Lo que pasó en Carcarañá no se olvida fácil. El asesinato del policía Damián López en las inmediaciones de un partido de fútbol amateur sacudió a la región y ahora las consecuencias institucionales empiezan a caer con todo el peso que el hecho merece.
Este martes 30 de junio, el Ministerio de Justicia y Seguridad de la provincia de Santa Fe anunció una grave sanción disciplinaria contra el club Cremería de Carcarañá: la institución deberá jugar a puertas cerradas durante un año y medio y, lo que es más serio todavía, corre riesgo concreto de desafiliación.
La medida se da en paralelo al avance de la causa penal, que ya cuenta con dos detenidos por el homicidio del efectivo policial. Pero el Estado provincial dejó en claro que la responsabilidad no termina en los autores materiales del crimen: el club donde ocurrió el episodio también tiene que rendir cuentas.
¿Cuánto más tiene que pasar para que el fútbol amateur de la región tome en serio la seguridad en sus canchas? La pregunta no es retórica: es urgente. Porque Damián López fue a cumplir con su trabajo y no volvió. Y eso no puede quedar solo en una causa judicial que avanza a su ritmo mientras los responsables institucionales siguen como si nada.
La sanción del Ministerio manda una señal que, aunque tardía, es necesaria: los clubes no son territorios liberados. Si en sus predios o en sus eventos se producen hechos de violencia extrema, la institución responde. La desafiliación sería el golpe más duro que puede recibir un club de estas características, y la posibilidad está sobre la mesa.
Carcarañá es una ciudad de algo más de 15.000 habitantes ubicada en el departamento Iriondo, a unos 50 kilómetros al sur de Rosario. El fútbol local, como en tantas ciudades del interior santafesino, es una de las actividades sociales más importantes. Por eso el impacto de este episodio fue doble: primero el dolor por la vivienda-de-general-lagos.html" class="auto-link">muerte de un policía en servicio, después la incertidumbre sobre el futuro de una institución deportiva con historia en la zona.
El caso pone sobre el tapete un debate que la provincia no puede seguir esquivando: los protocolos de seguridad en eventos deportivos amateurs son, en muchos casos, insuficientes o directamente inexistentes. La tragedia de López es la consecuencia más brutal de esa desidia acumulada.
Mientras la Justicia avanza con los dos imputados detenidos, el club enfrenta ahora un proceso disciplinario que puede terminar con su existencia institucional. Una doble condena que, en este caso, parece más que justificada.

Comentarios (12)
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Bien que los sancionen. Un policía muerto y el club sigue como si nada? Que paguen las consecuencias. La desafiliación sería lo justo.
Yo soy de acá y esto nos partió el alma. Damián era conocido de todos. Que el club pague está bien, pero que no se olviden de los que apretaron el gatillo.
Sancionar al club está bien como señal, pero no resuelve el problema de fondo: no hay protocolos de seguridad en el fútbol amateur. Esto puede pasar en cualquier cancha del interior.
Che, el club no mató a nadie. Por qué lo desafilian? La culpa es de los delincuentes, no de la institución.
El club tiene responsabilidad sobre lo que pasa en sus eventos. Si no garantizás seguridad, pagás. Así funciona en todo el mundo, amigo.
Entonces cerremos todos los estadios del país porque en todos hubo incidentes alguna vez. Lógica brillante.
Año y medio a puertas cerradas es mucho para un club amateur que no tiene recursos. Eso los funde igual que la desafiliación.
Que se fundan. Un policía no vuelve más a su casa y ustedes lloran por el club. Prioridades, gente.
El Ministerio tardó en reaccionar pero al menos reaccionó. Ojalá esto sirva de ejemplo para otros clubes que miran para el costado cuando hay violencia.
Cuántos policías más tienen que morir para que se tomen en serio la seguridad en las canchas? Esto viene pasando hace años y nadie hace nada hasta que hay un muerto.
Dos detenidos y el club sancionado. Algo es algo. Pero quiero ver la condena firme antes de festejar cualquier cosa.