y les hacen bienvenida de campeones? Con todo el respeto, me parece exagerado. Hay que saber perder también.
Discrepo totalmente. Llegar a una final del mundo siendo subcampeón no es poca cosa. Hay 30 selecciones que darían cualquier cosa por estar ahí. Hay que valorar lo que tenemos.
Sí, pero en 2022 ganamos. Ahora el estándar es ese. No me vengas con que hay que conformarse con el segundo puesto.
Che, ¿alguien sabe por qué calles pasaron? Quiero ver si hay fotos del barrio de Las Heras.
Mientras tanto la ciudad tiene problemas de seguridad, baches en todos lados y falta de luz en los barrios. Pero para esto sí hay organización y convocatoria. Prioridades, gente.
Ay, siempre hay uno que tiene que mezclar todo. Esto es un momento de alegría y orgullo por nuestros jugadores. Los problemas de la ciudad existen, pero hoy no es el día para eso.
jaja siempre el mismo argumento 'y los baches?' déjense de joder, disfruten un momento lindo que no hay muchos
Yo estuve ahí con mis hijos. Una experiencia única. El nene de 8 años no para de hablar de cuando vio a Messi. Eso no tiene precio.
Messi a los 38 años en una final del mundo. Posta que es de otro planeta. Aunque no haya salido campeón, lo que hizo en su carrera no lo va a igualar nadie.
Qué orgullo Rosario. Dos pibes de acá en la final del mundo. Eso no lo tiene cualquier ciudad.