Lo que durante años funcionó como un negocio silencioso y cómodo para las mutuales de Santa Fe se convirtió en una bomba de tiempo que el gobierno de Maximiliano pullaro-encabeza-la-imagen-de-los-dirigentes-santafesinos-y-tiene-un-balance-fav.html" class="auto-link">pullaro-presenta-una-imagen-positiva-superior-al-50.html" class="auto-link">Pullaro decidió desactivar. El mecanismo era sencillo y brutal a la vez: antes de que el salario llegara al bolsillo del empleado público, las mutuales ya se habían llevado su parte. En algunos casos, la mitad del sueldo.
El sistema se llama "código de descuento" y funciona así: la mutual acreedora cobra las cuotas de los créditos otorgados directamente sobre el salario bruto, antes de que el trabajador perciba un solo peso. No es un débito automático posterior al cobro. Es un descuento que se aplica antes, que se suma a las retenciones habituales y que puede dejar al empleado con un ingreso de bolsillo dramáticamente reducido. El caso que disparó las alarmas fue el de los policías provinciales, que veían cómo su salario se reducía a la mitad antes de tocarlo.
Pero el problema era mucho más grande. Las auditorías del Ministerio de Economía de Santa Fe revelaron que cerca de 35.000 empleados públicos y jubilados provinciales tenían una porción sustancial de sus ingresos comprometida con este sistema. Un ejército de deudores atrapados en una red que, desde adentro, era casi imposible ver con claridad.
¿Cuánto importa la percepción en estas cosas? Mucho. Como señalan desde el propio entorno del gobierno provincial, no es lo mismo psicológicamente cobrar $1.600.000 que $800.000. En el primer caso, el trabajador siente que gana bien y paga sus deudas. En el segundo, siente que le roban. Y durante años, esa bronca se descargó contra el empleador —el Estado provincial— cuando en realidad el problema estaba en la cadena de prestamistas que operaban en las sombras de la burocracia.
Descubierto el esquema, Pullaro no dudó: les hizo saber a los mutualistas que las reglas iban a cambiar. La respuesta del ministro Pablo Olivares fue contundente: el tope máximo de descuento sobre el salario bajó del 50% al 25%. En la práctica, eso significa que el empleado recibe más plata en mano. Pero las mutuales salieron a quejarse con fuerza, argumentando que la medida las deja sin clientes: como la mayoría de los estatales ya supera ese 25% de endeudamiento o está muy cerca, las entidades se quedan sin margen para operar.
La respuesta desde los pasillos de Economía fue lapidaria: "Presten por afuera, y luego salgan a cobrar ustedes por su cuenta". La lógica es simple: el empleado puede seguir tomando deuda por encima del 25%, pero fuera del sistema de código de descuento. El régimen es voluntario. Nadie está obligado a sumarse ni prohibido de salirse. Entonces surge la pregunta incómoda: ¿por qué nadie quiere irse del sistema? La respuesta está en el negocio. Los códigos de descuento le garantizan al prestamista el cobro sin necesidad de equipos de cobranza, sin gestión extrajudicial, sin riesgo de incobrabilidad. Un negocio redondo, cómodo y, hasta hace poco, invisible.
Lo que también salió a la luz en las últimas semanas fue algo más preocupante: la puja entre el gobierno y las mutuales destapó divisiones internas en el frente mutualista y, más grave aún, el descubrimiento de prácticas cuando menos vidriosas que involucran a bancos regionales. Triangulaciones opacas para acceder o comprar códigos de descuento que, en algunos casos, rozan lo que cualquier auditor calificaría como maniobras irregulares.
El gobierno provincial tiene sobre la mesa una advertencia que no es menor: si la situación no se encamina, no descarta eliminar directamente los códigos de descuento. El precedente existe y es reciente: la provincia de Chubut ya lo hizo. Sin esos códigos, el negocio millonario de las mutuales se cae. Y eso, en el tablero de negociación, vale más que cualquier argumento técnico.
El Ministerio de Economía trabaja además en un sistema de reordenamiento con esquemas de refinanciación a tasas bonificadas para aliviar la situación de los más endeudados. El plan tiene dos puntas: alivio para los trabajadores y regulación para las entidades. Lo que está claro es que el Estado provincial ya no está dispuesto a ser el blanco de una bronca que, en realidad, debería apuntar a otro lado.

Comentarios (14)
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Trabajo en la administración provincial hace 15 años y esto es exactamente lo que vivimos. Te depositan el sueldo y ya está descontado antes de que lo veas. Nunca entendí bien cómo funcionaba hasta que leí esta nota. Una vergüenza que haya tardado tanto en salir a la luz.
Y ahora resulta que Pullaro es el héroe? Este sistema existía desde hace décadas y ningún gobierno lo tocó. Aplaudir ahora me parece un poco fácil.
No dije que Pullaro es un héroe, dije que el sistema es una vergüenza. Que lo estén atacando ahora es mejor que no hacer nada, como hicieron todos los anteriores. No mezclemos.
Mi marido es policía y esto es literal. Cobra $1.600.000 en el recibo pero en la cuenta le caen $780.000. Cuando le decís a alguien de afuera no te creen. Ojalá esto cambie de verdad y no sea solo para la foto.
Ojo que las mutuales también dieron crédito cuando los bancos no prestaban a nadie. No todo es tan blanco y negro.
Sí, daban crédito a tasas usurarias y con el cobro garantizado por el Estado. Qué generosos. Ese argumento no cierra.
No dije que las tasas eran buenas, dije que el acceso al crédito existía cuando no había otra opción. Podés criticar el sistema sin negar eso.
Lo de los bancos regionales involucrados es lo que más me preocupa. Eso ya no es una mutual que se aprovecha del sistema, eso es otra cosa. Espero que la Justicia tome nota.
35.000 personas. Treinta y cinco mil. Y recién ahora se enteran? O recién ahora les conviene decirlo?
La medida de bajar el tope al 25% está bien pero si la mayoría ya supera ese porcentaje, ¿qué pasa con esas deudas que ya existen? Eso no lo explica nadie.
Soy contadora y trabajo con empleados públicos. El sistema de códigos de descuento tiene una lógica financiera entendible, el problema es que se usó sin ningún límite ni control durante años. La solución no es eliminarlo de un día para el otro sino regularlo bien. Chubut lo eliminó y ahora los empleados tienen menos acceso al crédito formal, ojo con eso.
Con todo respeto, regular un sistema que le saca la mitad del sueldo a un policía antes de que lo cobre no es 'regularlo bien', es seguir mirando para otro lado con más papeles.
Mi vieja es jubilada provincial y tiene descuentos de tres mutuales distintas. Nunca supo bien cómo terminó en esa situación. Alguien tiene que explicar cómo se sale de esto.
Olivares es duro pero en este caso tiene razón. Si no querés que te controlen, prestá por afuera y cobrá vos. A ver cuántos se animan.