Una vez más, Juan Martín Tailhade logró lo que mejor sabe hacer: generar polémica. El diputado nacional por el Frente de Todos volvió a estar en el centro de la tormenta mediática, y como siempre pasa con estos temas que explotan a nivel nacional, en Rosario también se sienten los ecos.
¿Qué fue lo que pasó esta vez? Las redes sociales no perdonan y los rosarinos tampoco se quedan callados cuando se trata de política nacional que los toca de cerca. En los cafés del centro y en las charlas de barrio, el nombre de Tailhade resuena con opiniones encontradas.
"Este tipo siempre la misma historia", comentaba ayer un comerciante de calle San Luis mientras seguía las noticias en su celular. Y no es para menos: Tailhade tiene el don de convertirse en trending topic cada vez que abre la boca o tuitea algo que considera importante.
Pero acá en Santa Fe, donde la política se vive con otra intensidad, las reacciones no se hicieron esperar. Los militantes oficialistas lo defienden a capa y espada, mientras que la oposición aprovecha cada tropiezo para marcar la cancha. Es el juego de siempre, pero con un protagonista que no pasa desapercibido.
Lo cierto es que más allá de las chicanas y los cruces en redes sociales, Tailhade representa algo que en Rosario conocemos bien: la política sin filtros, esa que genera adhesiones fanáticas y rechazos viscerales. No hay grises con este diputado.
¿Hasta cuándo va a seguir siendo noticia por sus declaraciones? En una Argentina donde cada día trae una nueva polémica, Tailhade parece haber encontrado su lugar como generador serial de debates. Los rosarinos, mientras tanto, siguen el show desde primera fila, con esa mezcla de curiosidad y hartazgo que caracteriza a nuestra relación con la política nacional.
Comentarios (3)
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Ya me cansé de este tipo, siempre la misma historia con las polémicas. Que se dedique a legislar en serio.
Por lo menos dice lo que piensa, no como otros que se esconden. En política hace falta más gente así.
En Rosario ya estamos acostumbrados a estos circos mediáticos. Mientras tanto, los problemas reales siguen sin resolverse.