Lo que pasó este martes frente al Policlínico Pami II de Rosario no fue un reclamo menor. Fue una señal de alarma. Trabajadores de distintos gremios y jubilados se juntaron en la puerta del establecimiento para hacer un ruidazo que retumbó en el barrio y, si alguien quiere escuchar, debería retumbar también en Buenos Aires.
La intersindical que nuclea a diversos sindicatos y organizaciones de jubilados convocó a la protesta para denunciar lo que describen como un proceso sistemático de vaciamiento del Pami: menos personal, nula inversión en infraestructura y recortes concretos en las prestaciones que reciben los afiliados. No son quejas abstractas. Son servicios que se caen, turnos que no aparecen, medicamentos que se demoran.
Roberto Utrera, secretario adjunto de ATE en Pami Rosario, fue uno de los voceros de la protesta y lo dijo sin rodeos en LT8: "Cada vez hay menos servicios propios para los jubilados". Una frase corta que resume un problema enorme. Porque el Pami no es una empresa cualquiera: es la obra social de quienes ya trabajaron toda su vida y hoy dependen de ella para acceder a salud.
El Policlínico Pami II está ubicado en la zona sur de Rosario y es uno de los centros de atención propios más importantes que tiene la obra social en la ciudad. Que la protesta haya sido justamente ahí no es casual: es uno de los establecimientos donde el deterioro se siente con más fuerza, según los trabajadores.
¿Cuánto más tiene que achicarse el Pami antes de que alguien en la conducción nacional tome nota? La pregunta no es retórica. Es urgente. Porque detrás de cada recorte hay un jubilado que no llega a fin de mes y que encima tiene que pelear para que le cubran un estudio o una consulta médica.
El contexto nacional no ayuda. La obra social de los jubilados viene siendo objeto de ajustes presupuestarios en el marco de las políticas de reducción del gasto público que impulsa el gobierno nacional. Los trabajadores del sector advierten que ese ajuste se traduce, en la práctica, en menos médicos, menos insumos y más demoras para los afiliados más vulnerables del sistema.
La intersindical no descartó profundizar las medidas de fuerza si no hay respuestas concretas. Por ahora, el ruidazo fue la forma de hacer visible lo que muchos jubilados rosarinos viven en silencio cada vez que intentan acceder a una prestación que, en teoría, les corresponde por derecho.

Comentarios (12)
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Soy jubilada y afiliada al Pami hace 12 años. Cada vez que necesito un turno con un especialista me mandan a un médico de cartilla que tarda meses. Esto no es nuevo, pero está peor que nunca. Bien por los trabajadores que salieron a decirlo.
Ajustan siempre de los mismos lados. Los jubilados laburaron toda la vida y ahora tienen que rogar para que les den un turno. Una vergüenza.
Che, pero hay que ver también qué pasó con el Pami en los últimos años. No es que esto empezó ahora. Hubo gestiones anteriores que también lo vaciaron a su manera.
Sí claro, siempre la culpa es de los anteriores. En algún momento hay que hacerse cargo de lo que pasa HOY.
No dije que no haya que hacerse cargo. Dije que el problema es estructural. Leer bien antes de responder.
Mi mamá tiene 81 años y le cortaron el servicio de enfermería domiciliaria que tenía. Nadie le dio explicaciones. Esto es abandono, no ajuste.
Los gremios del Estado siempre protestan pero nunca proponen nada. ¿Cuántos empleados tiene el Pami que no hacen nada? Eso también es vaciamiento.
Lucho, el problema no es la cantidad de empleados, es que no los reemplazan cuando se jubilan o renuncian. Hay áreas que funcionan con la mitad del personal que necesitan.
Mientras tanto los directivos del Pami cobran sueldos de película. Que vengan a ver cómo atienden en el Policlínico II un lunes a la mañana.
Apoyo la protesta pero me gustaría ver propuestas concretas. ¿Qué piden exactamente? ¿Más presupuesto? ¿Que no cierren servicios? Hay que ser más específicos para que la gente entienda por qué se movilizan.
Marcelo, leyó la nota? Piden que no recorten personal, que inviertan en el edificio y que no bajen las prestaciones. Bastante claro me parece.
Trabajo en salud pública y lo que describe Utrera es real. El Pami viene perdiendo profesionales hace años y no los repone. El sistema se sostiene por el compromiso de los que quedan, pero tiene un límite.