Lo que parecía un viernes tranquilo terminó siendo otra cosa. Rosario arrancó la jornada con un clima casi veraniego, pero las lluvias no tardaron en cambiar el panorama y ahora la ciudad enfrenta una noche cargada de inestabilidad con el alerta naranja por tormentas renovado y extendido.
La advertencia meteorológica, que implica tormentas fuertes con ráfagas, granizo y abundante caída de agua, seguirá vigente al menos hasta la mitad de este sábado. La buena noticia, si es que hay alguna, es que por el momento no se esperan descensos bruscos de temperatura. El frío no viene, pero el agua sí.
¿Cuánto más puede aguantar la infraestructura de la ciudad ante este tipo de episodios? La pregunta no es nueva. Rosario tiene una historia larga y dolorosa con las inundaciones y los anegamientos cada vez que el cielo aprieta. Los desagües colapsados, las calles convertidas en ríos y los vecinos con el agua en los tobillos son postales que se repiten con una regularidad que ya no sorprende a nadie, pero que tampoco deja de indignar.
El Servicio Meteorológico Nacional clasifica el alerta naranja como un nivel de alto impacto potencial, el segundo en gravedad dentro de la escala que va del amarillo al rojo. Eso significa que las tormentas previstas no son un chaparrón pasajero: pueden venir con intensidad, con viento y con la capacidad de generar complicaciones reales en la vía pública y en los hogares más vulnerables.
Desde el municipio de Rosario no se emitieron comunicados específicos sobre operativos de emergencia al cierre de esta edición, aunque los protocolos habituales indican que el Centro de Operaciones Rosario (COR) monitorea en tiempo real las zonas de mayor riesgo hídrico, especialmente los barrios del noroeste y el sur de la ciudad, históricamente más castigados por las lluvias intensas.
La recomendación para los rosarinos es clara: evitar salidas innecesarias durante la noche y la mañana del sábado, no circular por zonas inundadas aunque parezcan transitables, y estar atentos a las actualizaciones del SMN. Un alerta naranja no es para tomárselo a la ligera.
El clima en el Litoral viene siendo errático en este invierno atípico. Las temperaturas por encima de lo normal para la época generaron esa sensación de verano fuera de estación que vivió Rosario en las primeras horas del viernes, pero la atmósfera inestable que caracteriza a esta región cuando hay masas de aire cálido y húmedo del norte chocando con frentes del sur puede producir exactamente esto: tormentas violentas en pleno julio.
El sábado dirá cuánto dejó esta nueva tanda de lluvias. Mientras tanto, paraguas arriba y paciencia.

Comentarios (12)
Deja tu comentario
Y dale con las inundaciones. Cada vez que llueve un poco más de la cuenta, el barrio se convierte en una pileta. Años y años prometiendo arreglar los desagües y nada.
Graciela tiene razón, pero tampoco es solo el municipio. El problema de los desagües en Rosario es estructural y viene de décadas. No lo arregla ninguna gestión en cuatro años.
Rodrigo, décadas dices... entonces para qué pagamos impuestos? En algún momento alguien tiene que hacerse cargo.
Alerta naranja en julio, en pleno invierno. Este clima está completamente loco. Antes esto pasaba en verano.
Yo vivo en Ludueña y ya tenemos agua en la vereda. Esto recién empieza y ya está complicado.
Gracias por avisar, al menos. Voy a quedarme en casa con los chicos. Mejor no arriesgarse con el auto.
jajaja alerta naranja y el COR monitoreando... monitorean con binoculares desde la oficina, no van a ningún lado
Braian, no seas injusto. Los chicos del COR laburan, el problema es que no tienen los recursos que necesitan. La crítica tiene que ir a los que deciden el presupuesto, no a los operarios.
Luciana puede ser, pero el resultado es el mismo: el vecino con el agua adentro de la casa.
Por acá en Fisherton de momento nada grave, pero el cielo está muy feo. Esperemos que no pase a mayores esta noche.
Lo del clima errático en invierno es real. Este julio fue rarísimo, calor de día y tormentas de golpe. El cambio climático no es un cuento.
En Las Flores ya estamos acostumbrados. Llueve fuerte y listo, a sacar el agua con la escoba. Nadie viene a ayudarnos.