Lo que hicieron Las Leonas este fin de semana en Amstelveen, Países Bajos, no tiene demasiados antecedentes en el deporte argentino: ganar una tercera Copa del Mundo de hockey sobre césped, venciendo a las todopoderosas neerlandesas en su propio patio. Pero cuando el festejo todavía no había terminado, la capitana del equipo ya estaba pensando en lo que viene. Y lo que viene, según ella, depende de una decisión política que nadie parece querer tomar en serio.
Majo Granatto, la jugadora que marcó el gol en la final y que carga con el peso y el honor de liderar a este equipo, habló con la prensa en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza este lunes, poco después de las 6 de la mañana, con la copa todavía en las manos y la voz cargada de emoción. Pero también de reclamo. "Necesitamos mucho más inversión en el deporte. El deporte es inclusión, es derecho, es igualdad. Y creo que nosotras como equipo intentamos transmitir también esos valores. Si esto lo hicimos con lo que tenemos, imaginate con más apoyo", disparó, sin rodeos.
La frase no es un capricho de una deportista en el pico de su gloria. Es una denuncia que tiene contexto y tiene historia. Porque Las Leonas llevan 25 años entre los mejores equipos del mundo, sosteniéndose con recursos que no se condicen con sus resultados. La guionista rosarina Candela Buttigliero lo puso en palabras antes de la final, en una publicación que se viralizó y que arrancó con una frase que parece una contradicción pero es una verdad incómoda: "Las Leonas no deberían estar en una final del Mundo". No como cuestionamiento, sino como señalamiento de todo lo que estas mujeres logran a pesar del sistema, no gracias a él.
La propia Granatto reaccionó al texto de Buttigliero con un escueto pero elocuente "Hasta las lágrimas. Gracias". Pocas palabras que dicen todo sobre lo que significa jugar al máximo nivel mundial cuando el Estado y las instituciones deportivas miran para otro lado.
¿Cuántas veces más vamos a celebrar a estas mujeres en el aeropuerto para después olvidarnos de ellas hasta el próximo torneo? Decenas de hinchas, familiares y amigos se acercaron a Ezeiza con banderas argentinas y camisetas de la selección para recibir a las campeonas. La imagen fue hermosa. Pero la pregunta que deja Granatto sobre la mesa es más difícil: ¿qué pasa el martes, cuando se apagan las cámaras?
El hockey femenino argentino es una anomalía en el mejor sentido: un equipo de élite mundial que funciona casi a pulmón, con infraestructura limitada, sin los contratos millonarios que tienen sus rivales europeas y con una visibilidad que aparece y desaparece según los resultados. Países Bajos, la selección que cayó en la final, tiene un ecosistema deportivo que no se compara con el argentino ni en presupuesto ni en instalaciones ni en cobertura mediática. Y aun así, Argentina ganó. Eso no es un argumento para no invertir más: es exactamente el argumento contrario.
La tercera estrella mundial de Las Leonas es un hecho histórico que merece ser celebrado con todo. Pero si el festejo no viene acompañado de una conversación seria sobre financiamiento, infraestructura y políticas deportivas de largo plazo, en unos años vamos a estar contando la misma historia con distintos nombres. Y eso sería, a esta altura, imperdonable.

Comentarios (15)
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Granatto tiene razón en todo. Ganamos el mundo con lo justo y nadie habla de eso. Cuando hay que recortar siempre empieza por el deporte, la cultura y la educación. Basta.
Pero che, si ganan igual para qué darles más plata? Jaja, es joda, obvio que merecen más. Igual me parece que el problema es más profundo que la guita.
Granatto es de Rosario y lo dice clarito. Acá el hockey femenino no tiene ni cancha decente en muchos clubes. Y encima ganan el mundo. Imaginate si tuvieran lo que tienen las holandesas.
Yo trabajo en el deporte amateur hace 15 años y te puedo decir que esto que dice Granatto es la realidad de todos los días. Los clubes de barrio se caen a pedazos, los profes cobran una miseria y los resultados los pone la gente, no el Estado.
Che pero tampoco exageremos, el Estado no puede bancarlo todo. Que los sponsors privados pongan más. En Europa también hay mucho privado detrás.
Sí, pero en Europa el Estado también pone. No es una cosa o la otra. Acá no pone ni el Estado ni el privado. Eso es lo que dice Granatto.
El texto de Candela Buttigliero me hizo llorar antes de la final. Que lo hayan compartido las propias jugadoras dice todo. Son conscientes de lo que logran y en qué condiciones.
Tricampeonas del mundo y tuvieron que esperar en Ezeiza como cualquier turista. Mientras tanto los jugadores de fútbol que no ganan nada tienen aviones privados. Algo está muy mal.
No mezcles, Silvia. El fútbol genera millones en publicidad y eso financia otras cosas también. No es tan simple.
Sí, genera millones que se quedan en los dirigentes. Mirá el estado de las inferiores de cualquier club del interior. No me vengas con ese cuento.
Yo jugué hockey en un club de Rosario hasta los 18 y te juro que entrenábamos con palos rotos y en una cancha que se inundaba. Que ganen el mundo así es un milagro.
Hermoso el recibimiento en Ezeiza. Lástima que en dos semanas nadie se acuerda más. Pasa siempre. Ojalá esta vez sea diferente pero no tengo muchas esperanzas.
Granatto goleó en la final y encima sale a pelear por sus compañeras y por el deporte en general. Eso es una líder de verdad. Ojalá los políticos la escuchen aunque sea una vez.
Lo que dice la capitana es exactamente lo que necesitamos escuchar. No solo festejar, sino exigir políticas públicas de largo plazo. El deporte femenino en Argentina merece una ley de financiamiento seria.