Lo que está pasando este domingo en Rosario no tiene nombre. O sí lo tiene: se llama final del mundo.
Desde temprano, la explanada del Centro Cultural Roberto Fontanarrosa —ese espacio que lleva el nombre del más grande de los rosarinos— empezó a llenarse de familias, pibes, viejos y no tan viejos, todos con la misma camiseta, todos con el mismo sueño. Para cuando arrancó el partido, la multitud ya era incontenible. Celeste y blanco a donde se mirara. Banderas, pelucas, caras pintadas, bombos que retumbaban en cada rincón del centro.
La ciudad que vio nacer a Lionel Messi no podía quedarse quieta en una tarde como esta. Y no se quedó.
Del otro lado del planeta, en Nueva York, las calles también colapsaron de argentinos. La convocatoria fue histórica: miles de compatriotas en el exterior se volcaron a las inmediaciones del estadio para acompañar a la Selección Argentina en lo que puede ser su tercera consagración mundialista en cuatro años. Una locura que excede cualquier estadística.
En el banco, Lionel Scaloni tiene sobre la mesa una de las decisiones más difíciles de su ciclo: si mantiene a Enzo Fernández Simeone en el mediocampo o le devuelve la titularidad a Rodrigo De Paul, el motor histórico de este equipo. Una duda táctica que en Rosario se debate en cada mesa, en cada grupo de WhatsApp, en cada esquina del Fontanarrosa.
Enfrente está España, un rival que no regala nada. La Roja llegó a esta final con un juego sólido, generacional, con pibes que ya son figuras del fútbol mundial. No es un trámite. Es una final de verdad, con dos potencias que se miran de igual a igual.
¿Pero alguien le va a explicar eso a los miles que hoy coparon el centro de Rosario? Difícil. Acá la lógica se suspende cuando suena el himno.
El Fontanarrosa se convirtió, una vez más, en el corazón de una ciudad que late diferente cuando juega la Selección. No importa el frío, no importa el tráfico cortado, no importa nada. La gente llegó horas antes para conseguir un lugar frente a la pantalla gigante, con el mate en la mano y la voz lista para el grito.
Rosario sabe lo que es festejar un Mundial. Lo hizo en Qatar 2022 con una intensidad que todavía se recuerda. Hoy, con la chance de una nueva estrella, la ciudad entera apuesta a repetir esa noche mágica. Y si la Scaloneta cumple, lo que se viene en el Monumento, en el Fontanarrosa, en cada barrio de esta ciudad, va a ser histórico.
Por ahora, el partido sigue. Y Rosario, de pie.
Con informacion de: La Capital, La Nacion.

Comentarios (15)
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Estoy en el Fontanarrosa desde las 2 de la tarde. Esto es una locura total, no entra un alma más. Vale la pena cada minuto de espera.
Si Scaloni no pone a De Paul de titular en una final del mundo lo voy a odiar para siempre. El Motorr es irremplazable, punto.
Simeone viene siendo el mejor del torneo, no entiendo por qué la gente quiere sacarlo. De Paul es historia pero este Mundial lo ganó Enzo.
Simeone viene bien, sí, pero en una final necesitás experiencia y carácter. De Paul ya ganó un Mundial, Enzo todavía tiene que demostrar que aguanta la presión máxima.
Vine con mis tres hijos y mi mamá de 72 años. Ella vio el 78 en la tele en blanco y negro. Hoy lloramos juntas antes de que arranque. Esto es lo más lindo que nos puede pasar.
Que lindo que el Fontanarrosa lleve ese nombre para un día así. El Gordo Fontanarrosa hubiera estado en primera fila con su camiseta de Central. Se lo merece.
Y mientras tanto el tránsito del centro es un desastre total. Entiendo la fiesta pero alguien pensó en la gente que necesita circular? Cero organización del municipio.
Javkin sí organizó, cortaron calles con anticipación y avisaron por todos lados. Si no te enteraste es problema tuyo, no del municipio.
Sí claro, avisaron. Pero avisar no es lo mismo que organizar bien. Hay gente que no puede llegar a su casa hace tres horas. Eso no es festejo, es caos.
España es dura eh, no se confíen. Tienen una generación brillante. Esto no está ganado para nada.
Que miedo me da esta final. No puedo ni mirar. Tengo el corazón en la garganta desde ayer.
Tres estrellas. Tres. Si esto pasa esta noche, ninguna generación nos va a superar en décadas. Scaloni es el técnico más grande de la historia argentina, sin discusión.
Yo estoy en Nueva York y les juro que esto también es una locura. Somos miles de argentinos acá. Parece el Monumento pero en inglés jajaja. Vamos Argentina carajo!!
La ciudad que parió a Messi mirando cómo Messi le da otra copa al mundo. Poético. Puro poético.