El martes por la mañana, una multitud de jubilados y pensionados formó largas filas desde la madrugada en la intersección de Mendoza y Paraguay, a las puertas del Sanatorio Delta, con el objetivo de conseguir un turno de atención en la obra social.
La principal motivación del reclamo fue la denuncia por los insólitos plazos que se están otorgando para la consulta con especialistas, con fechas proyectadas para 2027 en muchos casos.
Uno de los jubilados que esperaba en el Sanatorio Delta explicó: “El problema es que cerraron un lugar para sacar turno en la calle Urquiza y quedó este sólo lugar donde te dan turnos para el año que viene”.
El mismo afiliado expresó con indignación: “Está mal el Pami, no hay cupos. Es un genocidio lo que están haciendo con nosotros, solo podemos sacar turno en el Delta”.
La escena se repitió desde las primeras horas de la jornada: abuelos aguardando a la intemperie en las inmediaciones del Sanatorio Delta para acceder a uno de los pocos números de atención que se reparten diariamente.
Otra de las afiliadas afectadas sostuvo: “Hay gente que viene a pedir turno para el año que viene o más adelante. Es una vergüenza desamparar así a los abuelos. Te dan un solo turno para estudios por año”.
El cuello de botella en la asignación de turnos y la falta de prestadores alternativos derivaron en protestas espontáneas en la vía pública, donde los afiliados expresaron su frustración.
Los jubilados y pensionados consideraron que se trata de un abandono por parte de las autoridades sanitarias de la obra social, y reclamaron una solución urgente para la atención médica.
La concentración en el centro rosarino volvió a visibilizar la tensión que atraviesa la atención de Pami y la dificultad para acceder a consultas con especialistas en los plazos que reclaman.
Según los relatos de los presentes, el cierre de un lugar de turnos en la calle Urquiza dejó como única alternativa el Sanatorio Delta, lo que concentró la demanda y agravó las largas filas.
Los afiliados también señalaron que la limitación de cupos y la escasa oferta de prestadores obligan a muchos a esperar para el año que viene o más adelante para recibir atención.
El episodio, que se desarrolló durante la mañana del martes, dejó a la vista la fragilidad del sistema de turnos de Pami y el impacto directo sobre jubilados y pensionados.
La situación vuelve a poner en el centro del debate la necesidad de ampliar la capacidad de atención, garantizar prestadores suficientes y evitar que los abuelos tengan que esperar en la calle por un turno.

Comentarios (11)
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Mi vieja tiene 82 y le dieron turno para 2027. No es broma, es una vergüenza que Pami los deje así.
Yo estuve en la fila del Delta. Desde las 5 de la mañana y no había casi números. Los abuelos se agotan.
Totalmente de acuerdo. Lo peor es que los abuelos no pueden estar horas en la calle.
¿Y por qué no abren más puntos de turnos? Si cerraron Urquiza, la gente tiene que ir a un solo lugar.
No es solo abrir un mostrador. Si no hay prestadores ni cupos, el problema sigue.
Justo. No alcanza con quejarse, hay que exigir que amplíen prestadores.
A mí me parece que Pami debería tener una lista de espera online. Ir a la calle a la intemperie es inhumano.
Mi papá necesita un estudio y le dijeron que solo tiene un turno por año. Eso es desamparo.
Coincido, pero también hay que ver si pueden usar otra obra social. Igual, 2027 es una barbaridad.
En mi barrio también pasa. Piden turno y te mandan para el año que viene. La bronca es enorme.
Espero que las autoridades hagan algo. No puede ser que los jubilados tengan que pelear por un turno.