La guerra comercial de Donald Trump entró en una nueva fase este jueves, cuando la oficina del Representante Comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, anunció aranceles de entre el 10 y el 12,5% a las importaciones provenientes de 60 países y economías, incluida la Argentina. La medida llega en el momento exacto en que expira el arancel global temporal del 10% que Washington había impuesto como puente legal tras el fallo de la Corte Suprema estadounidense.
La justificación oficial apunta a "esfuerzos insuficientes para combatir el trabajo forzoso", una causal que la administración Trump utilizó para activar la Sección 301 de la legislación comercial, la misma herramienta que Washington empleó históricamente contra China en la primera guerra comercial de 2018. Investigaciones iniciadas en marzo de 2026 por la oficina de Greer determinaron que las prácticas de los países afectados perjudican a trabajadores y empresas estadounidenses, lo que habilitó legalmente la aplicación de los nuevos gravámenes.
Para la Argentina, el anuncio tiene una carga política particular: llega apenas meses después de la firma de un tratado recíproco de comercio e inversión con Estados Unidos, un acuerdo que el gobierno de Javier Milei presentó como un logro diplomático de primer orden en el vínculo bilateral. Ese tratado había quedado en un limbo luego de que el Tribunal Supremo estadounidense anulara la mayor parte de los aranceles globales impulsados por la Casa Blanca, y ahora la nueva tanda de gravámenes vuelve a poner presión sobre la relación comercial entre ambos países.
La arquitectura de los nuevos aranceles es diferenciada según el país y el producto. 17 economías recibirán un arancel adicional del 10%, mientras que otras quedarán sujetas al 12,5%. En América Latina, México, Guatemala, Honduras y El Salvador enfrentarán el gravamen del 10%, en tanto que Costa Rica, Panamá y República Dominicana quedarán bajo la tasa más alta del 12,5%. Las 27 economías de la Unión Europea recibirán un arancel conjunto del 10%, junto a potencias como India, Japón, Corea del Sur, Taiwán, Suiza, Canadá y el Reino Unido, aunque con variaciones según el tipo de producto.
Un dato relevante: China no figura en la nueva lista. El gigante asiático ya enfrenta aranceles específicos y superiores negociados en un carril separado, lo que confirma que Pekín sigue siendo el principal objetivo estratégico de la política comercial de Trump, mientras el resto del mundo queda atrapado en un esquema de presión generalizada.
La medida representa también una respuesta a la derrota judicial que sufrió la Casa Blanca cuando el Tribunal Supremo anuló la mayoría de los aranceles globales impuestos originalmente. Ante ese revés, la administración Trump recurrió a herramientas legales alternativas —primero un arancel temporal del 10% en febrero, ahora la Sección 301— para sostener su estrategia proteccionista sin depender de las facultades presidenciales cuestionadas judicialmente.
Desde una perspectiva de política económica, el esquema arancelario de Trump tiene una lógica clara: usar el acceso al mercado estadounidense como palanca de negociación y presión. El problema para países como la Argentina es que, independientemente de la retórica sobre el trabajo forzoso, el efecto concreto es un encarecimiento de las exportaciones hacia el principal mercado del mundo. Para una economía que busca dólares frescos y mercados externos, cualquier barrera adicional al comercio tiene un costo real y mensurable.
El impacto sobre las exportaciones argentinas dependerá de qué productos queden alcanzados por los nuevos gravámenes y si el gobierno de Milei logra renegociar condiciones en el marco del tratado bilateral ya firmado. Por ahora, Buenos Aires deberá navegar una nueva turbulencia en el vínculo con Washington, en un contexto global donde el libre comercio cede terreno ante el avance del proteccionismo.

Comentarios (14)
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Firmamos un tratado con Estados Unidos hace unos meses y de todas formas nos meten aranceles. ¿Para qué sirvió ese acuerdo entonces? Alguien que me explique.
El tratado con EE.UU. fue un logro diplomático importante, pero Trump juega con sus propias reglas. Esto no es un fracaso de Milei, es la realidad de negociar con una potencia que cambia las condiciones cuando le conviene.
Jajaja logro diplomático le llaman. Nos metieron igual el arancel. Puro marketing.
Lo del trabajo forzoso es una excusa. Trump usa esto para proteger la industria americana, punto. No tiene nada que ver con derechos laborales.
Y sin embargo la UE, Japón, Corea, todos en la misma bolsa. No somos los únicos. El problema es global.
Que China no esté en la lista dice todo. Esto es geopolítica pura, no economía.
¿Alguien sabe si esto afecta a la soja? Porque si le meten arancel a las exportaciones agropecuarias nos comemos una devaluación encima.
La soja argentina va principalmente a China y a la UE, no a EE.UU. El impacto directo en el agro sería menor. Donde puede doler más es en manufacturas de valor agregado y en el sector automotriz.
Milei se sacó una foto con Trump y después igual nos meten aranceles. La amistad tiene un límite cuando hay plata de por medio.
Seamos honestos: esto le pasa a 60 países, incluyendo Japón y la Unión Europea. Culpar a Milei por esto es un poco forzado. Trump hace lo que quiere con quien quiere.
Y mientras tanto los exportadores rosarinos que venden al mercado americano se tienen que bancar este costo extra. Siempre pagamos los mismos.
Lo que me preocupa es que si EE.UU. frena importaciones de todos lados, eso enfría la economía global y nos afecta igual aunque no exportemos directamente allá. El efecto dominó es real.
Al menos Milei tiene buena relación con Trump. Imaginate si estuviéramos con el kirchnerismo, nos ponían el doble de arancel y encima nos insultaban.
Sí claro, con buena relación igual nos metieron el arancel. Qué diferencia hace la relación personal si después igual te cobran.