La situación era límite. El puente Molino Blanco estaba a metros de un colapso que hubiera cortado la conexión vital entre Rosario y Villa Gobernador Gálvez. Por eso el Gobierno de Santa Fe aceleró a fondo una obra que no admite demoras: frenar el retroceso de la cascada del arroyo Saladillo antes de que sea demasiado tarde.
Según informó Rosario3, ya se completó la instalación de 19 módulos de protección sobre el cauce del curso de agua, en lo que forma parte de un proyecto de ingeniería hídrica que la Provincia tuvo que financiar sola después de que Nación abandonara la obra. Una decisión que pudo haber costado muy caro.
"El peligro de derrumbe era inminente si no se actuaba", disparó sin vueltas el ministro de Obras Públicas Lisandro Enrico. Y no exageraba: los temporales de los últimos meses, con sus altos registros pluviales, habían acelerado el retroceso natural de la cascada, que se aproximaba peligrosamente a los pilotes del puente.
¿Qué estaba en juego? Nada menos que la conectividad de casi 10 mil vehículos que cruzan diariamente por esa zona. Gente que va a trabajar, a estudiar, que se mueve por el área metropolitana y que sin esos puentes tendría que dar una vuelta de 8 kilómetros adicionales y más de 20 minutos extra de viaje. Un caos logístico que hubiera paralizado parte del Gran Rosario.
La obra no es menor: ambas estructuras de contención están enterradas a 33 metros de profundidad a lo largo de 114 metros. Ya se completaron los 19 módulos de hormigón armado del primer elemento y se ejecutaron 43 de los 53 bloques de anclaje de la segunda pantalla. Todo para estabilizar el sector más crítico de la cascada y marcar un tope definitivo a su avance.
Desde la Secretaría de Recursos Hídricos fueron claros sobre lo que estaba en riesgo: tanto el puente Molino Blanco como el de avenida Circunvalación aseguran el paso entre localidades en menos de 10 minutos. Sin ellos, el impacto no sería solo en el tránsito particular sino en el transporte público, la carga y toda la actividad económica de la región.
La pregunta que queda flotando es inevitable: ¿cómo se llegó a este punto crítico? ¿Por qué una obra tan vital para la conectividad del Gran Rosario tuvo que ser rescatada por la Provincia cuando ya el riesgo era inminente? Lo cierto es que ahora la carrera es contra el tiempo, y cada módulo instalado es un paso más para evitar una catástrofe que hubiera cambiado para siempre la dinámica de miles de rosarinos.

Comentarios (12)
Deja tu comentario
Menos mal que actuaron a tiempo. Paso todos los días por ahí para ir a trabajar, no me imagino dando la vuelta por otro lado. Una hora más de viaje sería un infierno.
¿Y por qué llegamos a este punto? ¿Nadie se dio cuenta antes que la cascada se estaba acercando al puente? Siempre esperan que sea urgente para actuar.
Hay que reconocer que la Provincia se hizo cargo cuando Nación se lavó las manos. Por lo menos alguien tomó la responsabilidad.
@Miguel Torres Claro, pero el tema es que estas cosas se tienen que prevenir, no esperar a que sea una emergencia. Ahí está el problema de fondo.
33 metros de profundidad... esa obra no es joda. Debe estar costando una fortuna pero bueno, mejor eso que quedarse sin puente.
10 mil vehículos por día es una barbaridad. Si se caía ese puente era un quilombo tremendo para toda la logística del puerto. Bien que actuaron rápido.
Vivo en Villa Gálvez y trabajo en Rosario. Ese puente es mi vida, literalmente. 20 minutos más todos los días hubiera sido un calvario.
¿Y cuándo van a terminar? Porque mientras tanto seguimos con el riesgo encima. Espero que no pase nada hasta que esté todo listo.
@Marta R Según la nota ya tienen 19 módulos listos y van por el segundo tramo. Son obras complejas, no se hacen de un día para el otro.
Menos charla y más obras. Que terminen rápido porque uno no sabe nunca qué puede pasar con estos temporales.
Me parece perfecto que la Provincia se haga cargo, pero también me da bronca que Nación abandone estas obras tan importantes. ¿Qué les cuesta?
@Patricia Gonzalez Les cuesta porque no les da votos. Así de simple. Las obras importantes siempre quedan para las provincias.