La muerte de Patricia Walsh dejó un vacío enorme en la izquierda, que la recuerda como una de las voces más firmes por memoria, verdad y justicia.
La exdiputada falleció este jueves, a los 74 años, en la clínica Suizo Argentina, después de ser operada de una afección pulmonar y permanecer internada varios días.
Según la información publicada, su deceso se produjo por una complicación derivada en una neumonía, tras la intervención quirúrgica a la que había sido sometida días atrás.
Hija del periodista y escritor Rodolfo Walsh, Patricia construyó una trayectoria política propia: fue legisladora nacional y también en la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires.
Su recorrido estuvo marcado por la pelea por la nulidad de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final, aprobadas en 2003, y por su paso como candidata presidencial en dos oportunidades.
Hasta hace algunas semanas, Walsh trabajó en la defensa de los derechos humanos y fue querellante en el juicio por la Masacre de la calle Corro, donde este año tuvo una gran participación.
Una de las víctimas de aquella masacre fue su hermana, María Victoria Walsh, quien murió el 29 de septiembre de 1976. En mayo pasado, Patricia Walsh prestó una declaración testimonial ante el Tribunal Oral en lo Criminal Federal N° 7 para exigir justicia por el asesinato de su hermana y de otros cuatro militantes, perpetrado por la última dictadura cívico-militar.
En 2025, llevó adelante una presentación judicial conjunta con la diputada nacional Myriam Bregman para exigir la preservación de los archivos históricos de la Armada ante la posibilidad de que fueran destruidos.
El fallecimiento generó mensajes de despedida de referentes de la izquierda, entre ellos Myriam Bregman y Rubén Sobrero, quienes destacaron su compromiso político y su trayectoria militante.
Bregman escribió: “No sé por dónde empezar. Son tantas cosas en tan pocos días, con tantas pérdidas.” En su texto, reprodujo las palabras de la hija de Walsh: «Qué vida tuviste… Te pasaron todas», y la definió como “una de mis grandes maestras”.
La diputada también recordó que la dictadura genocida mató a Vicki y, meses después, a Rodolfo, su papá, que acababa de publicar la Carta Abierta a la Junta Militar. Años más tarde, Patricia sufriría la pérdida de su hija mayor, María Eva. Jamás paró.
Y cerró con una promesa: “Vamos a continuar todas y cada una de las peleas por memoria, verdad y justicia”. Para Bregman, Patricia era “mi amiga”, con quien compartió la pelea por los 30 mil detenidos-desaparecidos y la idea de encarcelar a los genocidas.
La despedida de Patricia Walsh vuelve a poner sobre la mesa una pregunta que la izquierda no puede dejar de responder: cómo seguir defendiendo la memoria de quienes fueron asesinados y la pelea por un futuro sin opresión ni explotación.
Con información de: El Ciudadano. Actualización del 5 de noviembre de 2026.

Comentarios (10)
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Una gran pérdida para la izquierda. Patricia Walsh fue una luchadora incansable por la memoria.
La recuerdo por su lucha por los derechos humanos. Descanse en paz.
Lo que menos se cuenta es su pelea por la nulidad de Punto Final. Eso también fue parte de su historia.
Exacto, eso es lo que menos se cuenta. No era solo militancia, era justicia.
La política argentina se llena de nombres que se olvidan rápido. Ojalá no pase con ella.
No, a Walsh no se la olvida. Tuvo una trayectoria larga y muy dura.
Otro nombre que aparece cuando muere. Mientras tanto, los derechos humanos siguen en la misma.
No es justo decir eso. Ella siguió en el juicio por su hermana hasta el final.
La declaración de Bregman es muy fuerte. Se nota que compartieron muchas peleas.
A veces la bancamos con silencio, pero también con respeto. Eso también cuenta.