El nombre de Andrey Rublev está en la boca de todos los argentinos que siguen el tenis mundial, y Rosario no es la excepción. El tenista ruso, uno de los mejores del planeta, volvió a ser tendencia nacional en las últimas horas, con cientos de búsquedas en Google Argentina que demuestran el interés que despierta este jugador en nuestra tierra, donde el tenis tiene una tradición enorme y una afición que sabe distinguir el talento de verdad.
Rublev es un tipo que juega con el corazón en la mano. Un tenista de base, de los que no se guardan nada en la cancha, que deja todo punto a punto y no especula. Eso, acá en Rosario, lo entendemos bien. El pueblo rosarino siempre bancó a los que se parten el lomo, a los que no se rinden, y Rublev tiene esa fibra. No es casualidad que los pibes de los clubes de barrio, los que aprenden a jugar en las canchas de tierra colorada de la ciudad, lo miren con admiración.
El ruso integra ese grupo selecto del Top 10 del ranking ATP y ha demostrado ser un rival durísimo para los mejores del mundo. Su derecha potente, su capacidad para sostener peloteos interminables y su temperamento encendido lo hacen un jugador único. A veces se le va la mano con las emociones, sí, pero eso también lo hace humano, cercano, real. Nada de robots de marketing.
En Rosario, ciudad que vio nacer a figuras del deporte nacional y que tiene una cultura deportiva profunda, el tenis tiene sus fanáticos de ley. Los clubes como el Jockey Club, el Fisherton y decenas de instituciones barriales forman jugadores con pasión. Y esos hinchas del tenis rosarino siguen de cerca cada torneo grande donde Rublev aparece en escena.
Desde esta columna, que siempre mira el deporte desde el lado del pueblo y no del negocio, hay que decir que figuras como Rublev le hacen bien al tenis. Le dan emoción, identidad y espectáculo a un deporte que a veces peca de frío y calculador. El tenis necesita guerreros, y el ruso lo es.
La tendencia en búsquedas a nivel nacional refleja que los argentinos amamos el tenis con una intensidad que pocos países del mundo pueden igualar. Desde Rosario hasta la Patagonia, cuando hay un grande jugando, la gente se engancha. Y Rublev, con su juego apasionado, se ganó un lugar especial en el corazón de los aficionados argentinos. Seguiremos de cerca cada paso de este fenómeno del tenis mundial.
Comentarios (4)
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Rublev es un fenómeno, lo sigo desde que era junior. Acá en Rosario hay mucha gente que ama el tenis y lo sigue de cerca.
Mi hijo juega en el Fisherton y Rublev es su ídolo. Ese estilo de jugar con todo, sin guardarse nada, es lo que le enseñamos a los pibes.
Buen jugador pero le falta cabeza fría en los momentos clave. De todas formas es entretenido verlo jugar.
El tenis en Rosario tiene una historia enorme y me alegra que se cubra. Ojalá algún día venga un torneo grande a la ciudad.