Este viernes, en el marco de la festividad de San Cayetano, patrono del pan y del trabajo, unas 1.500 personas tomaron las calles de Rosario para reclamar por empleo, alimentación y vivienda. La jornada combinó la dimensión religiosa con una contundente movilización social y sindical bajo el histórico lema «Paz, Pan, marcha-que-anudo-todo-y-resucito-a-u.html" class="auto-link">Tierra, Techo y Trabajo».
La concentración arrancó a media mañana en la intersección de avenida 27 de Febrero y Buenos Aires, frente a la emblemática Plaza del Che. Desde allí, una larga columna avanzó por calle Buenos Aires hasta la parroquia de San Cayetano, ubicada en el número 2100, donde el padre Fabián Monte, presidente de la Pastoral Social de Rosario, ofreció la tradicional bendición a los manifestantes. Luego, la marcha continuó su recorrido hacia el Monumento Nacional a la Bandera, epicentro del acto central previsto para el mediodía.
La convocatoria reunió a un amplio abanico de organizaciones. Entre los gremios presentes se destacaron la Asociación Trabajadores del Estado (ATE), el Sindicato de Recolectores de Residuos y el Sindicato de Cadetes. También marcharon movimientos sociales como Barrios de Pie y el Movimiento Evita, junto a diversas agrupaciones de izquierda. La pluralidad de la convocatoria refleja la amplitud del malestar: los reclamos apuntan a la continuidad de los programas de empleo, un incremento urgente del salario mínimo y la restitución de la ayuda alimentaria destinada a comedores y ollas populares.
Precisamente, la presencia de las ollas populares fue uno de los símbolos más potentes de la jornada. Desde temprano, las organizaciones montaron más de 40 ollas en los alrededores del Monumento, donde se repartieron raciones de comida tanto a los manifestantes como a los vecinos que se acercaron. Una imagen que, lejos de ser nueva, se repite cada 7 de agosto como termómetro del hambre que persiste en los barrios populares de la ciudad.
La movilización generó importantes complicaciones en el tránsito. Tránsito Rosario mantuvo interrumpido el paso sobre avenida 27 de Febrero en sentido al río, con desvíos en los alrededores de la parroquia para garantizar el paso de la columna y de los fieles que se acercaron a cumplir con su devoción.
En paralelo a la protesta, la festividad litúrgica siguió su cronograma habitual. A las 15 horas estaba prevista la tradicional procesión religiosa con la imagen del santo desde el templo hacia la Plaza Libertad. Luego, a las 15.30, el arzobispo de Rosario, monseñor Eduardo Martín, presidió la misa central. Una jornada que, como cada año, entrelaza la fe popular con la demanda urgente de quienes más sufren el peso de la crisis.

Comentarios (14)
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Cada año lo mismo y cada año la situación está peor. Ojalá que esta vez alguien escuche. Mis vecinos del barrio no llegan a fin de mes y los comedores están desbordados.
40 ollas populares en el Monumento. Cuarenta. Que alguien me explique cómo eso no es una emergencia nacional.
Siempre los mismos movimientos que viven de los planes marchando para que no les corten los planes. Nada nuevo bajo el sol.
Rodrigo, ¿vos alguna vez fuiste a un comedor a ver quién come ahí? Son familias laburantes que no les alcanza, no 'planeros'. Informate antes de opinar.
Sí claro, y los dirigentes de esos movimientos todos en 4x4. No me vengas con el cuento.
La imagen de las ollas populares frente al Monumento a la Bandera dice todo lo que hay que decir sobre el momento que vivimos. No hace falta agregar nada más.
Bien por la gente que salió. Hay que visibilizar esto porque los medios grandes no lo muestran como corresponde.
1.500 personas es una convocatoria importante para un día de semana. Muestra que el malestar es real y transversal, no solo de un sector político.
Me parece bien que la Iglesia acompañe. El padre Monte y el arzobispo Martín siempre estuvieron del lado de los que menos tienen. Eso vale.
¿Y el intendente Monteverde dijo algo? ¿Estuvo presente? Me parece que en estas jornadas el municipio debería tener una posición clara.
Yo fui y fue muy emotivo. Ver a tanta gente unida pidiendo lo básico: pan y trabajo. No es mucho pedir, ¿no?
El problema es que marchan, piden, y después todo sigue igual. Necesitamos soluciones concretas, no solo movilizaciones. Aunque entiendo que a veces es lo único que queda.
A ver si con tanto corte de tránsito la gente que tiene que laburar puede llegar a su trabajo. Eso también es un derecho.
Rosarino indignado, el derecho al trabajo es justamente lo que están reclamando. Un poco de empatía no viene mal.