El dolor se convirtió en marcha. Este miércoles 26 de agosto, mujeres y disidencias tomaron las calles del centro de Rosario para gritar lo que no debería ser necesario gritar: "Paren de matarnos". La movilización fue una respuesta directa a la seguidilla de episodios de violencia de género que sacudieron a la ciudad en las últimas semanas.
La consigna fue doble y contundente: "Justicia por las que no están" y el desgarrador pedido que resume todo. Porque detrás de cada frase hay nombres, hay historias, hay familias que quedaron rotas. En lo que va de 2026, cinco mujeres fueron asesinadas en Rosario por razones vinculadas a la violencia de género, una cifra que pesa como una condena colectiva.
La movilización recorrió el centro de la ciudad en una jornada que combinó la bronca con el duelo. Carteles con nombres propios, pañuelos, velas y voces que se quebraban al nombrar a las víctimas. La imagen fue la de una comunidad que se niega a naturalizar lo que no puede naturalizarse: que una mujer muera a manos de quien debería haberla cuidado, o simplemente por ser mujer.
La violencia de género en Argentina no es un fenómeno nuevo ni aislado. Según datos del Observatorio de Femicidios de la Asociación Civil La Casa del Encuentro, el país registra en promedio un femicidio cada 29 horas. Rosario, como ciudad grande y con profundas desigualdades sociales, no escapa a esa realidad. La acumulación de casos en pocos meses encendió todas las alarmas y empujó a la comunidad a la calle.
Las marchas como la de este miércoles tienen una historia larga en Argentina. Desde el primer #NiUnaMenos en junio de 2015, las movilizaciones contra los femicidios se convirtieron en una forma de resistencia colectiva que logró instalar el tema en la agenda pública y legislativa. Ese movimiento, que nació en parte en Rosario, hoy vuelve a las calles de la ciudad con la misma urgencia de hace más de una década.
El reclamo que se escuchó este miércoles no es solo hacia los agresores: también apunta al Estado, a la Justicia, a los sistemas de protección que muchas veces llegan tarde o no llegan. Las organizaciones de mujeres y feministas que convocaron la marcha vienen sosteniendo hace años que sin políticas públicas concretas, sin recursos para los refugios, sin perspectiva de género en la Justicia y sin educación, los números no van a cambiar.
En Rosario, el municipio a cargo de Pablo Monteverde tiene entre sus compromisos el fortalecimiento de las políticas de género y la atención a víctimas de violencia. Pero las cinco muertes en lo que va del año muestran que el camino es largo y que la urgencia no admite demoras. Las que marcharon este miércoles lo saben. Y por eso volvieron a la calle.
"Paren de matarnos" no es una metáfora. Es una súplica. Y mientras haya que salir a pedirlo, algo está fallando.

Comentarios (13)
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Cinco mujeres muertas en lo que va del año y recién salimos a la calle. Tendríamos que estar en la calle todos los días. Esto no puede seguir así.
Estuve en la marcha. Había mucha gente, mucho dolor. Ver a las madres de las víctimas con las fotos de sus hijas te parte el alma. Ojalá sirva de algo.
¿Y los hombres que también son víctimas de violencia? ¿Por qué no se marcha por ellos? Pregunto en serio.
Roberto, los hombres también pueden ser víctimas y nadie lo niega. Pero los femicidios son un patrón sistemático: mujeres asesinadas POR SER MUJERES. Son cinco en ocho meses en una sola ciudad. ¿Eso no te parece suficiente para marchar?
Florencia tiene razón. No es lo mismo. Los números lo dicen todo.
No dije que no era grave. Dije que también hay otras víctimas. Pero bueno, ya sé cómo termina esto cuando uno pregunta algo.
Marchar está bien pero necesitamos que el Estado actúe. ¿Cuántos refugios hay en Rosario para mujeres que huyen de sus agresores? ¿Cuántos están llenos? Esas son las preguntas que hay que hacerle al municipio.
Yo fui con mi hija de 14 años para que vea que esto no es normal y que hay que pelearlo. Que sepa desde chica que tiene derechos y que no está sola.
Respeto la marcha pero me pregunto si después de esto cambia algo. Llevamos más de diez años marchando y los números no bajan.
Diego, si no marcháramos estaríamos peor. Las leyes que existen las conseguimos en la calle. El problema es que la Justicia no las aplica.
Cinco femicidios en Rosario en 2026 y el tema no está en los titulares principales hasta que hay una marcha. Eso también es parte del problema.
Gracias a todas las que fueron. Las que no pudimos estar estábamos con ustedes en pensamiento. #NiUnaMenos sigue siendo necesario, lamentablemente.
Como hombre me da vergüenza que tengamos que llegar a esto. Cinco muertes. Cinco. En una sola ciudad. En ocho meses. Algo estamos haciendo muy mal como sociedad.