El Día de la Lealtad no se vivió como un solo gesto del peronismo, sino como una foto partida en dos. Por un lado, el gobernador bonaerense Áxel Kicillof encabezó un masivo acto y salió a decir que “el peronismo volverá a gobernar la Argentina”. Por el otro, militantes se plantaron en la puerta de San José 1111, donde la expresidenta Cristina Fernández cumple su condena.
La fecha, que este sábado 17 de octubre de 2026 volvió a poner en escena al PJ, mostró un contraste difícil de ignorar. Kicillof usó el acto para proyectar futuro, para hablar de retorno y de conducción. En cambio, la militancia que se reunió frente a San José 1111 no eligió un escenario de campaña, sino un lugar que ya se volvió símbolo de la causa de Cristina Fernández.
Ahí aparece la primera grieta. No es menor que el mensaje de Máximo Kirchner haya salido desde Chaco y haya apuntado directo a la interna del PJ. Su frase fue dura: afirmó que su madre está “secuestrada”. No fue una queja menor, ni un reclamo de pasillo. Fue una palabra que enciende la discusión sobre qué está pasando con la expresidenta y sobre quién conduce el peronismo en este momento.
¿Qué significa que Máximo Kirchner use la palabra secuestro en plena conmemoración? Significa que la interna ya no se discute solo en términos de estrategia electoral. Significa que hay una herida abierta, una sensación de abandono y una pelea por el relato. Kicillof habla de volver a gobernar; Máximo habla de una madre secuestrada. Entre esas dos frases queda expuesto el estado del peronismo.
El dato del masivo acto también pesa. No es un acto chico, no es una reunión de dirigentes. Es un escenario donde se intenta mostrar fuerza, unidad y continuidad. Pero la foto de militantes en la puerta de San José 1111 le saca brillo a esa imagen. Porque el peronismo no puede sostener dos mensajes a la vez: uno de retorno al poder y otro de reclamo por una líder detenida.
Acá no alcanza con decir que son dos formas de conmemorar. El Día de la Lealtad siempre fue un termómetro político. Y este 17 de octubre marcó temperatura alta. Kicillof quiere ser el rostro del futuro; Máximo Kirchner quiere que nadie se olvide de la causa de su madre. La militancia, en tanto, eligió un lugar concreto para decir que la lealtad también se demuestra con presencia.
La pregunta que queda flotando es simple: ¿el peronismo puede volver a gobernar si no logra cerrar esta grieta? Porque un partido que discute por qué está Cristina Fernández en San José 1111 no puede presentarse como un bloque compacto. Puede tener fuerza, puede tener actos masivos, puede tener dirigentes con vocación de conducción. Pero si la interna se vuelve relato de secuestro, la unidad se vuelve palabra de campaña.
El peronismo siempre supo que la lealtad no se declara, se demuestra. Y este Día de la Lealtad dejó una señal clara: el partido está vivo, pero partido. Kicillof tiene el acto; Máximo tiene la frase; la militancia tiene la puerta de San José 1111. Ahora viene el tramo más difícil: convertir esa fuerza dispersa en una conducción que no se rompa antes de llegar a la pelea electoral.

Comentarios (10)
Deja tu comentario
Kicillof habla de volver a gobernar mientras Cristina está en San José 1111. La lealtad se les fue.
No es que la lealtad se les fue, es que el PJ está roto. Kicillof no puede tapar con un acto lo que pasa con Cristina.
Kicillof sí puede tapar, porque el acto fue masivo. Lo que no tapa es el mensaje de Máximo desde Chaco.
Me parece que el acto masivo y la puerta de San José 1111 muestran dos peronismos.
Máximo dice que su madre está secuestrada. Eso es una señal de que la interna está caliente.
No es solo interna, es que la frase de Máximo pone a Cristina en el centro de la pelea.
Al menos hubo militancia en la puerta de San José 1111. Eso no es poca cosa.
Militancia no alcanza si después no hay unidad. San José 1111 se volvió símbolo.
Si el peronismo vuelve a gobernar, primero tiene que explicar qué hace con Cristina.
La frase de Máximo sobre el secuestro de su madre es la que más va a pesar en la interna del PJ.