La Legislatura de Santa Fe sancionó este jueves la ley que declara la emergencia hídrica en todo el territorio provincial, con vigencia hasta el 30 de abril de 2027 y posibilidad de extenderse otros seis meses si las condiciones lo exigen. La norma fue aprobada por unanimidad en ambas cámaras, lo que habla tanto de la gravedad del escenario meteorológico como de la presión política que genera ignorarlo.
El fundamento técnico es contundente: informes del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) indican una probabilidad cercana al 100% de continuidad de la fase cálida de El Niño durante el trimestre julio-agosto-septiembre de 2026. Más preocupante aún, un informe del 21 de julio señaló que esas probabilidades se mantienen altas durante el resto del año y que aumentan las chances de una intensidad fuerte o muy fuerte desde la primavera. No es alarmismo: es meteorología.
El legislador José Corral fue uno de los que durante el debate en Diputados advirtió sobre las previsiones de lluvias superiores a los valores normales, recordando antecedentes de episodios previos del fenómeno que dejaron pérdidas millonarias en la provincia. La historia de Santa Fe con las inundaciones no necesita demasiada presentación: el 2003 sigue siendo una herida abierta para miles de familias rosarinas y santafesinas.
La ley establece un régimen de excepción que habilita al Estado provincial a acelerar la ejecución de obras, contrataciones e intervenciones destinadas a prevenir y mitigar los efectos de lluvias intensas y crecidas. Entre las obras contempladas figuran limpieza de canales, construcción de terraplenes y defensas, alteos, canalizaciones, lagunas de retardo y endicamientos, además de trabajos sobre caminos rurales y vías de comunicación.
Uno de los puntos centrales es la creación del Fondo de Emergencia Hídrica, integrado por partidas presupuestarias, aportes del Tesoro Nacional y otros recursos. El Ministerio de Obras Públicas quedará facultado para otorgar subsidios y aportes no reintegrables a municipios y comités de cuenca mediante procedimientos abreviados, con destino específico a obras, maquinaria y equipamiento.
La norma también amplía las facultades del Poder Ejecutivo provincial para disponer medidas de atención inmediata a personas afectadas y asistir a municipios en situación de emergencia. En casos donde no exista más de un proveedor disponible y la urgencia lo requiera, se podrá contratar directamente, aunque la ley exige que los mecanismos garanticen transparencia, igualdad y competencia entre oferentes. Aquí está el punto que hay que seguir de cerca: las emergencias son históricamente el terreno fértil para la discrecionalidad y el gasto sin control.
La ley incorpora además la posibilidad de establecer restricciones transitorias sobre bienes privados cuando sean necesarias para ejecutar obras de protección, y declara de utilidad pública y sujetos a expropiación los inmuebles ubicados en zonas donde se ejecuten esas obras. El Ejecutivo determinará qué propiedades resultan necesarias, lo que abre un capítulo sensible en materia de derechos de propiedad que deberá monitorearse con atención.
El proyecto había recibido media sanción del Senado una semana antes y fue convertido en ley este jueves por la Cámara de Diputados. Hubo diferencias entre oficialismo y oposición sobre aspectos puntuales de la norma, aunque todos los bloques acompañaron la declaración de emergencia. Cuando el agua amenaza, la grieta se achica, al menos en el discurso.
Para Rosario y el cordón metropolitano, la emergencia hídrica no es un concepto abstracto. La ciudad está atravesada por arroyos entubados, tiene zonas bajas históricamente vulnerables y una infraestructura de desagüe que acumula décadas de promesas incumplidas. Que la provincia cuente ahora con herramientas legales para actuar con mayor velocidad es una buena noticia. Que esas herramientas se usen con eficiencia y sin que el dinero de emergencia termine en el circuito habitual de la obra pública discrecional, eso ya es otra historia.

Comentarios (13)
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Ojalá sirva de algo. Cada vez que llueve fuerte en mi barrio, Ludueña, el agua entra hasta la cocina. Hace años que prometemos obras y nada. Ahora al menos hay una ley, veremos si se ejecuta.
Emergencia hídrica con unanimidad... cuando se trata de gastar plata todos se ponen de acuerdo rapidísimo. Que alguien controle adónde va ese fondo.
El comentario de arriba tiene razón. Las emergencias en Argentina son sinónimo de contratos directos sin licitación. La ley dice que hay que garantizar transparencia, pero eso lo dicen todas las leyes y después pasa lo que pasa.
Che, pero algo había que hacer. El Niño del 98 y el del 2003 fueron un desastre total. Si la ley permite actuar más rápido antes de que llegue el agua, bienvenida sea.
@Tere sí, pero actuar rápido sin control es exactamente como se roban la plata. Urgencia + discrecionalidad = negocio para los de siempre.
Aprobada por unanimidad. Eso me llama la atención. Cuando peronismo y no peronismo votan juntos, o la situación es muy grave o hay algo para todos. Esperemos que sea lo primero.
Yo viví el 2003 en Santa Fe capital. Perdimos todo. Si esta ley hubiera existido antes, quizás algo se podría haber hecho a tiempo. No me parece mal que el Estado tenga herramientas para actuar rápido en estas situaciones.
Lo de la expropiación de inmuebles me preocupa. ¿Quién decide qué propiedad es necesaria para las obras? Eso le da un poder enorme al Ejecutivo provincial. Hay que leer la letra chica.
Totalmente de acuerdo con El Tano. La expropiación en emergencia es una herramienta peligrosa. Hoy es para hacer un terraplén, mañana quién sabe.
Gente, el SMN dice 100% de probabilidad de El Niño fuerte desde la primavera. ¿Prefieren que no hagan nada y después se quejen de que el Estado no actuó? Critican si actúan, critican si no actúan.
Mientras tanto el arroyo Ludueña sigue igual de tapado que hace 10 años. Las leyes están muy bien pero alguien tiene que ir a limpiar los canales de verdad.
mi vieja perdio la casa en el 2007 cuando se inundo el barrio. ojalá esta vez hagan algo antes y no despues. cansado de que siempre lleguen tarde
Corral tiene razón en advertir sobre los antecedentes. El problema es que Santa Fe lleva décadas sin resolver su infraestructura hídrica de fondo. Una ley de emergencia es un parche, necesario sí, pero parche al fin. El problema estructural sigue ahí.