La Justicia federal Rosario le puso punto final a una de las filtraciones más incómodas del espionaje local: el exjefe de la AFI Rosario, Iván Jokanovich, conocido como «Señor J», aceptó un juicio abreviado y quedó condenado.
Recibió un año y medio de prisión por encubrimiento agravado y recuperó la libertad por el tiempo que transcurrió detenido. La Corte Suprema le había rechazado la semana pasada un recurso de queja de la defensa.
El juez federal Ricardo Moisés Vázquez homologó el acuerdo entre el abogado del exespía y el fiscal federal Federico Reynares Solari. Para la investigación, el auxilio de Jokanovich resultó determinante para que Juan José Raffo eludiera a la Justicia durante dos años.
El acuerdo se firmó por el delito de encubrimiento agravado. La defensa buscó una salida distinta, pero la Corte Suprema cerró la puerta al recurso de queja la semana pasada.
Raffo era un policía exonerado, condenado en 2018 por pertenencia a Los Monos a cinco años y diez meses. Fue detenido en Buenos Aires en marzo de 2025 tras permanecer prófugo.
El expediente sostiene que Raffo se encargó de dar información a la presunta banda sobre causas judiciales y allanamientos. Además, se comunicaba con otros policías de los territorios en los que la organización buscaba avanzar.
Según la Fiscalía Federal Nº 2 de Rosario y la Procunar, el «Señor J» le pasaba datos sobre allanamientos, causas y tareas de seguimiento.
Raffo usaba esa información para alertar a una red de narcotráfico al menudeo que opera en Villa Gobernador Gálvez, Villa Constitución, San Lorenzo y Granadero Baigorria.
La banda está liderada desde el penal de Ezeiza por Leandro «Pollo» Vinardi, mano derecha de Ariel Máximo «Guille» Cantero.
En la calle, el referente era Guillermo «Chupa» Sosa, exintegrante de la barra de Newell's, preso desde el 4 de mayo de 2022 por el homicidio de Nelson «Chivo» Saravia.
El legajo describe una relación aceitada entre Vinardi, Sosa y Raffo. El expolicía no solo recibía alertas: también ejecutaba tareas operativas y financieras para la banda, como la compra de divisas entregadas a miembros de la comunidad gitana en el marco del «Operativo Romaní», maniobra en la que aparece salpicado Mariano «Gordo» Salomón.
En otra función, Raffo compraba dólares que después entregó a otros eslabones de la cadena, según el legajo.
La causa también salpicó al exfiscal provincial Mariano Ríos Artacho. Jokanovich le habría avisado sobre el seguimiento a un vehículo registrado a su nombre que era utilizado por Raffo en Buenos Aires. Ríos Artacho presentó documentación para demostrar que el rodado había sido vendido y que la transferencia estaba en manos de una gestora.
Uno de los hallazgos que más llamó la atención fue la presencia en el celular del «Señor J» de documentos judiciales vinculados a expedientes por la salida de cargamentos de droga desde la Terminal Puerto Rosario. Sobre esa materia, el exjefe de los espías locales no tenía ninguna asignación ni competencia oficial.
La pregunta que queda flotando es otra: ¿cómo un funcionario de inteligencia terminó siendo el puente entre el Estado y una estructura narco? La condena no cierra todas las dudas, pero sí deja una señal incómoda para la AFI Rosario y para el control de sus delegaciones.
Con informacion de: El Ciudadano, Rosario3.

Comentarios (10)
Deja tu comentario
No me sorprende que un espía haya filtrado datos. Lo que sí me preocupa es cómo se controla a la AFI en Rosario.
Un año y medio por encubrir a Los Monos? Me parece una pena bajísima.
No es tan simple: aceptó abreviado y ya estaba detenido, por eso recuperó la libertad. No es que salió gratis.
Con todo respeto, si filtraba allanamientos para una banda, no es tan simple. La Justicia debería investigar más.
Y los otros policías con los que se comunicaba Raffo, ¿dónde están? Acá falta más investigación.
Me quedo con el dato del celular con documentos de la Terminal Puerto Rosario. Eso es lo que más me preocupa.
Sosa preso desde 2022 por el homicidio de Saravia y ahora aparece en esta causa. La barra y el narco siempre andan juntos.
Buen trabajo de la Fiscalía Federal y Procunar. Ojalá no quede en una condena corta y se siga investigando.
Que un exfiscal provincial también salpique a la causa no es menor. Hay que ver qué documentación presentó.