Lo que empezó como un fin de semana con baja presión de agua en varios barrios rosarinos se convirtió este lunes en un dolor de cabeza mayor: cortes totales del servicio que dejaron a miles de familias sin el suministro básico.
La causa del problema tiene nombre y apellido: una invasión masiva de camalotes que complicó seriamente la toma de agua de la planta potabilizadora de Aguas Santafesinas en el río Paraná. Estas plantas acuáticas, que suelen aparecer en épocas de creciente, literalmente taparon los sistemas de captación.
"Es una situación que se viene agravando desde el sábado", explicaron fuentes de la empresa provincial. Durante el fin de semana, los rosarinos ya habían comenzado a sentir los efectos: canillas que apenas goteaban y tanques de agua que no se llenaban en horarios pico.
Pero este lunes la cosa se puso seria. Aguas Santafesinas tuvo que realizar tareas de mantenimiento de emergencia para liberar la toma de agua, lo que implicó cortes totales en amplias zonas de la ciudad. Los trabajos se extendieron durante varias horas, afectando especialmente a los barrios del norte y oeste rosarino.
Los camalotes no son novedad en el Paraná, pero esta invasión sorprendió por su magnitud. Estas plantas flotantes, que pueden formar verdaderas "alfombras verdes" sobre el río, se acumularon justamente en la zona de captación de agua, bloqueando los filtros y sistemas de bombeo.
¿Cuánto más vamos a tener que convivir con estos problemas de infraestructura? La pregunta que se hacen los rosarinos es válida: cada verano la misma historia, cada creciente del río los mismos inconvenientes. Y mientras tanto, las familias llenando baldes y comprando bidones.
La empresa informó que los trabajos de limpieza continuarán durante las próximas horas para normalizar completamente el servicio. Pero la bronca de los vecinos ya está instalada: "Pagamos religiosamente la factura y cuando más necesitamos el agua, no tenemos", se quejaba una vecina de zona norte mientras cargaba bidones en un camión cisterna.
Esta situación vuelve a poner sobre la mesa la vulnerabilidad del sistema de agua potable rosarino ante fenómenos naturales que, seamos honestos, no son para nada excepcionales en nuestra región. Los camalotes llegan, se van, y vuelven. Pero las soluciones definitivas siguen brillando por su ausencia.

Comentarios (12)
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Todos los veranos la misma historia. Ya es hora de que inviertan en sistemas que puedan lidiar con los camalotes sin cortar el agua a toda la ciudad.
En mi barrio llevamos desde el sábado con poca presión. Tuve que comprar 6 bidones para la familia. Una vergüenza.
Los camalotes son parte del ecosistema del río, el problema es que no tenemos infraestructura preparada para esto. Hay que invertir en serio.
¿Y para qué pagamos impuestos entonces? Si no pueden garantizar agua potable, que es lo básico, ¿para qué sirven?
@Lucho Martinez Exacto! Pagamos fortunas de servicios y cuando los necesitamos no andan. Es un robo.
En zona norte estamos sin agua desde esta mañana temprano. Los chicos no pudieron ni bañarse para ir al colegio.
Por lo menos mandaron camiones cisterna a algunos barrios. Pero es un parche, no una solución.
Trabajo en la planta y les aseguro que los muchachos están haciendo todo lo posible. El problema es que nadie invierte en prevención.
@Carlos Mendez Gracias por el laburo que hacen, pero la empresa tiene que invertir en equipos que puedan trabajar con camalotes.
Mientras los políticos se llenan los bolsillos, nosotros sin agua. Basta de excusas con los camalotes.
Mi abuela de 85 años tuvo que cargar bidones porque no llegó el camión cisterna a su barrio. Una tristeza.
En otros países esto no pasa. Acá siempre esperamos que llueva o que se vayan solos los camalotes. Improvisación total.