La historia de Candela Fernández cambió el rumbo de la política santafesina. Esta joven de 19 años de Rafaela, que mide un metro veinte, logró lo que parecía imposible: que los legisladores provinciales se pongan en sus zapatos y entiendan las barreras invisibles que enfrentan las personas de talla baja cada día.
Ayer, la Cámara de Diputados le dio media sanción al proyecto que crea un régimen de accesibilidad específico para personas de talla baja en espacios públicos. Una ley que nació del testimonio desgarrador de Candela cuando visitó la Legislatura en el programa "Diputados por un día".
"Cada día algo nuevo, se podría decir, porque yo salgo a la calle y me puedo encontrar con cualquier dificultad", relató este viernes en Radiópolis. Sus palabras no son drama televisivo: son la cruda realidad de quien debe confrontar diariamente con un mundo diseñado para otros cuerpos.
¿Qué significa vivir con talla baja en una sociedad que no te contempla? Candela lo sabe de memoria: mostradores inalcanzables en oficinas públicas, baños que no puede usar, pasamanos que quedan fuera de su alcance, cajeros automáticos imposibles de operar. La lista es interminable y frustrante.
Pero hay algo más profundo que las barreras físicas. "No me siento cómoda porque no puedo tener contacto visual con la otra persona frente a frente", confesó la joven. Esa frase resume una exclusión que va más allá de la arquitectura: es la invisibilización de toda una población que debe pedir ayuda para las tareas más básicas.
El momento bisagra llegó cuando Candela participó de aquella jornada legislativa presidida por el diputado Marcos Corach. Lo que debía ser una experiencia educativa se convirtió en una lección de vida para los propios legisladores. La joven no podía subir a su asiento, usar los baños o desplazarse sin asistencia. El recinto, símbolo de la democracia santafesina, no estaba preparado para recibirla.
Corach no se quedó con los brazos cruzados. Impulsó un proyecto que busca garantizar "igualdad real y no sólo formal", como él mismo lo define. La iniciativa establece la incorporación progresiva de criterios técnicos específicos en edificios públicos y obras nuevas, contemplando condiciones de viabilidad técnica y presupuestaria.
El proyecto también prevé la elaboración de un Manual de Buenas Prácticas y la coordinación con municipios para implementar políticas de accesibilidad integral. No es solo una ley: es un cambio de paradigma que reconoce que la diversidad corporal debe estar contemplada en el diseño urbano.
"La verdad que es re lindo. Muy agradecida", celebró Candela al conocer la media sanción. Su alegría es comprensible: después de años de sortear obstáculos, por fin alguien escuchó su reclamo y lo transformó en política pública.
Ahora el proyecto avanza al Senado provincial, donde deberá conseguir la sanción definitiva. Si se aprueba, Santa Fe se convertirá en pionera en una agenda que históricamente quedó relegada. Porque detrás de cada rampa, cada mostrador adaptado y cada baño accesible, hay historias como la de Candela: jóvenes que solo piden lo que debería ser un derecho básico en cualquier sociedad que se precie de inclusiva.
La pregunta que queda flotando es simple pero incómoda: ¿cuántas Candelas más tendrán que alzar la voz para que entendamos que la accesibilidad no es un favor, sino una obligación?

Comentarios (12)
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Qué bueno que por fin alguien se ocupe de esto. Mi primo tiene talla baja y siempre me cuenta las dificultades que tiene para hacer trámites simples. Ojalá salga la ley.
Está perfecto, pero espero que no sea solo humo político. Que realmente se implemente y no quede en el papel como tantas otras leyes.
Una genia Candela. A los 19 años ya está cambiando las cosas. Así se hace, no quedarse callada ante las injusticias.
¿Y cuánto va a costar esto? Ya bastante gastamos en boludeces, ahora hay que adaptar todo para 4 personas. Prioridades, gente.
¿4 personas? Informate antes de opinar. Son miles las personas con talla baja en Argentina. Y aunque fueran 4, merecen los mismos derechos que vos.
Trabajo en arquitectura y te digo que adaptar espacios no es tan caro si se planifica desde el inicio. El problema es cuando hay que modificar después.
Me emociona esta noticia. Trabajo con personas con discapacidad y sé lo importante que es la accesibilidad real, no solo las rampitas de siempre.
Está bueno pero que no se olviden de las otras discapacidades también. Hay mucho por hacer en accesibilidad en general.
Qué valiente esta chica. A su edad ya está peleando por sus derechos y los de otros. Un ejemplo para todos.
Ojalá que cuando llegue al Senado no la cajoneén como hacen siempre. Esta ley tiene que salir sí o sí.
Muy bien por Corach también. No todos los políticos se toman en serio estos temas. Hay que reconocerlo cuando hacen las cosas bien.
Esperemos que no sea solo marketing político. Que realmente pongan la plata y hagan las obras necesarias.