No hace falta que el termómetro explote para que el cuerpo sienta que algo está mal. Cuando el viento zonda se activa, el aire cambia de textura, la garganta se reseca y una sensación de irritabilidad inexplicable se instala en la gente. No es paranoia: es meteorología pura y dura.
En las últimas horas, viento zonda se disparó como una de las búsquedas más intensas en Google Argentina, con miles de consultas de personas que quieren entender qué es este fenómeno, por qué es tan temido y, sobre todo, si va a llegar hasta sus casas. La respuesta corta: depende. La respuesta larga, vale la pena contarla.
El zonda es un viento cálido y seco que desciende desde la Cordillera de los Andes hacia las llanuras argentinas. Se origina cuando masas de aire húmedo del Pacífico escalan la montaña, pierden humedad en el ascenso y llegan al lado argentino convertidas en un soplo caliente y agresivo. Su zona de mayor impacto es Cuyo, especialmente Mendoza, San Juan y San Luis, pero sus efectos pueden extenderse hacia el este del país en episodios de mayor intensidad.
¿Qué tiene de peligroso? Bastante. Las temperaturas pueden trepar de manera abrupta —a veces más de 15 grados en pocas horas— mientras la humedad relativa cae en picada, llegando a valores de entre el 5 y el 10 por ciento. Eso es casi desierto. En esas condiciones, cualquier chispa puede convertirse en un incendio de proporciones, la vegetación se reseca en horas y las personas con problemas respiratorios, cardiovasculares o de presión arterial sienten el golpe de lleno.
Desde el punto de vista de la salud, los médicos advierten que el zonda puede provocar dolores de cabeza, irritabilidad, insomnio y sangrado nasal. Hay estudios que incluso vinculan los episodios de zonda con aumentos en la consulta de guardia. No es un viento para tomar a la ligera.
En Santa Fe y Rosario, el zonda no llega con la misma intensidad que en Cuyo, pero cuando el fenómeno es fuerte, sus efectos se sienten en forma de aire seco, aumento de temperatura y sensación de malestar general. La combinación con el calor húmedo característico del litoral puede hacer que esos días sean especialmente agotadores. Los bomberos y el sistema de emergencias de la provincia siempre están en alerta cuando se activan alertas por este viento, porque el riesgo de incendios en zonas rurales y de islas crece de manera considerable.
¿Cuánto más vamos a subestimar los fenómenos climáticos extremos? El zonda no es nuevo, pero cada vez que aparece con fuerza nos recuerda que la naturaleza tiene sus propios tiempos y que prepararse no es exageración: es sentido común. Seguir los avisos del Servicio Meteorológico Nacional, hidratarse, evitar actividades físicas al aire libre y extremar los cuidados con el fuego son las medidas básicas que cualquier santafesino debería tener en cuenta cuando este viento está activo en la región.
Comentarios (4)
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Ayer me desperté con un dolor de cabeza terrible y no entendía por qué. Ahora que leo esto, tiene todo el sentido. El aire estaba rarísimo.
En Mendoza lo vivimos todos los años y es agotador. La gente de Buenos Aires y Rosario no sabe lo que es estar tres días con ese viento encima. Te destroza los nervios.
Buen artículo, por fin algo que explica bien el tema sin ponerse a gritar. Comparto para que lo lean mis viejos que siempre se quejan cuando hay días así y no saben por qué.
Y mientras tanto el municipio no hace nada para prevenir incendios en las islas. Cualquier chispa con este viento y tenemos otro desastre como los del año pasado.