Rosario se prepara para vivir una semana de movimiento, arte y encuentro. Del 8 al 13 de septiembre llega la edición número 25 de El Cruce, Festival Internacional de Artes Escénicas Contemporáneas, una de las citas más importantes y longevas de la danza contemporánea en la ciudad y en el país.
Con más de 250 bailarinas y bailarines confirmados, el festival desplegará durante cinco jornadas una grilla cargada de propuestas: talleres de formación, presentaciones escénicas, jams de improvisación, estrenos internacionales, charlas y espacios de intercambio que prometen llevar el movimiento a distintos puntos del tejido urbano rosarino.
Lo que comenzó hace un cuarto de siglo como una apuesta de la escena independiente local se consolidó con los años como un festival de referencia regional. El Cruce no es solo un evento de consumo cultural: es un espacio de formación, de debate y de construcción colectiva donde artistas de distintas trayectorias y geografías se encuentran para pensar juntos el cuerpo, el movimiento y la escena contemporánea.
La danza contemporánea en Rosario tiene una historia rica y combativa. Surgida en gran medida desde el sector independiente, con artistas que sostuvieron sus proyectos sin subsidios ni estructuras estatales, la escena local supo construir identidad propia. Festivales como El Cruce son parte fundamental de ese patrimonio cultural que la ciudad tiene y que muchas veces no recibe el reconocimiento ni el financiamiento que merece.
En un contexto nacional donde el ajuste del gobierno de Javier Milei golpea de lleno al sector cultural —con recortes al Instituto Nacional del Teatro, al INCAA y a los fondos de fomento para las artes escénicas—, que un festival de esta envergadura llegue a su 25ª edición habla del temple y la resistencia de los trabajadores de la cultura. Son artistas que sostienen sus proyectos con uñas y dientes, muchas veces sin red, apostando a que el arte es también una forma de transformar la realidad.
La propuesta de El Cruce tiene además una dimensión territorial importante: las actividades no se concentran en un solo espacio sino que se distribuyen por distintos puntos de Rosario, acercando la danza a barrios y comunidades que habitualmente quedan fuera de los circuitos culturales tradicionales. Eso es cultura popular, eso es arte con raíces.
Para quienes quieran sumarse —ya sea como espectadores, como artistas participantes o como estudiantes-en-la-previa-del-clasico.html" class="auto-link">estudiantes en los talleres—, los próximos días serán una oportunidad única para conectar con una de las expresiones más vitales de la escena escénica argentina.

Comentarios (13)
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Qué orgullo que Rosario tenga un festival así, y encima llegando a los 25 años. La danza contemporánea acá tiene un nivel increíble y poca gente lo sabe.
25 ediciones sostenidas desde abajo, sin que el Estado nacional les dé bola. Eso se llama cultura de verdad, no la que bajan desde Buenos Aires.
Buen festival pero ojalá se difunda más. Siempre me entero tarde de estas cosas y después no consigo lugar en los talleres.
Y cuánto sale esto al contribuyente? Porque si es con plata del Estado habría que ver si es prioridad en este momento.
Leé la nota antes de opinar, amigo. Es un festival independiente, lo sostienen los propios artistas. Justamente el problema es que el Estado NO pone un peso.
Bueno, entonces perfecto. Si se autofinancian no hay problema. Pero igual, danza contemporánea no es exactamente una necesidad básica.
Fui el año pasado a ver una de las presentaciones en el espacio del Parque y fue hermoso. Este año voy a llevar a mis hijas.
250 artistas en cinco días es una movida enorme. Ojalá el municipio le dé el apoyo que merece. Monteverde tiene que estar en la apertura.
Yo soy bailarina y este festival cambió mi carrera. Los talleres son de un nivel altísimo, vienen maestros de toda América Latina. No es joda.
Nunca fui a ver danza contemporánea pero con una nota así me dan ganas de ir. ¿Hay entradas gratuitas o todo pago?
Parte de las actividades suelen ser gratuitas, Diego, especialmente las que se hacen en espacios públicos. Fijate en las redes del festival.
Mientras Milei destroza el INCAA y el Instituto del Teatro, acá los pibes siguen adelante igual. Eso es resistencia cultural, no otra cosa.