La planta potabilizadora de Santa Fe atraviesa una de las etapas más sensibles de su historia: Aguas Santafesinas ejecuta obras por más de 1.200 millones de pesos para renovar sistemas que llevan décadas funcionando.
El dato no es menor: la instalación bombea a la red de la ciudad más de 180 millones de litros de agua por día. Por eso, cada reparación, cada bomba y cada filtro se vuelven piezas clave para evitar cortaduras, caídas de presión o problemas de calidad.
La presidente de ASSA, Renata Ghilotti, resumió el objetivo del plan: “Venimos haciendo un gran esfuerzo para modernizar nuestras instalaciones, profundizar la eficiencia operativa y, sobre todo, asegurar la calidad del servicio”. La frase condensa una tarea que no se ve desde la casa, pero que sostiene el grifo abierto.
Hoy, los equipos técnicos trabajan sobre las tomas de captación de los ríos Colastiné y Santa Fe. El objetivo es mantener la infraestructura operativa frente a las contingencias climáticas asociadas al fenómeno de El Niño.
Uno de los avances más concretos está en los filtros. Se reformaron dos nuevos filtros, se modificó el falso fondo, se amplió la superficie útil y se renovó el sistema de lavado. El resultado: un ahorro de más de 270 millones de litros al mes.
Esa obra demandó una inversión provincial de más de 400 millones de pesos y permitió completar reformas sobre 7 filtros de los 20 existentes. El plan prevé sumar otro el año entrante, con un incremento de superficie filtrante equivalente a dos nuevos filtros.
En el plano hidráulico, se cambió una bomba reparada por una nueva en la estación de rebombeo de la toma de Colastiné, para incrementar el caudal. También se reemplazó una bomba de transferencia de agua tratada desde la prereserva hacia la reserva de distribución.
La recuperación del patrimonio edilicio también avanzó. Con 139 millones de pesos, se puso en valor la histórica sala de filtros, con filtraciones resueltas en la cubierta, instalación eléctrica renovada y un espacio convertido en salón de usos múltiples para visitas escolares y capacitaciones.
El entorno urbano también recibió atención: se refaccionaron más de 300 metros del muro perimetral, se repararon veredas y se ejecutó pintura institucional por 128 millones de pesos. Detalle que no aparece en el grifo, pero que ordena la imagen de una instalación pública.
Hacia el cierre del año, el plan sumará un hito: la recepción de 5 grandes bombas para renovar un parque con más de 30 años de servicio. La adquisición demandó 630 millones de pesos.
A eso se suma la compra de 8 bombas nuevas y la reparación de otras 15 para estaciones elevadoras de líquidos cloacales, con una partida de 480 millones de pesos. Además, se incorporarán nuevos variadores de velocidad en la estación elevadora central, una mejora que apunta a la eficiencia energética.
La cuenta final es simple: si el agua llega, nadie lo nota; si falta, la ciudad entera lo siente. En Santa Fe, la apuesta es que la modernización de la planta potabilizadora evite que el problema se vuelva visible.

Comentarios (10)
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Bien que se invierta en filtros y bombas. En el barrio a veces se nota la presión baja, ojalá esto ayude.
Igual, que no se quede en obra. Que se vea en la boleta y en el caudal.
Lo que no se ve no se valora. Hasta que no hay cortada, nadie piensa en la potabilizadora.
¿Y en Rosario qué? Acá también hay que renovar plantas y redes. Santa Fe siempre se lleva la inversión.
No es lo mismo, cada ciudad tiene su planta y su red. No se puede comparar así.
Justo, pero si Rosario no tiene el mismo plan, el problema es el mismo: agua.
Que pongan en valor la sala de filtros para visitas escolares es un buen dato. Sirve para que los chicos vean de dónde sale el agua.
El ahorro de 270 millones de litros al mes es importante. Habría que medir si eso se traduce en menos consumo de energía.
Esperemos que no sea solo pintura institucional. Lo que importa es que no falte agua en invierno.
La pintura también cuenta, pero sí, lo central son bombas y filtros.