El veredicto llegó después de un juicio que puso sobre el tapete una historia de violencia de género que casi termina en tragedia en Ceres.
Un jurado popular de 12 miembros declaró culpable, de manera unánime, a Jorge Oscar Peralta, de 43 años, por haber intentado matar a su expareja.
La audiencia se realizó en los tribunales de San Cristóbal, donde se conoció el veredicto.
La fiscal Hemilce Fissore, quien llevó adelante la investigación y representó al MPA en el juicio, solicitó una pena de 14 años y 6 meses de prisión.
El juez Javier Bottero condujo el juicio y deberá fijar el monto de la pena en una audiencia de cesura, cuya fecha será confirmada por la OGJ de San Cristóbal.
Según la fiscal, el hecho ocurrió el sábado 13 de abril de 2024, alrededor de las 21:00, en una casa de calle Vera Mujica al 500.
Aunque la relación de pareja y de convivencia había terminado, Peralta seguía hostigando a la víctima. La funcionaria del MPA sostuvo que el acusado actuó con voluntad de matar.
La fiscal recordó que el hombre la agredió en reiteradas oportunidades con un cuchillo de 22 centímetros y le provocó lesiones cortopunzantes en zonas vitales que pusieron en riesgo su vida.
“El accionar ilícito de Peralta se dio en un claro contexto de violencia de género”, subrayó Fissore. La víctima logró escapar, pidió auxilio y recibió atención médica inmediata, lo que evitó su muerte.
El jurado lo declaró culpable como autor del delito de tentativa de homicidio agravado, por el vínculo y por mediar violencia de género. Ahora queda esperar la sentencia.
El caso vuelve a poner de manifiesto una realidad que sigue golpeando a las mujeres: el fin de una relación no siempre significa el fin del riesgo. En esta historia, el hostigamiento continuó después de la separación y terminó en un ataque con arma blanca.
La fiscal fue clara al describir la intención del acusado: actuó con voluntad de matar. Ese elemento central fue el que el jurado tuvo que evaluar para llegar al veredicto.
El detalle del arma también pesó en el relato: un cuchillo de 22 centímetros, suficiente para causar heridas graves en zonas vitales. La víctima sobrevivió porque escapó, pidió ayuda y fue atendida a tiempo.
Ahora la pelota está en el terreno del juez Bottero. La audiencia de cesura definirá la pena, aunque la fiscal ya había pedido 14 años y 6 meses, una cifra que marca la gravedad del hecho.
La pregunta que queda flotando es cuánto tiempo más van a tener que esperar las víctimas de violencia de género para que la justicia no solo condene, sino que también proteja antes de que ocurra lo peor.
Con información de El Ciudadano, sobre el veredicto en San Cristóbal.

Comentarios (9)
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Que el veredicto sea unánime da una señal importante: la justicia vio la gravedad de lo que pasó.
Unánime no siempre significa que todo esté bien, pero al menos en este caso el jurado no tuvo dudas.
Justo. Lo importante es que la víctima sobrevivió y que ahora se defina la pena.
Espero que la pena no quede en el aire. 14 años y 6 meses es lo que pidió la fiscal y debería ser el piso.
Lo que más me indigna es que el hostigamiento siguió después de la separación. Las mujeres no pueden vivir con ese miedo.
Coincido. El fin de la relación no debería ser el punto de partida de la violencia, pero en los hechos muchas veces pasa.
Queda pendiente la audiencia de cesura. Ahí se verá si la pena calza con la gravedad del hecho.
Cada vez que pasa esto me pregunto por qué no se protegió antes a la víctima. La justicia no puede llegar después de la puñalada.
Es la pregunta que duele. La protección tiene que ser antes, no después.